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27 de febrero de 2014

Hablar sale gratis.

Desde hace un tiempo más o menos reciente, el mundo me da miedo. Antes ya era consciente de que los humanos somos peligrosos, y que la masa es ignorante. Pero viendo todo lo que está pasando de un tiempo a ahora, me da la sensación de que ya todo da igual, de que se ha suprimido por completo el derecho a la seguridad ciudadana, y de que cualquier barbaridad más propia de sociedades medievales que de una sociedad del siglo XXI puede quedar impune.

En Rusia y Uganda se persigue y se trata de erradicar la homosexualidad. En Ucrania se ha levantado, consentido y apoyado desde fuera un movimiento popular opositor, pero cuya raíz es fascista, y que en unos meses ha expulsado a minorías étnicas, ha prohibido partidos de izquierda o ha destruído monumentos a aquellos que les liberaron de la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial. En Venezuela hay una batalla con síntomas de guerra civil. En España se ha prohibido el aborto y hay un movimiento represor hacia las clases más desfavorecidas. Como en todo el sur de Europa. Mientras tanto, la ONU o mira hacia otro lado, o no quiere enterarse, o se lava las manos.

Centrándome en nuestra amada patria monárquica, católica y tradicional, la justicia se está tomando unas buenas vacaciones. No solo en términos legales, sino en términos cívicos y éticos. Declaraciones como la de un concejal del PP de Villarrobledo a una parada: "Métete a puta". O de la presentadora Toñi Moreno a una mujer maltratada por su pareja: "o se denuncia, o se calla una para toda la vida". Más declaraciones por todos conocidas: el "que se jodan", sin ir más lejos. O las portadas de ciertos periódicos día tras día. O el libro del arzobispo de Granada, "Cásate y sé sumisa". Quiero decir, que hay un sector de la sociedad que se siente impune a todo. Da igual lo que digan, lo que hagan. Si alguien les acaba advirtiendo de que han metido la pata, pedirán perdón y dirán que no lo volverán a hacer. Ni pierden el cargo, ni tienen ninguna sanción. Castigos más propios de niños de preescolar para cargos públicos.

Luego está el hecho de la frecuente manipulación de información a la que estamos abandonados. Es agotador buscar por los medios cualquier artículo de lo que sea que realmente tenga una veracidad íntegra y una objetividad precisa. Total, engañar no sólo es más fácil que decir la verdad, puesto que para contar la verdad el informador debe buscar fuentes y contrastarlas, sino que la mentira le sale gratis a tal informador. Y tales mentiras pueden llevar a creernos que lo que ocurre en Ucrania o en Venezuela son movimientos democráticos y pacificadores, y que las manifestaciones que aquí hacemos son radicales y anticonstitucionales.

En fin: todo es fabuloso.

1 comentario:

http://votaycalla.com dijo...

Muy buena reflexión. Pues sí. En qué país, si no en este, con el nivel de hemeroteca que nos gastamos, iban a seguir sus "señorías" tan tranquilos en sus puestos.
Lo de Cospedal y las cuentas en Suiza, por ejemplo. Y así todo.
A ellos les sale gratis, y a nosotros muy caro. Esto, claro, no sería posible sin la connivencia de sus mamporreros de comunicación.
Todo es fabuloso.