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18 de diciembre de 2012

Corrección política mis cojones.

La correción política es una mentira que tapa la gran farsa. Hay unos señores muy bien vestidos, con un lenguaje muy educado y palabras muy medidas que se dedican a llevar por el lado humanista y absurdo carencias sociales por las que nos llevamos las manos a la cabeza en pleno siglo XXI. Así actúan los comités, por ejemplo: te dicen que hay unos señores muy malos (unos hijos de puta que se merecen la horca, en mi idioma) porque hacen cosas muy malas (se dedican a destruir todo derecho social existente, a mi modo de entender). ¿Por qué hablan con tanta falta de agallas (o cojones)? Correción política.

Tremenda ingenuidad con la que se llevan campañas contra la violencia de género, por ejemplo. Ahora les da por poner a Imanol Arias recibiendo una supuesta hostia del hombre que maltrata a la mujer, y dice que es como si se la llevara él. Y ala, ya está, todos somos maltratados. Que no. Que es mentira. Utilizamos la corrección política porque tenemos una justicia ineficaz (y lo que más miedo da, ¿ineficaz a propósito?) incapaz de castigar a esos maltratadores, violadores, ladrones, corruptos,... por lo que nos vemos obligados a redimirnos poniéndonos en el pellejo de las víctimas. Pero es mentira. Imanol Arias no siente esa hostia. Y con lo que ocurre en EEUU, donde hay matanzas en institutos y colegios, y tenemos que sentirnos tristes por esos niños, la misma hipocresía: ¿acaso no merecen el mismo sentimiento de tristeza los niños que mueren a diario en Asia Occidental o África, muertos por efermedades, carencias vitales o asesinados, por cierto, por los mismos que condenan las muertes de esos niños americanos que, a su vez, mueren a manos de asesinos cuyas armas consiguen gracias a esa ley que les ampara para poder poseerlas? Pero no, nosotros decimos que qué pena, que joder qué lastima, y como que nos sentimos mejor. Pues olé nosotros.

Ahora eso sí, expresas lo mismo que ellos de manera políticamente incorrecta, cagándote en la madre de cristo, y parece que eres tú el que está abofeteando a la mujer, el que está disparando a los niños, el que está despidiendo a los trabajadores. No me jodáis. Es más fácil conseguir que alguien se ofenda con un comentario políticamente incorrecto (y no me refiero al humor negro en esta ocasión) que enseñándole una imagen de un niño nigeriano con una pistola en la mano. Pues no me da la puta gana ser correctamente político. Por varias razones, y la primera es que vuestros mensajes de piedad, de simpatía hacia las víctimas, de caridad humana o de solidaridad tienen el mismo efecto que ver a un anciano de pie en el autobús y contemplarle con lástima mientras tu culo está cómodo en un asiento. Es totalmente cobarde. La incorrección política al menos os hace espabilar, llama la atención, os altera. Eso es bastante más útil que ponerse un lacito rojo el día del SIDA, por ejemplo. Que sí, que muy bonito, pero que no vale una mierda por la simple razón de que no te mojas el culo.

Y no nos equivoquemos. En pleno siglo XXI siguen existiendo las segregaciones, y juzgamos a la gente por lo que tiene entre las piernas, por el color de su piel, por la persona a la que ama,... Y por eso me toca tanto la polla que se saque a debate temas como si el lenguaje es machista. ¿No habrá cosas más importantes y que segregan más a la mujer? O los putos eufemismos. Aunque no lo creáis, un pito y una polla son lo mismo, lo digas como lo digas. Y tema aparte es la discriminación positiva, porque telita, chavales.

La correción política simplemente es la muestra de lo enferma que está la masa, de lo manipulable que es, y de la indiferencia que siente hacia los problemas que están presentes constantemente. He dicho.

2 comentarios:

Murciégalo dijo...

Gran verdad. Claro y contundente.

Anónimo dijo...

Algunas cosas que dices también me las planteo. P.E. discriminación positiva. Solo te ha faltado terminar como El Quijote con un VALE.