¡Los guionistas existimos! Y tras este alarmante toque de atención, expondré mi drama. Resulta que estoy metido en varios proyectos, algunos de ellos para la propia escuela en la que hago la carrera (cinematografía, especialidad de guion, para los que no tenéis la grata fortuna de conocerme desde tiempos inmemoriales), otros son encargos de profesores, y otros para gente de fuera. Todos ellos gratis. Faltaría más, un guionista cobrando y pudiendo comer por lo que escribe, habrase visto.
Empiezo por el guion para una serie que nos ha encargado la escuela. Resulta que todos los años hacen una serie para internet, pero este año, por fallo de gestión (Universidad Rey Juán Carlos I, te adoro), la serie que se está grabando no la hemos escrito los de guion. Así que para que no protestemos demasiado nos ha encargado escribir algo para que se realice el año que viene, cuando ya no estemos nosotros y básicamente puedan hacer lo que les salga de la polla con ello. Alegría. Pues bueno, en menos de dos meses, porque encima nos han dado plazo, hemos conseguido escribirles 12 capítulos de algo medio decente, y digo decente porque alguna ocurrencia ingeniosa tienen. Para que os hagais una idea, desde "Yo soy Bea" no había visto conflictos y personajes de tan magno calado.
Me sumerjo en el guion que estoy escribiendo para un director. Resulta que el tipo tenía una idea sobre unos amantes inmersos en el mundo de la heroína, con el protagonista enfermo terminal y ocultándoselo a la tipa, y él quería que ese amor fuera eterno, magnánimo. Lo primero que le dije es que se había cargado todos los conflictos interesantes de un plumazo, así que cogí la idea que tenía, con esos mismos personajes, y le di una vuelta de tuerca y saqué un pequeño reverso siniestro al asunto, respetando lo del amor eterno, el cual solo es posible llevar a cabo si alguno de ellos muere, a no ser que quiera "Pretty Woman" pero con drogas. Aproveché la enfermedad del tipo para cargármelo en la última escena, es la esencia de la tragedia, que alguien muera y te deje jodido. Hice que estos personajes se conocieran ayudándole él a ella a pincharse, y que la última escena ocurriera a la inversa, y con él dejándose morir, todo eso después de algunos reversos. Es una historia pequeña, pero que le había metido cosas interesantes. Me lo reconoció el director, supo verle el jugo que le había sacado. Otras dos personas, una de ellas guionista profesional, vieron cosas muy buenas en ese guion. Solo me quedaba mejorarle los diálogos cuando, de repente, el director me envía un correo diciendo que se le había ido la cabeza (con esas putas palabras, flipado de la vida) y que había reescrito todo porque mi versión tenía poco de lo que él quería transmitir. ¿Qué cojones me estás contado, pollo? ¡Tío, te he dado un guion bastante bueno de algo que a priori no daba para nada! E impresionante el tamaño de tu bolsa escrotal al desecharlo e insistir en convertirlo en una historia con más filtros que un cuento llevado a película animada por Disney.
Y remato con otro problema con los que se especializan en dirección en la escuela. Resulta que nosotros les ofrecimos ayuda para escribir sus guiones de sus proyectos finales. Desde entonces, hemos oído grillos cada vez que les preguntábamos por ello. Hoy hemos tenido el infortunio de leer las versiones finales de los guiones que van a dirigir. Pregunta: dentro de la escala social qué va por debajo, ¿la mierda o la basura? Para saber dónde colocar tales esperpentos narrativos. No solo son historias que solo les importan a quienes las han escrito y que nadie tendría el menor interés en prestarles atención, sino que están escritas en coloquio de niños de ESO. Y el caso es que alguna idea buena había, la cual cogida por alguien que sabe de guion podría haberle sacado mucho provecho. Pero el ego de estas personas y sus ansias por contarlo, dirigirlo, interpretarlo y montarlo todo ellos es insaciable. Así salen las mierdas que salen.
¿Os sabéis la historia de que el cine español es malo? Pues ya sabéis más o menos cómo se mueven las cosas. Las películas terminan siendo historias que a nadie le interesan, pero en las que el director vierte su alma. Pues muy bien, hermoso, para ti y para tus tres amigos gafapastas que vean algo en ello.
Seguidores
Mostrando entradas con la etiqueta trabajo personal. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta trabajo personal. Mostrar todas las entradas
6 de febrero de 2013
13 de abril de 2012
¡Luces, cámara,...!
Y llegó el momento. A menos de 24 horas de comenzar a rodar mi primer cortometraje serio, "Arcángel", con una productora detrás y con un equipo humano con experiencia, no puedo describir muy bien lo que siento. Ganas de cagar pastoso, supongo.
Sí, esa es la sensación que se obtiene de la proporcionada mezcla de nervios, incertidumbre, ilusión, ganas de gritar muy fuerte, miedo, ganas de pasarlo bien, de abrazar mapaches, y muchas más cosas para las que no me salen palabras en mi limitado diccionario de uso diario.
Honestamente, el trabajo de preproducción no ha podido ser mejor. 5 meses de reuniones, intercambio de ideas, castings, ensayos, intercambio de insultos y amenazas, planificación, de llegar a casa casi a las 12 de la noche con la cabeza llena de caos, de tener que limitar mi asistencia a orgías y aquelarres a una por semana,... Ahora todo eso hay que rematarlo en un fin de semana en el que, estimo, voy a dormir...¿3 horas en total? Venga, vale, challenge accepted.
Decía que me entran ganas de cagar pastoso. No es para menos. Durante la última reunión, por ejemplo, lo que viene siendo ayer, se nos caía el jefe de sonido y nos dejaba huérfanos en esa parcela. Me entraron ganas de coger un bate y romper lunas de coches. Afortunadamente he tenido una ayudante de dirección que es para cubrirla de caviar, especias, oro, y cosas bonitas, y que si tuviera polla se la chupaba, que lo tuvo solucionado pocas horas después. O que, ayer también, la productora nos dijera que tendríamos el material listo para dentro de una semana. ¿CÓMO? ¡SE RUEDA ESTE FIN DE SEMANA! De nuevo, afortunadamente, en poco rato se solucionó y esta misma tarde tendremos todo el material que hemos pedido.
Que eso es lo mejor de todo. Hemos ido a lo grande, hemos pedido todo lo pedible y por pedir estimando que de lo pedido nos iban a dar la mitad... ¡y se nos ha concedido todo! Por la cara y porque sí. Me parece increíble que todo haya salido tan bien hasta ahora.
Bueno, voy a vomitar un poco más, que todavía me queda presión interior que vaciar. Por cosas como esta no quiero casarme, no sé controlar los nervios.
Sí, esa es la sensación que se obtiene de la proporcionada mezcla de nervios, incertidumbre, ilusión, ganas de gritar muy fuerte, miedo, ganas de pasarlo bien, de abrazar mapaches, y muchas más cosas para las que no me salen palabras en mi limitado diccionario de uso diario.
Honestamente, el trabajo de preproducción no ha podido ser mejor. 5 meses de reuniones, intercambio de ideas, castings, ensayos, intercambio de insultos y amenazas, planificación, de llegar a casa casi a las 12 de la noche con la cabeza llena de caos, de tener que limitar mi asistencia a orgías y aquelarres a una por semana,... Ahora todo eso hay que rematarlo en un fin de semana en el que, estimo, voy a dormir...¿3 horas en total? Venga, vale, challenge accepted.
| Boceto de los personajes. |
Que eso es lo mejor de todo. Hemos ido a lo grande, hemos pedido todo lo pedible y por pedir estimando que de lo pedido nos iban a dar la mitad... ¡y se nos ha concedido todo! Por la cara y porque sí. Me parece increíble que todo haya salido tan bien hasta ahora.
Bueno, voy a vomitar un poco más, que todavía me queda presión interior que vaciar. Por cosas como esta no quiero casarme, no sé controlar los nervios.
11 de octubre de 2011
Things are better than expected.
![]() |
| ¡¡Yúhu!! |
Ha sido tantísimo el tiempo de espera, de ahorrar dinero, de tener paciencia, de tener que convencerme a mí mismo de que vale la pena, y, joder, por supuesto que ha valido la pena. No voy a estudiar una carrera cualquiera, voy a estudiar la carrera que quiero. Muchos de mis amigos acabaron estudiando licenciaturas que con el tiempo han acabado abandonando porque no les gustaban, o porque no podían con ellas. Y eso les ha pasado por querer estudiar una carrera universitaria a toda costa, fuera la que fuera, porque mas gente de la que pensaba acaba estudiando algo que realmente no les gusta. O sea, se supone que cuando estudias algo es porque quieres dedicarte a ello el resto de tu jodida vida, ¿no? Yo eso siempre lo he tenido muy claro: jamás estudiaré algo de lo que después me vaya a arrepentir. Y por eso no he ido a la universidad y he preferido jugármelo todo a una carrera privada de lo que a mí me gustaría dedicarme el resto de mi vida: el cine.
Decir que estoy nervioso, entusiasmado, acojonado, neurótico e insomne es poco. Es que la puta realidad es que esta semana comienzo a cumplir un sueño que llevo luchando por cumplir desde hace muchísimo tiempo. Mucha gente me pregunta que si tiene salidas, que si de verdad me va a servir para algo. ¡En estos momentos eso me da lo mismo, en serio! Solo pienso en aprender lo máximo posible, en empaparme de cine, en conocer a gente que trabaja en la industria y en conocer compañeros que estarán en la misma situación que yo. A toda esa gente que me pregunta con excepticismo yo les respondo: voy a estudiar lo que realmente quiero, voy a estudiar lo que amo. Y con eso me basta. Si finalmente fracaso no es algo que me preocupe ahora, porque ni siquiera estoy pensando en el éxito. La meta está aún tan lejos que mis ojos lo único que dislumbran es el camino que se abre delante de ellos, no su final.
Aparte de la escuela de cine, este año sí me han admitido en inglés en la EOI, y habiendo dado las primeras clases mis espectativas se cumplen. El simple hecho de que la gente utilice "keen on" en vez de "I like" ya me parece un logro en cuanto al nivel. Porque sí, amigos, los phrasal verbs están ahí para utilizarlos, cuanto más, mejor. Y el hecho de que la profesora me diga que tengo una pronunciación estupenda, y de la que dice que se va a encargar de pulir durante el año, y que tengo un nivel mas que decente al que, cito literalmente lo que me ha dicho, "hay que ponerle alas y que eche a volar" pues, qué queréis que os diga, que me sube la moral bastante.
Como diría Bob Dylan, the times they are a changin. En mi caso, es así.
27 de febrero de 2011
Hay profesores que marcan, y luego está ésto.
Ayer por casualidad, curioseando entre cuadernos y libretas que guardo desde que tenía dientes de leche, encontré unos papelajos arrugados y carcomidos en los que coleccionaba frases épicas de mis profesores de Bachillerato. Lo primero que pensé fue que yo a los 17 años tenía letra de niña, y lo segundo que me vino a la cabeza es que yo a los 17 me veía a los 23 terminando una carrera universitaria y haciendo planes de independizarme. Hay que joderse cómo se alarga todo.
En fin, después de varios flashbacks que me asaltaron en ese rato, dije que esas frases eran dignas de publicarse en el blog. Pero no todas. Las que realmente valen la pena son las de mi profesor de Historia Contemporánea, al que llamábamos Chiquito. Este hombre estaba al borde de la jubilación, no medía mas de metro sesenta (de ahí su sobrenombre), y estaba ya para pocos trotes.
Este hombre estaba obsesionado con la economía. Hasta el punto de llegar a decir "cuánto mas se lee mas se entera uno, pero yo no me entero porque no he estudiado economía". Era un hombre mayor, y hacía uso de frases contradictorias típicas de la edad como "yo no sé qué mira la señorita que no está mirando" o redundantes como "yo estoy hablando siempre en serio, porque esto es serio, y más serio es en este tema que es serio". También aplicaba lógica en su discurso: "lo que todo el mundo sabe es que los hijos los tiene la mujer", continuado de un convencido "últimamente las mujeres hacen lo que les da la gana, y mi mujer hará, supongo, lo que tenga que hacer". Y permitidme dudar de sus métodos para imponerse a los alumnos: "mándame callar y yo me callo".
Otras frases épicas de este señor dignas de mencionarse son:
Si algo aprendí con este hombre, es que para comprar pan, no debía ir a una ferretería. Lo malo es que no se molestó en decir dónde tenía que ir para poder adquirirlo.
En fin, después de varios flashbacks que me asaltaron en ese rato, dije que esas frases eran dignas de publicarse en el blog. Pero no todas. Las que realmente valen la pena son las de mi profesor de Historia Contemporánea, al que llamábamos Chiquito. Este hombre estaba al borde de la jubilación, no medía mas de metro sesenta (de ahí su sobrenombre), y estaba ya para pocos trotes.
Este hombre estaba obsesionado con la economía. Hasta el punto de llegar a decir "cuánto mas se lee mas se entera uno, pero yo no me entero porque no he estudiado economía". Era un hombre mayor, y hacía uso de frases contradictorias típicas de la edad como "yo no sé qué mira la señorita que no está mirando" o redundantes como "yo estoy hablando siempre en serio, porque esto es serio, y más serio es en este tema que es serio". También aplicaba lógica en su discurso: "lo que todo el mundo sabe es que los hijos los tiene la mujer", continuado de un convencido "últimamente las mujeres hacen lo que les da la gana, y mi mujer hará, supongo, lo que tenga que hacer". Y permitidme dudar de sus métodos para imponerse a los alumnos: "mándame callar y yo me callo".
Otras frases épicas de este señor dignas de mencionarse son:
- "Eso fue en 1778, después de la muerte de Franco". Insisto, era mi profesor de Historia.
- "Con dos sueldos podemos...erg...pagar..ar...ar...er...mejor que...ergh... En fín, página siguiente".
- "Me interesa dar clase y que me paguen" y "Un profesor está primero para cobrar y luego ya para enseñar". Por el interés te vi Andrés.
- "Si yo voy a la ferreteria a por pan, no hay". La de veces que pudo decir esta frase...
- "Los apuntes mejores son peores que el peor libro".
- "El vino es una fuente de calor".
- "Confieso mi ignorancia". Viniéndo del hombre que me tenía que enseñar Historia, no es una frase muy esperanzadora para aprobar con nota la asignatura.
- "Lo que es así es así, y bueno, es así y así debe ser".
- "No es lo mismo querer comer que coger una cuchara y un tenedor y ponerse a comer". Obsesión con la comida, al igual que en "Cómo lechuga pero no cómo filete".
- "No sé que me pasa en esta pierna. La otra tiene la misma edad y no me duele".
- "Cuánto mas tonta es la gente, mejor se arreglan las cosas", "¿Cómo voy a organizar un país si no sé organizar ni mi casa? y "Donde mejor se arreglan las cosas en este país es en los bares" son ejemplos de cómo nos instría sobre política.
- "En Francia votan los que tienen 21 o más varones".
- "Es como si yo soy chino y no hablo". Para lo que acabábamos entendiéndole, iba a ser lo mismo.
- "Si queréis, hacemos una clase sobre la situación y convenencia de traer los libros".
- "Si es que yo he leído el libro y vosotros no; yo necesito leerlo una vez, y vosotros seis". En el fondo, nos subestimaba.
- Cuando alguien se pasaba una notita en clase, su respuesta era clara y concisa: "Llévese ese papel, porque en España hay que poner un sello para enviar cartas".
- "Hay gente que con 40 años no está igual que como cuando hizo la comunión". Él sí.
- "¡¡Yo me casé y no salí en ninguna revista, y democráticamente tengo el mismo derecho a hacerlo que los famosos!!". Me lo imagino vendiendo la exclusiva a ¡Hola!
Si algo aprendí con este hombre, es que para comprar pan, no debía ir a una ferretería. Lo malo es que no se molestó en decir dónde tenía que ir para poder adquirirlo.
20 de febrero de 2011
El trabajo es salud, dicen por ahí.
En un arrebato de nostalgia, me ha dado por reflexionar acerca de mi vida laboral, o sea, trabajos de mierda. Es que echo la vista atrás, y rememoro que cuando tenía 18 años me veía a estas alturas terminando una carrera y con ganas de independizarme. Pues la cosa va para largo.Resulta que tras sacarme Bachillerato, mi intención era la de alistarme en las tropas de Comunicación Audiovisual, pero, pese a mi notaza de Selectividad descompensada por mi racanería en el Bachiller, era septiembre (yo es que las cosas las dejo para el último momento, para darle mas emoción a la vida) y ya solo quedaban plazas en carreras plomazo. Así que me ví obligado a tomarme un año sabático en cuanto a los estudios y a ponerme a currar como un cabrón para hacer algo de provecho con mi vida mientras tanto. ¿Y dónde fuí a parar? A un puesto de encuestador telefónico a través de una ETT.
Nos referiremos a la empresa como Análisis Guarrions, ingenioso juego de palabras que utilizábamos los esclavos de la firma debido a que la oficinucha estaba hecha una pocilga. Yo entraba en el turno de tarde, y las jefas (dos pijas pobres, porque eran mandos intermedios y se creían las reinas del Sahara, pero mileuristas después de todo) insistían en que la oficina se limpiaba por las mañanas. El caso es que para verificar su palabra, un día, compinchado con mis compañeros de celda, introduje un trozo de manzana en una ranura de la torre de mi ordenador (sin actualizar desde Windows 95), y ahí se quedó durante el resto de mi estancia en la empresa, pudriéndose, desechando hedor y coleccionando microorganismos agresivos. Y la moqueta barata que tenía el local tenía una buena recopilación de anomalías, sustancias resecas y pelusas insalubres. Por mucho que las jefas del demonio dijeran que eso se limpiaba, no se lo creían ni ellas. Ni ellas ni el jefazo, al que llamábamos Marismeño (y que tenía a su madre haciendo encuestas con nosotros, que ya hay que ser mal hijo), un tío que nos animaba con frases de "tenéis que ser máquinas de llamar". Se creía Guardiola me parece a mí.
El trabajo en cuestión era la repolla de triste. Tu cogías tu teléfono y no sabías con quién te ibas a topar al otro lado de la línea. Varios ejemplos con los que me topé: una funeraria, una mujer que me ofreció sexo del duro, una abuela que me habló de su marido ya fallecido, un skin enfurecido que me amenazó con ahorcarme de un puente, una señora preocupada porque no sabía dónde estaban sus hijos, un hombre con intenciones de suicidarse,... Entonces muchas veces me salía de mis funciones y acababa ejerciendo de psicólogo, pero cobrando menos de 6€ la hora. Haced la prueba cuando os llamen para haceros una encuesta y contadles vuestras penas, los encuestadores son buenos hombros donde derramar las lágrimas y los mocos de la depresión.
Pero lo que abundaban eran las amenzas. Y no era para menos. Yo me moría de vergüenza cada vez que me tocaba preguntar cosas como "¿tiene instalada alarma en su hogar?" ó "¿su portal tiene guardia o un segurata?", para luego tener que pedir los datos del domicilio, los cuales me los tenía que acabar inventando para completar la encuesta porque todos colgaban, evidentemente. O también estaban las preguntas que insultaban indirectamente a la persona encuestada, como "¿ha pensado en adelgazar?". Yo no sé quién diseñaría las encuestas en Análisis Guarrions, pero era objeto de nuestra ira todos los días.
Después huí de este lugar para retornar a los estudios y sacarme el FP2 de Imagen (la Universidad me había desencantado). Pero resulta que me había acostumbrado a tener dinero mío, poco, pero mío. Y aprovechando que Estropajo y su novio trabajaban en un Telepizza, les dije que me colaran. Fue una época depresiva. En una cocina del tamaño de un zulo, los esclavos teníamos que pegarnos unos con otros para tener hueco suficiente con el que confeccionar las pizzas, sin pasarnos de la cantidad de ingredientes para que las encargadas no empezaran a gritar "¡esas tartas!", explotando la capacidad del horno que iba lentísimo y luego no teníamos dónde colocar las pizzas, atendiendo a las llamadas del teléfono mientras dejabas una pizza a medio hacer, y luego turnándote para sacar las comida del horno y con ello coleccionar quemaduras en las manos y haciéndote cortes con las cajas de cartón. ¡Ah! Y luego había que lavar los cazos, las bandejas y los platos. Y esa cantidad de funciones había que hacerlas a toda ostia. Y si las encargadas del demonio carecían de paciencia y temple, los clientes muy pacientes no eran tampoco. "¡Que llevámos aquí 15 minutos, y nuestras 12 pizzas todavía no nos las habéis dado!".Una de las cosas que mas odiaba eran los niños que pegaban sus morros a la mampara de la cocina, y te miraban agilipollados. ¿Y mi copyright dónde carajo está? ¿Ferrán Adriá deja al cliente ver cómo prepara sus platos? Que hablando de preparar platos. En San Valentín sacaron pizzas con forma de corazón, y esa idea la sacaron de mí, los muy cerdos. Porque cuando yo me ponía a amasar, redondas no me salían las bases, a mí me salían deformes y con forma de corazón, eso si no las acababa rompiendo. Pues yo quiero que me paguen por derechos de autor. ¿Dónde está la Sinde para estas cosas?
Y llegando verano de 2008, llegó el milagro. La Warner requería de mis servicios, y sin pensarlo dos veces, me fuí del Telepizza, le dije al jefe que esa noche no contara conmigo, y le dejé con cara de "no puedes hacerme esto, a mí, que te he procurado 200€ mensuales y te he explotado con cariño". Y desde entonces mis jefes son Bugs Bunny, Piolín y Batman. Al año siguiente fuí ascendido a operador que se toca los huevos. Pero todas esas historias me las voy a ahorrar, que ya hay una sección en el blog sobre ello.
Entre medias hice unas prácticas no retribuidas en RTVE. ¿Y qué contaros? Anne Igartiburu es una borde, Carmen Sevilla lleva tres kilos de maquillaje y necesita de 7 horas para grabar 25 minutos de programa (para desesperación de los cámaras), Cayetana Guillén Cuervo, para mi sorpresa, es bastante simpática, y el Torreiglesias se cree el rey. Como curiosidad: en "Saber vivir", donde se suponía que todos los que estan presentándolo son médicos, a las señoras del público les solía entrar con bastante frecuencia golpes de calor debido a los focos, ataques de tos, bajadas de tensión,... Ahí nadie hacía nada, Torreiglesias ponía cara de "saquen a esa mosca cojonera de aquí, que me estropea el programa" , sacaban a las pobrecillas del plató, y como si no hubiese pasado nada. Que dichas señoras eran verdaderas gruppies del Torreiglesias: era entrar el hombre en el plató, y todas comenzaban a sonreir inquietas, a retocarse el maquillaje y los peinados, y a murmurar entre ellas picaronamente.
Sobre mis funciones: tocaba cámaras en los descansos y si me dejaban, me pasaba las mañanas en Radio 3 viendo conciertos de grupos guapos por la cara, y comía gratis, además de que nadie se ocupaba de vigilar a qué hora llegaba o me iba.
Espero que mi siguiente parada laboral sea mas interesante que chistosa. Pero por ahora toca esperar y tener paciencia.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)




