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17 de julio de 2013

232 horas y media.

Dejad de llorar, por favor, que el que tiene que llorar soy yo. No es que tenga el blog abandonado, es que soy un esclavo sin cadenas. Estoy trabajando por todos los parados, y los días que libro me dedico a escribir guiones que me van encargando o a avanzar en proyectos personales. Todo eso sin renunciar a mi envidiable vida social y amorosa. Acentuémos el drama: calor, jodido calor que hace, mis neuronas están blanditas, y a los meteorólogos que dijeron que iba a ser un verano moderado de temperaturas les invitaría a disfrutar de una apacible tarde en el desierto de San Martín de la Vega.

Ahora bien, puesto que sí que es cierto que no tengo apenas tiempo para ponerme a escribir aquí, he ideado un sistema de ir actualizando el blog de manera sencilla, rápida y que a mí me servirá de desahogo. Durante el próximo mes este blog se convertirá en mi diario en el cual me iré cagando en la puta progesivamente por las ¡¡¡232 horas y media!!! que me voy a pasar en mi trabajo en ese período de tiempo. Es la suma que sale de las 180,5 horas de trabajo por cuadrante que voy a tener, más las horas de comida en las que no puedo ir a ningún sitio que no sea el parque donde trabajo puesto que está a tomar por culo de todo, y el tiempo de traslado aproximado entre este sitio y mi casa. Horas que podrían aumentar si contamos días que voy a salir tarde o días que no habrá un ángel de la guardia que haga de chofer y tenga que ir o volver en bus.

Cada día subiré una pequeña entrada relatando cómo voy muriendo poco a poco. Así que dejad de llorar y ponéos a trabajar, putos vagos aprovechados del INEM, que me lo estoy llevando yo todo.

1 comentario:

Peter dijo...

Tu chofer se va de vacaciones, que se las ha ganado merecidamente.