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13 de agosto de 2013

183 horas de 232 horas y media.

Este trabajo es una droga. En el peor de los sentidos, quiero decir. En el sentido de "hola, soy Maiden, y llevo 15 horas sin trabajar, pero hace dos intenté suicidarme con una galleta María caducada."

No es precisamente un trabajo adictivo, pero crea mucha psicosis chunga. Como irte a dormir los días que libras y soñar que estás midiendo niños, discutiendo con señores que quieren que les cuides el móvil o cerrando arneses.

Las risas que se iban a echar en casa si fuese sonámbulo.

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