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17 de noviembre de 2014

Interstellar.

"Interstellar" es simplemente la mejor película de ciencia ficción en lo que llevamos de siglo. Y lo digo con la boca pequeña. Es imaginativa, coherente consigo misma en todo momento, sobrecogedora y a veces aterradora por el mundo en el que te adentra, una maravilla visual, sonora y atmosférica, en cuyos 160 minutacos de metraje no hay ni vacíos ni sobrecarga. 


Habla de tantas cosas de manera tan sutil, tan humana e introspectiva en un escenario tan gigantesco como la propia multidimensionalidad del espacio-tiempo, que no queda otra que dejarse llevar por la ola en la que te sumerge. 


Y tiene la inteligencia de no profundizar en divagaciones filosóficas o moralistas, sino que explora el infinito a través de los detalles humanos más pequeños. Y no necesita una gran dosis de acción o fuegos de artificio para resultar estimulante y épica. La escena en la que Cooper se despide de su familia, abandona su granja dejándoles atrás, mientras el sonido ambiente es el del cohete que le llevará a las estrellas, un cambio de un plano en la cabina de una furgoneta por la cabina de una nave espacial, es una elipsis que concibe un punto de giro de guión memorable, por poner un ejemplo de uno de sus múltiples "perfect shoots". 


En mi caso particular, no tengo mejor calificativo para ella que decir que es como "2001" pero con corazón y con la ventaja de que te dan ganas de volver a verla de nuevo.

1 de febrero de 2014

Antihype innecesario.

Mi frikie interior está indignado por el cúmulo de haters y antihype que se está generando alrededor de los proyectos que tiene DC para sus próximas películas y salto a la televisión. Al mismo tiempo, indignado por lo sobrevalorado que está todo lo que ha hecho Marvel. Y, sinceramente, ni la primera se merece la de piedras que les están cayendo, ni la segunda se merece los lametones de polla de los que está disfrutando.


Analicemos lo que ha hecho Marvel hasta la fecha. Sin contar Spiderman, que va a su bola y es una franquicia manejada por la Sony, tenemos a Capitan America, cuya primera parte es para críos, una memez de la que el propio Hugo Weaving se arrepintió por haber participado en ella, y cuya secuela tiene un tráiler molón pero que aún no ha demostrado nada; tenemos a Thor, cuya primera parte solo tiene una cosa buena, y es Loki, del que, como queda visto en su mejorada secuela, no se puede desprender; dos películas de Hulk aburridas y sosas; y la trilogía de Iron Man, con una primera parte muy buena, una segunda que se va por los cerros de Úbeda, y un final digno. Luego está Los Vengadores, donde la cosa funciona que te cagas. De la serie Agents of Shield mejor ni hablo, porque qué cosa más espantosa. Guardianes de la galaxia puede convertirse en otro logro...o en una gran cagada. Habrá que ver.

Vamos a DC. Tiene la mejor trilogía que se ha hecho de un superhéroe, el Batman de Nolan. Man of Steel habrá a quien no le guste, y habrá quien prefiera el Superman salvagatitos de Christopher Reeve, pero ahí está, con suficiente potencial como para haber resucitado a un personaje que no sabían cómo cogerlo, una película que implora una secuela. Luego está Green Lantern, fracaso absoluto, y la serie Arrow, que ni fú ni fá.

Sin tener en cuenta todo lo que se hizo antes de los proyectos futuros de Avengers por parte de Marvel y Justice League por parte de DC Comics, a mí esto me parece un empate técnico. Ni la Marvel está en la absoluta gloria en la que algunos la colocan, ni DC está haciendo las cosas tan mal como la misma gente dice. ¿Que se va Nolan de los proyectos de DC? Es que ni siquiera iba a haber producido Man of Steel, y solo lo hizo bajo petición de la Warner. Él quiere centrarse en proyectos propios más allá de los superhéroes, es una etapa que ha dado por finalizada.

¿Cual es el futuro de DC en cine? Lo que hasta ahora se conoce como "Superman VS Batman", presentando a un nuevo Batman interpretado por Ben Affleck. A mí tampoco me gusta Affleck como Batman, pero si tanto insisten con él después de todo lo que ya se ha dicho en su contra, es que están muy seguros de sí mismos. Yo le doy el beneficio de la duda. Y, sorpresa, Lex Luthor será Jesse Eisenberg. Los haters ya han hecho su puesta en escena. ¿Por qué Jesse Eisenberg teniendo, por ejemplo, a Mark Strong? Cuidado, un tío que siempre hace de villano haciendo de villano por enésima vez. O Brian Cranston... ¿Para qué? ¿Para repetir su papel "badass" de Breaking Bad? Pues, sinceramente, prefiero a Jesse Eisenberg porque es distinto a lo visto hasta ahora. Ya hemos visto a Luthor como un tío en plena madurez, con Spacey y Hackman dejándole a la altura del betún. Eisenberg puede renovar a Luthor de la misma manera que lo hizo Heath Ledger con Joker. 

Y la serie "Gotham", protagonizada por Gordon, comenzando desde el asesinato de los padres de Bruce Wayne, que será un personaje secundario, y cuya primera temporada finalizaría con su transformación en Batman, con apariciones de villanos los cuales tendrán la oportunidad de mostrarse y desarrollarse en todo su explendor. No me digáis que esta mezcla de "Gotham Central" y "Año Uno", y que podría coger tramas de villanos como la del comic protagonizado por Harvey Dent "Jekyll & Hyde" o el de "Joker" no es llamativa.

Lo dicho, mucho hater que tira piedras y juzga cuando aún no se ha mostrado nada de algo que tiene mucho potencial, y que encumbra a una productora que ha tenido el mismo número de cagadas y cuyo mayor logro ha sido hacer que los Avengers reunidos funcionen de manera plena. Tened un poquito de fe, tristes, que sois unos tristes.

30 de octubre de 2013

Los señores que exigen realidad a la ficción.

La ficción, bitches.
A ver, cariñitos míos, que os tomáis el cine más en serio que la propia realidad. Partamos de la base de que el cine, por muy realista que trate de ser, o por muy "basado en hechos reales" que esté, sigue siendo ficción. Dicho ésto, os señalo con un puntero láser, putos aplicadores de las leyes científicas a la ficción.

¿Vosotros no conocéis a esa gente que, por algún motivo, quizá una infancia sin amigos, pone tildes a cualquier separación de la realidad que tenga una película? ¿Y no os entran ganas de abofetearles hasta que les revientesn los ganglios? Porque a ver, hay gente, como tú y como yo (bueno, como yo no, porque yo soy dios) que tolera que en artes pictóricas aparezcan toros blancos que vuelan y raptan doncellas, que en una canción le digan que están lloviendo hombres o café en el campo, que un mimo no sea capaz de atravesar paredes que no existen, que en una obra de teatro hayan soliloquios de los que el resto del personajes no se enteran pese a estar al lado de quien lo pronuncia,... Pero luego van al cine y: ¡eso es imposible! ¡Eso no existe! ¡Eso no se lo cree nadie!

¡Anda y vete a tomar por culo, puto cansino!

Aprendamos una valiosa lección: las películas tienen su propia realidad. ¿Qué significa esto? Muy simple: al cine le importa tres cojones la realidad, y se fabrica un universo propio para que las historias que cuenta tengan verosimilitud dentro de él, no en el nuestro.

Me da igual que en Braveheart se pasen la historia por el forro, que en Gravity la estación espacial internacional y una estación espacial china se vean en el mismo plano visual, que en cualquier película de superhéroes se carguen cualquier ciudad con tres puñetazos, que en Star Wars se oigan los disparos lásers en el espacio o que Brad Pitt conserve su peinado perfecto en cualquier película. Mientras el universo ficticio lo sostenga, y no sea un fallo descomunal que desmorone la historia, el resto es contexto manipulable al antojo de los creativos para acercarnos a ella.

Os aseguro que se disfruta mucho más de cualquier tipo de cine cuando lo usas para pasar un rato entretenido y dejarte llevar por sus propuestas que cuando te pones a destripar los fallos de física, historia o de cualquier materia de nuestra realidad que tenga. En caso de que no estéis de acuerdo con esto pues mirad, hermosos, mejor dedicáos a ver cómo las hormigas realizan aprovisionamiento de comida para el invierno, que no solo es 100% realista, sino mucho más entretenido que cualquier película, dónde va a parar.

23 de octubre de 2013

El cine a 3€.

Ayer me convertí en unos de esos gorrones que se aprovecharon de la Fiesta del Cine, que este año está teniendo una acogida magnífica pese a que, si no me salen mal las cuentas, es el cuarto año consecutivo que se hace, y en sus anteriores ediciones no recuerdo tan tremenda repercusión. La conclusión más inmediata es bien simple de encontrar: el cine a 3€ atrae espectadores a las salas. Ahora metamos el dedo un poco más en el asunto.

El cine es caro. Pagar 9€ por un ticket sencillo es una pasada, y muchas salas pequeñas, y no tan pequeñas, se han visto obligadas a cerrar por ello debido a que a pocos les interesa ver una película en su medio natural teniendo alcance a ellas de forma inmediata y gratuita en cualquier rincón de internet. Ha sido promocionar tal evento, que las sesiones se agotaban incluso una hora antes de la sesión. Lo que no se veía desde "Titanic", vamos. Ahora bien, ¿si se mantuvieran los precios tan bajos, se mantendría a su vez tal cantidad de espectadores? No lo creo. Desde luego, el número de personas que regresarían a los cines sería importante, pero como ya he dicho en la primera línea del post, somos gorrones. No creo que el cine barato permanente llenara salas necesariamente. Que no digo que no haya que bajar los precios, ojo, pero tampoco soy tan ingenuo como para creer que eso hiciera que todos se volcaran a ver películas a chorrón en una sala comercial. Lo de ver salas llenas con el precio tan bajo ha ocurrido por ser un evento perecedero. El "oferta, oferta, señora, que me lo quitan de las manos" es una estrategia de márketing que sigue funcionando.

Que sí, que la experiencia demuestra que a la gente le sigue interesando el cine, y que los precios actuales son muy restrictivos. Habría que ver la afluencia media teniendo tales precios durante todo el año. Por otra parte, si te buscas las mañas no pagas más de 6€ por ir a ver una película. Ofertas hay por todas partes, al menos si eres de Madrid. Es lo mismo que te cuesta un cubata y menos de lo que te cuesta un menú de McDonalds. Otra cosa es que al precio del ticket le vayas sumando pijadas y complementos: que si el 3D (hasta ahora, solo he visto 2 películas por las que el juguete de Cameron haya valido realmente la pena), que si palomitas y bebida,... Si estás cambiando la idea original de ir al cine por la de ir a un parque temático, al final normal que te dejes 20€ en la tontería.

Por otra parte, no solo saco la parte positiva de abaratar el cine, también tiene sus inconvenientes. El más obvio: la gente no sabe comportarse cuando ve una película en otro lugar que no sea el salón de su casa. Atraer a todo el público significa dar cabida a gente que atiende el móvil en medio de la película, que se levanta sin ninguna preocupación por no tapar la pantalla, que habla, que chismorrea, que llega tarde y tarda minutos en encontrar sus butacas,... En definitiva, que molesta. Por lo tanto, lo de bajar tanto los precios sacrifica bastante comodidad, porque dudo mucho que la figura del acomodador que te echaba del cine si advertía que habían dejado pasar animales en vez de personas vuelva a aparecer. Otro inconveniente: tener que sacar la entrada con tanta anterioridad como si asistieses a un concierto de los Rolling Stones. Lo de hacer cola durante 45 minutos para que al final estén agotadas las entradas es una putada, me diréis que no.

En definitiva: el precio del cine tiene que bajar. ¿Cuánto? Lo suficiente para que no sea un lujo, ni más ni menos. ¿Quizá habría que distinguir precios entre películas de estreno, para evitar masificaciones de gorrones, y películas que superen la semana, cuyo precio fuera más barato, como se hace en otros países? Lo vería estupendérrimo. Y desde luego, abordar el tema de precios respecto al cine menos comercial y el cine nacional. Es un cine que pocos valoran para ver proyectado, por lo que es necesario darle un empuje para que espectadores de toda clase, y no solo gafapastas, culturetas, cinéfilos y gente que no pertenece al llamado "gran público" asista a ver estas películas.

22 de junio de 2013

Man of Steel.

Título original: Man of Steel
Director: Zack Snyder
Nacionalidad: EEUU
Duración: 143 minutos
Año: 2013
Reparto: Henry Cavill, Amy Adams, Russel Crowe, Michael Shannon, Kevin Costner, Lurence Fishburne,...
Género: Acción

Sinopsis:  Clark Kent es un joven que posee poderes sobrehumanos. Cuando era un niño, fue enviado a la Tierra desde Krypton, un lejano planeta muy avanzado tecnológicamente. Educado en los valores de sus padres adoptivos, llega a la conclusión de que esos poderes le exigen grandes responsabilidades. No duda entonces en transformarse en Supermán, el Hombre de Acero, para proteger no sólo a los que quiere, sino también para representar una esperanza para el mundo. 
Nota: 9
Crítica: La fórmula "Batman Begins" funciona. En esta ocasión, simplemente había que alejarse del hiperrealismo del caballero oscuro y dejarse llevar de manera natural por la fantasía que el universo del hombre de mañana impone. El resultado es una aventura seria consigo misma, emocionante, que se aleja de toda la ingenuidad infantil que hasta ahora había caracterizado en el cine al personaje, que no repara en escenas de acción y explosiones cuando son necesarias, y sobre todo muy entretenida, algo fundamental puesto que, no lo olvidemos, estamos en el terreno del cine superheroico. Que nadie busque a Coppola o a Scorsese donde no pintan nada.


Esto es terreno de Nolan, del que se aprecia muchísima influencia en la primera mitad del film en el que se va desglosando el origen del héroe, explicado de manera hábil y sencilla, y de Snyder, que da rienda suelta a todo su poderío e imaginario visual a todo el film. Ya desde el principio cobran un gran peso los personajes de Jor-El y Jonathan Kent, padres biólogico y adoptivo respectivamente de la criatura, lográndose que ninguno pise al otro, algo que no lograba el Superman del 78, donde Marlon Brando era el rey de la función en este apartado. 
Respecto a aquella versión, el héroe también gana una cosa: humanidad, lograda con dotar al héroe de debilidades que van más allá de tener que salvar a los infortunados seres humanos de turno o de ser atacado con kryptonita. Este Superman aún está conociéndose a sí mismo, está sometido a la dualidad de la fina línea que separa al bien del mal, en ningún momento intenta dar una lección moral al espectador y, pese a ser muy consciente de su origen mesianico, se desprende de toda invulnerabilidad que se supone corresponde a un ser divino. Tiene ira, tiene dudas, tiene impotencia. En definitiva, es humano.


Henry Cavill tiene empatía, energía, físico y elegancia. Muy correcto. Pero entre el elenco hay que destacar a Zod, un villano capacitado para hacer sudar sangre a Kal-El, interpretado por un soberbio Michael Shannon, y a Lois Lane, una Amy Adams que capta la intrepidez de la reportera y deja atrás la imagen de chica en apuros. Ella es madura, graciosa y capaz de valerse por sí misma sin necesidad de que el chico bueno esté constantemente sacándole de apuros. Por otro lado, la banda sonora de Hans Zimmer logra que no se eche de menos a la cásica fanfarria de John Williams, y solo por eso tiene mérito sobrado.


Está claro que Warner pretende hacer franquicia de esto. Les ha salido muy bien la jugada, han cumplido el objetivo de renovar al hombre de acero y ahora se estarán frotando las manos. Consejo: prudencia. Esto no es Batman Begins, la cual pisaba terreno sin explorar. No es una saga a la que haya que dotar de esa complejidad, no la pide, y debería tener una evolución que tenga muy en cuenta lo que tiene entre manos: un personaje que vela por la humanidad pero capaz de destrozar una ciudad entera en apenas unos segundos. Y eso es lo que debe ser Superman: algo demoledor.


22 de mayo de 2013

Stoker.

Título original: Stoker
Director: Park Chan-wook
Nacionalidad: EEUU
Duración: 98 minutos
Año: 2013
Reparto: Mia Wasikowska, Matthew Goode, Nicole Kidman,...
Género: Intriga

 

Sinopsis: Al perder a su padre en un trágico accidente el día de su 18 cumpleaños, la vida de India se hace añicos. Cuando aparece por sorpresa su tío Charlie, decide hacerse cargo de ella y de su inestable madre.

Nota: 9

Crítica: Con un pycho drama de belleza salvaje y de perturbadora tensión irrumpe el director de "Oldboy" en Hollywood. Para los que ya le conocen por su trilogía de la venganza, no se extrañarán al encontrarse con una producción hostil y elegante, que nos habla de un viaje terrible e inquietante, de un drama familiar enfermo y nihilista, sensacionalista y verosimil. 
A la película le amparan las formas. El complejo ejercicio de fotografía y de cámara que se le presenta al espectador hipnotiza desde el minuto 1, y cada plano es un regalo para los ojos, sin despreciar el bloque del sonido, al que se le ha prestado mucha atención y que deja en evidencia lo mal acostumbrado que está el oído occidental y lo mucho que se le puede sacar partido. 
El realizador coreano no se queda ahí, en una simple exposición del envoltorio, sino que al revelar el interior del paquete, como los paquetes de regalos que va recibiendo su protagonista, nos descubre una historia inquietante, una narración de pulso firme, que se descubre con un ritmo pausado para finalmente azotar al espectador sin piedad y para finalmente hacer lo que mejor se le da: turbar. Tan bien lo conjuga todo que la previsibilidad de su desenlace no es que sea perdonable, es que es justificable. 
La atmósfera juega con una erótica claustrofóbica y se vale de tres actores en estado de gracia y rigurosamente dirigidos, de tintes de terror gótico y de una formalidad clásica. Mucho cuidado con toda la semiótica que desprende y de todas las posibles dobles (y triples) lecturas que escupen tanto sus imágenes como sus escuetos pero significativos diálogos.


"Stoker" es trigonometría pura, es un film donde nada está fuera de lugar, es electricidad, es un cuadro con una composición aritmética perfecta, y que no deja cabida a la indiferencia.

22 de marzo de 2013

El guion cinematográfico V: los contextos dramáticos.

Ahora ya que hemos dotado de esqueleto a nuestra historia, vamos a proporcionarle movilidad, volúmen, volubilidad,... En resúmen, vamos a dotarla de articulaciones valiéndonos de los contextos dramáticos: los pilares eestructurales de la historia.
  • Pregenérico: es lo primero que roza el espectador y que nos anticipa lo que vamos a ver. Si es bueno, marca el estilo de la película. Suele acompañarse de los créditos.
  • Secuencia inicial: es con lo que arranca la película, de forma potente y seductora.
  • Gancho dramático: es aquel incidente que nos conduce de manera lógica al punto de giro 1, a pesar de que entre ellos puede haber una gran distancia. Nos anticipa el conflicto por el cual vamos a querer engancharnos a esa historia.
  • Punto de giro 1: es el último elemento del planteamiento y el primero que nos introduce en una nueva dirección de la historia y la hace comenzar propiamente. Nos conduce con fuerza al desarrollo, y debe hacerlo con lógica causal, pero también con sorpresa.
  • Pinza 1: agrupa varias secuencias bajo un mismo denominador común y ayuda a introducirnos en el desarrollo.
  • Punto medio: suele ser un incidente que enlaza el contexto dramático de la primera parte del conflicto con la segunda parte. Normalmente, suele tener valor de punto de giro, introduciendo o eliminando personajes comúnmente. Debe tener suficiente fuerza dramática como para reorientar el conflicto.
  • Pinza 2: agrupa los contextos dramáticos bajo un mismo denominador que suceden tras el punto medio.
  • Punto de giro 2: nos impulsa directamente hacia la resolución de la película. Se invierte la tendencia del enredo hacia el desenredo. Debe hacernos intuir por primera vez cuál va a ser el final de la película, al menos indicándonos la dirección que se va a tomar, aunque para que sea bueno debe dejar algunos puntos sin resolver de momento, ya que si los desvelara dejaría el tercer acto sin sentido.
  • Clímax: es el mayor momento de intensidad dramática de la película. Todo lo anterior se ha trabajado para este punto. Para que sea bueno, debe tener dos características: desde él entendemos toda la estructura de la película, y por otro lado debe estar muy cerca del final. Hay que evitar el anticlímax.
  • Escena final: responde a las preguntas que deben ser respondidas. Resuelve las partes del guion que narrativamente han generado expectación en el espectador. Un final cerrado ofrece toda la información necesaria para cerrar el círculo, mientras que un final abierto va a dejar conflictos sin resolver.
Toda esta estructura la puedes mandar a tomar viento si eres Tarantino. Pero entre tú y yo, no eres Tarantino. Sírvete de ella si quieres tener un guion lógico y eficaz.

21 de febrero de 2013

Mis cástings: Final Fantasy VIII

Siempre he tenido sueños húmedos con ver la octava entrega de la mítica franquicia de Squaresoft convertida en saga cinematográfica, y como veo que nadie se va a molestar en llevarla a cabo, pues he decidido poner cara de carne y hueso a los personajes.


En mi mente tendría forma de trilogía: la primera parte iría desde el comienzo del juego hasta que Squall se enfrenta por primera vez a Edea en Galbadia y él y sus compañeros son derrotados; la segunda parte abarcaría desde la Prisión del Distrito D y la fuga de los protagonistas hasta la batalla entre los jardines de Balamb y de Galbadia; y la tercera recorrería el resto del juego, la trama de las brujas, el viaje a la luna, y el castillo de Artemisa.

El cásting sería el siguiente:

  • Squall: Aaron Johnson.
Es un héroe taciturno y esquivo, miembro de la brigada SeeD, de actitud retraída e insociable, da la impresión de ser un individuo egocéntrico e incapaz de trabajar en equipo, detesta que se metan en sus asuntos y se le puede describir como un lobo solitario, pero que llega a ser el Comandante del Jardín de Balamb.


* Hago un inciso: el Squall perfecto sería River Phoenix a principios de los 90.

  • Rinoa: Camilla Belle.
Líder de los Búhos del Bosque, conoció a Squall y los demás al contratar sus servicios para dar un golpe contra el presidente de Galbadia, una chica muy optimista. La bruja Edea le transmite sus poderes ya que Rinoa era la mujer con más capacidad mágica cerca de ella.

  • Seifer: Alex Pettyfer.
Es el rival de Squall, al principio podríamos decir que es de los buenos, ya que es el jefe del grupo de Squall para ir a luchar a Dollet, pero empieza a trabajar para Edea, convirtiéndose en su caballero.

  • Quistis: Emma Stone.
Es la profesora más jóven del Jardín de Balamb; siente algo por Squall y se lo dice siempre, lo hostiga y le propone en muchas ocasiones ser su novia, aunque a veces se considera su hermana mayor. A lo largo de la historia descubrirá cuáles son sus sentimientos.

  • Zell: Jeremy Sumpter.
Es un SeeD graduado del Jardín de Balamb. Vive en Balamb con su madre. Aparece por primera vez cuando se disponen a ir a luchar a Dollet, en el grupo de Squall y Seifer.

  • Selphie: Emma Watson.
Estudiante de intercambio del Jardín de Trabia, se gradúa de SeeD en Balamb; es una chica extremadamente alegre y algo entrometida. Aparece por primera vez en Dollet, como emisaria, pero se une al grupo tras la marcha de Seifer.

  • Irvine: Thomas Dekker.
Especie de SeeD del Jardín de Galbadia, ya que en ese jardín no se forman SeeDs, un experto tirador, obsesionado con las mujeres. Se une al grupo durante la visita al Jardín de Galbadia para la misión de asesinar a Edea.

  • Laguna:  Johnny Depp.
Personaje que se aparece durante los sueños de Squall. Más adelante demuestra tener su papel importante en la historia, fue él quien encerró a la bruja Adel durante la llamada "guerra de la bruja". Es el presidente de Esthar, y se descubre que es el padre de Squall.

  • Edea: Angelina Jolie.
La bruja que pone las cosas difíciles en la primera mitad de la historia, pero después se descubre que sólo está siendo controlada por Artemisa. Esposa del director Kramer, y una muy buena aliada más adelante. Es la madre adoptiva de todo el equipo menos de Rinoa.

  • Artemisa: Tilda Swinton.
Es el enemigo principal de la historia. Es una bruja del futuro, que en el inicio controla a Edea Kramer. Su objetivo es comprimir el tiempo para dominar el mundo.

23 de enero de 2013

El guion cinematográfico (IV): de la idea a la estructura.

Siguiendo con mi loable misión de ilustraros en el laberíntico mundo del guion, me voy a adentrar un poquito más. Ya he dejado claro que en el guion hay que partir de una idea, la cual después hay que estructuralizar. Todas esas movidas ya las expliqué en el primer post, en el de la idea y en el de la estructura. Pues bien, vamos a ello.

La escritura debe ser espartana, clara, corta y directa. Al contrario de lo que estoy haciendo yo, no hay que usar demasiados adjetivos o adverbios, lo que predomina es el verbo, que esto no es literatura. Tampoco es apropiado incluir diálogos muy largos, siempre es mejor un diálogo corto, fuerte y contundente. A no ser que seas Tarantino. ¿Eres Tarantino? ¿No? Pues mejor hazme caso. Las descripciones también son cortas, y solo describimos lo argumental, lo que es esencial para la historia. Podemos estar en una habitación la cual imaginamos con un reloj de pared. Si ese reloj no afecta a la historia, no lo mencionamos, que para eso ya hay un departamento de arte.

Antes de seguir, dejaré claro lo que es el centro dramático: es el conjunto de intuiciones que uno quiere contar. A veces, las diremos con claridad, otras no aparecerán.

Para desarrollar la idea dentro de una estructura, las fases son:
  1. Incubación: algo nos da una idea, nos ha llegado el centro dramático, algo que queremos contar. Puede ser la base de una historia, y mejor que no te pille en la ducha o cagando, porque sería apropiado que lo registraras en papel. Ese pequeño registro se pule, le hacemos preguntas, y se le intenta dar estructura, en la que quizá empiezan a aparecer puntos de giro, planos,... Al final de esta fase, deberíamos ser capaces de hacer algo necesario y absurdo: una sinopsis.
  2. Desarrollo: tenemos la historia estructurada, los dramas parciales, la trama total, y la trama corregida y ajustada. La trama es, simplemente, lo que ocurre en la historia. La idea de la que hemos obtenido una historia la hemos estructurado y hemos llegado a esa trama. Se pone a prueba esa primera idea para ver si funciona. Se escribe el tratamiento: un guion sin diálogos en el que se describen las secuencias y se fragmentan.
  3. Escritura: tenemos la trama descrita y dialogada, los diferentes borradores y la versión definitiva.
  4. Reescritura: se analiza y se evalúa esa versión definitiva, se corrige y se realiza la escritura final. 
Y hasta aquí. Así visto, todo parece muy simple, pero ya me meteré en cosas más complejas en el siguiente post del guion. 

23 de diciembre de 2012

El guion cinematográfico (III): la estructura.

A ver, pollos, sigamos avanzando en esto. Habíamos quedado en que la idea era la base de un guion, la materia prima de la que partimos. Pues bien, si la idea para un guion es el esperma, la estructura es el óvulo. Ideas tenemos muchas, y como espermatozoides, sobrevivirá una (dos a lo sumo que se convertirán en mellizos) y la historia empezará a ovular con ella. Con la estructura, vamos a poner los pilares del guion.

Al partir de la idea que va a convertirse en historia aún estamos pensando en términos globales. La estructura está condicionada por la idea. En cuanto atravesamos esa fase de idea a estructura, ese pensamiento general es sustituido por otro tipo de pensamiento, ya que empezamos a pensar en tramas que van a condicionar una trama general, que es lo que ocurre en el guion, empezamos a pensar en secuencias, escenas, incluso en planos.

La estructura clásica de un guion es bien conocida (planteamiento, nudo, desenlace). Yo incluyo unas cuantas fases más para tener un esqueleto más flexible y muchos más puntos donde agarrarnos en caso de que estemos perdidos:
  • Planteamiento.
  • Desarrollo.
  • Conflicto.
  • Catástrofe.
  • Peripecia.
  • Desenlace.
  • Resolución.
Todos estos puntos se recogen en tres actos. El primero abarca el planteamiento; el segundo termina con la peripecia; y el tercero recoge el desenlace y la resolución. El final de cada uno de esos actos coincide con un punto de giro que hace evolucionar la historia y renueva el interés por la misma. Si una película os parece un coñazo, es en parte porque esos puntos de giro tardan demasiado en llegar o simplemente son una mierda.

El primer punto de giro complica la historia y tiene crear una espectativa. El segundo punto de giro ajusta la historia para resolverla, y debería satisfacer esas espectativas generadas en el primero.

Esto es la clásica estructura de un guion, y aunque estos puntos son necesarios, a nivel de trama puede haber muchos más.

Y ya me he cansado. En el siguiente me pongo a hablar de claves para pasar de la idea a la estructura.

13 de diciembre de 2012

El guion cinematográfico II: la idea.

Un guion hay que empezarlo con una idea (soy un genio de la obviedad). Venga, para complicarlo un poco más. La idea es la base desde la que se parte y para la que hay que tener en cuenta a qué tipo de público va destinada. Recordad, buscamos una catarsis, y la idea necesita de ella.

Hay infinitas fuentes de ideas, básicamente todo aquello susceptible de generar un planteamiento, un nudo y un desenlace: una historia que ya existe bajo otra forma, un tema, un personaje histórico (o no histórico), una idea sacada de la experiencia propia o ajena,...

La idea hace destilar un mensaje, y no al revés. La razón de esto es que si introducimos con excesiva consciencia un mensaje en la historia, estamos haciendo propaganda con ella. Que si trabajas para Hitler te puede valer, pero vamos a suponer que no trabajamos para fines políticos.

Ahora bien, teniendo en cuenta que todas las situaciones dramáticas y todos los personajes están ya explorados (hay libros por ahí de argumentos universales muy bueno, os recomiendo especialmente "El héroe de las 1000 caras"), la originalidad no es tanto el hecho de entrar en una historia nueva, sino de contar esa historia ya contada bajo nuestra mirada concreta. La originalidad no radica en el qué, sino en el cómo. La calidad de una historia depende de las buenas preguntas que le hagamos a esa historia.

Luego también hay que tener en cuenta que si escribimos algo con fines comerciales, porque escribir un guion para dejarlo guardado en un cajón es igual a no haber escrito nada. Así que debemos ser conscientes de para qué industria estamos escribiendo, lo que viene siendo las posibilidades de que lo que estamos escribiendo tenga posibilidades de venta, vamos. De nada sirve escribir un excelente guion si nadie va a afrontar un presupuesto que lo lleve a cabo. Un guionista siempre tiene un poco de puta, tiene que ser analítico y saber qué puede interesar al público, que tiene un carácter indómito, para que tenga éxito.

Pero eso sí, cuidado con las modas. Son algo profundamente peligroso. No podemos estar escribiendo algo simplemente porque esté de moda; somos nosotros los que tenemos que imponernos a la moda (con dos cojones, coño).

Dentro de nuestra idea de historia, en mayor o menor medida va a haber que introducir aspectos humanos. Aunque odiemos a la humanidad, que por cierto es algo muy humano, y aunque lo que vayamos a contar sea algo duro o deleznable, se necesita cierto caracter humanista. Es la única manera de que el espectador empatice con los personajes. Por eso Hannibal Lecter nos cae bien, incluso la anarquía de Joker nos cae bien, porque son cosas humanas. O, en el otro extremo, Wall-E, un robot, en cuanto tiene aspectos humanos nos identificamos con él.

Esto es porque hay que tocar la sensibilidad del espectador, hacerle partícipe del conflicto dramático. Hay que seguir un proceso mayéutico, sacar de nosotros mismos la verdad de las cosas. 

Y por ahora, lo dejo aquí. Seguiré con más cositas de los guiones.

2 de diciembre de 2012

El guion cinematográfico I: el guion.

Últimamente, he hablado con varias personas interesadas en escribir guiones, que tienen ideas para desarrollar uno, pero que acaban estancándose o metiéndose en jardines de los que luego no saben salir. Bueno, escribir historias, digamos, no es fácil. Tienes que tener en cuenta muchos factores, un mínimo de documentación, hacer un análisis tanto de los personajes como de sus entornos,...

Voy a escribir una serie de post para más o menos guiar a quien esté interesado en ello. Y qué coño, que para algo que se me da bien, pues quiero hacerme el guay con ello. Este es el primero, que en un alarde de originalidad lo he titulado "el guion". Que por cierto, cómo me jode que por los santos cojones de la RAE no lleve tilde en la "o".

Pues a ver: el guion es una estilización y transformación de la realidad cuyas funciones son la verosimilitud, la funcionalidad y la estructuración. El cine no aborda la realidad como es, cada película establece su propia realidad (así que luego no vengáis con la típica mierda de "es que tiene muchos fallos esa película porque eso que ha hecho es imposible". En la película es posible, siempre y cuando no sea gratuito, claro). Crea una realidad cinematográfica a base de combinar elementos y consigue una nueva realidad que nos impulsa a tomar por verosímiles elementos que no lo son.

La estilización, pues eso, es la transformación estética de la realidad que funciona en términos dramatúrgicos. Es un filtro de la realidad, por así decirlo; que luego la mire con lupa o no es otra cosa.

Lo más importante es conseguir verosimilitud, por muy inverosimil que luego sea todo en "el mundo real". Y para ello existe, amiguitos, la "mimesis": hay que imitar la realidad, sí, pero teniendo en cuenta que nuestra historia es una ficción verosímil. Por eso, en la narración hay que dejar cabos atados, que el espectador tonto no es, y podemos estarle contando una historia de robots gigantes que destrozan ciudades, que como no le demos la excusa para creérselo se va a despreocupar de lo que esté viendo.

La finalidad de todo el relato es la "catarsis". Todo cuanto contemos en las primeras 90 páginas de un guion son simplemente herramientas para conseguir ese efecto emotivo en las últimas 20 en las que se desarrolla el clímax. Además, una buena película cumple la máxima de no robar el tiempo al espectador. La incoherencia narrativa, la repetición, la mala distribución de las escenas,... Todo eso nos aleja de esas cosas que queremos conseguir. Aparte, en el guion hay que utilizar frases cortas, con muy poca descripción y muchos verbos, porque lo que importan son las acciones, que ocurran cosas. No estamos escribiendo una novela, sino un relato que se supone se va a convertir en una película. ¿Y qué pasa en las películas buenas? Que ocurren cosas. Aunque se desarrollen en espacios pequeños, aunque los personajes estén estáticos, o no hablen, aunque estemos contando la relación entre un cactus y un ficus... Ocurren cosas, hay una evolución. En una pelea de robots no están ocurriendo cosas necesariamente. Que ocurran cosas no tienen nada que ver con el movimiento.

Solo nos interesan de la realidad aquellos elementos que nos sirven para la historia. Si algo no funciona para la historia, se descarta, punto. Hay que plantear una historia, darle un desarrollo y un desenlace para conseguir una reacción emocional en el espectador. La primera misión de la estructuración es acotar esa historia, saber de dónde parte y dónde acaba (los personajes tienen una vida anterior y posterior al relato, pero debemos tener claro que parte de esa vida es la que nos interesa contar). Hay que dotar de órden lógico para formar un contínuo sirviéndonos de la causa/efecto, anticipando hechos, retrasándolos, planteando preguntas al espectador (y respondiéndolas, que sino queda fea la cosa), pero siempre en el momento adecuado. ¿Y cuál es el momento adecuado? Pues para eso ya está el instinto de cada uno.

24 de septiembre de 2012

El odio.

 
Título original: La Haine.
Director: Mathieu Kassovitz.
Nacionalidad: Francia
Duración: 95'
Año: 1995
Reparto: Vincent Cassel, Hubert Koundé, Saïd Taghmaoui,...
Género: Drama
 
 
Sinopsis: Un grupo de habitantes de un barrio marginal de los alrededores de París, sin más problemas que el despertarse una mañana en estado de sitio. Los jóvenes del barrio de Les Muguets han pasado toda la noche luchando contra la policía porque un chaval de 16 años se encuentra a las puertas de la muerte después de haber sido brutalmente golpeado durante un interrogatorio. Entre estos jóvenes ciegos de odio se encuentran tres: Hubert, Saïd y Vinz, que juntos vivirán el día más importante de su vida.
 
Valoración personal: 8,25
 
Crítica: Una de las cosas que más me fascina del cine francés es su capacidad de hacer retratos sociales duros y críticos sin morderse la lengua, con visión documental sin apartarse nunca de la ficción propia del cine. "El odio" es el mayor ejemplo de ello. Es una de las mejores películas europeas de los 90, se ha convertido en película de culto por méritos propios, está impregnada de la reputación y credibilidad hacia cualquier relato fílmico que confiere la buena utilización de la fotografía en blanco y negro, y además posee descaro y atrevimiento.


Acentúa el realismo con marcadas interpretaciones de actores nóveles (algunos de ellos vivían en esos barrios marginales que sirven de escenario en la película), encabezados por un entonces desconocido Vincent Cassel, por cuya sobreactuación contenida siempre he sentido simpatía. Los tres protagonistas simbolizan el odio (Vince), la razón (Hubert) y la indiferencia (Saïd), desencadenando enfrentamientos entre ellos (como la escena del baño donde todo el equipo se gusta a sí mismo) bastante lucidos. Las desventuras de estos personajes describen el fenómeno "swarming" como ninguna otra película que haya visto.


Aparte, invita a la reflexión y no se desborda a la hora de entrar en el campo pedagógico. La película resta importancia a dónde van a acabar los personajes ni hacia dónde se encaminan, sino que según avanza en el relato reta al espectador a descubrir dónde y cómo comenzaron sus idas y venidas, de dónde surge tanta violencia. 


La superficie del relato la copan los recursos de cámara efectistas, los diálogos ácidos con un lenguaje soez a más no poder, con la sorpresa de un guion que no permite ver fisuras, y su capacidad predictiva. Desde luego es una película dura en su justa medida, con una planificación casi de sucesión de sketches, y con un delirio que se agradece.

29 de agosto de 2012

Hablando de cine.

Me encanta hablar, opinar y criticar de cine. Podría pasarme horas conversando sobre películas. Siempre es agradable que alguien me recomiende una película que aún no he visto, o que yo pueda fardar de haber visto una película que los demás no, y tenga que insistir en que la vean.

Pero hay una cosa que no aguanto: los listillos del cine. Por listillos del cine me refiero a esas personas que poseen la verdad absoluta, que sus gustos son los mejores del mundo, y que quien opine lo contrario es un ignorante que no tiene ni idea.

Partamos de la base de que los gustos son algo subjetivo. Por muchas listas de expertos que se hagan sobre las mejores o peores películas de la historia, eso jamás estará acompañado de una verdad absoluta. Y desde luego, sacarle defectos a una película siempre es más fácil que encontrarle cosas buenas. Hay una tendencia no solo entre la gente de a pie, sino entre los críticos de cine, a hablar de las películas en términos de "es mala" o "es buena". O "es una basura" o "es la polla". Muy bien, machote, es tu opinión. Ahora dame argumentos porque tu opinión me viene tocando lo que es el pene. Quiero una puñetera crítica, una argumentación, no un comentario aleatorio propio del espectador fanático que alaba o despotrica algo sin saber muy bien porqué le ha gustado o no una película. Siempre prefiero un "a mí me ha gustado" que un "es muy buena". Si me dices lo segundo, te pediré una argumentación.

Luego está ese crítico, o espectador, que llega al visionado con una predisposición a que no le guste lo que va a ver. Que mira que me parece absurdo ponerte a ver una película con la idea de que te va a parecer una mierda, es que para eso no la veas. O sea, lo suyo es ponerte a ver una película intentando pasar un buen rato y de entretenerte, y luego ya si resulta ser un plomo ya puedes cargar contra ella. Pero no entres al cine con la idea de "va a ser una mierda". Pondré el ejemplo más recurrente: el cine español. A cualquiera le dices "mírate esta película española" y lo más probable es que te contesten "¿española? ¡Qué plomazo!". Tíos, es un puto prejuicio sin sustancia alguna. Mira que yo no soy precisamente un defensor de nuestro cine, pero tampoco digo que el cine español sea malo. Si hacemos una estadística, hay mucho peor cine estadounidense que español. Y en la actualidad, el cine español es mejor que, por ejemplo, el italiano, que se supone que tiene más historia. Que sí, que aquí hacemos churros bien gordos, pero antes de juzgar, quitémonos ese prejuicio y tengamos los cojones de echar un vistacillo antes de decidir si es bueno o es malo lo que hemos visto.

Que sí, que no lo niego, que es dificil que te digan que se estrena "Manolete" y te entren ganas de verla. Pero eso es distinto. No digas que "vaya mierda de película", di que es una película que tiene interés 0. Seguramente sea una mierda bien grande, es más, todo hace indicar que es una mierda enorme, pero de momento quédate con el hecho de que no te interesa, de que es una película fatalmente vendida. Lo mismo con Michael Bay y directores de pacotilla que te venden siempre lo mismo carente de demasiado interés, al menos para mí. Pero lo dicho, ¿cine malo? Seguramente, pero como no me he puesto a verlo, digo que es cine que no me interesa en absoluto, que para ver robots peleándose entre ellos me enchufo un rato a la Play3.

Luego está el gafapastismo imperante. Hay mucha gente que ve, por ejemplo, Saw VI, y te dicen por inercia que menuda mierda, que no tiene guión, que es todo vísceras,... ¿Qué cojones esperabas? ¿Acaso te la vendieron como otra cosa que no fuera eso? No digo que Saw VI y películas por el estilo sean buenas, pero tampoco me decepcionan. ¿Por qué? Porque sé a lo que voy cuando voy a verlas. No me espero una obra maestra del gore ni del terror. Espero sangre, vísceras, frases obvias y protagonistas estúpidos perseguidos por un villano retorcido. ¿Me dan eso? La película ha cumplido, por absurda que sea la trama. Es igual que si entras a ver una película de Lars Von Trier y sales diciendo "qué lenta". ¡Tío, es Lars Von Trier, sabes a lo que te expones si vas a ver una película suya! Es que hay gente que se lleva este tipo de decepciones cuando ya antes de ver una película están advertidos, y me patea el culo.

Y desde luego, lo que me jode por encima de muchas cosas, es el gafapastismo del estilo "tiene unos planos y una fotografía preciosos". Vale, ¿y el guión qué tal? ¿Y el ritmo? ¿Y los actores? Pondré un ejemplo: "2001, odisea en el espacio" me aburre. Todo el mundo dice que es la polla. ¿Por qué es la polla? ¿Qué tiene de especial? Dentro del género de la ciencia ficción pudo ser una revolución por todos los frentes que abría, vale, y reconozco que eso la hace adelantada a su tiempo y por tanto una buena película. Pero, ¿tanto como para ser la polla? Vamos, si consideras como la polla una película que durante dos horas lo que hace es ponerte planos larguísimos en los que ves astronautas haciendo cosas, colorines aleatorios, o naves flotando, pues vale. Sinceramente, qué puto aburrimiento. La parte de los monos me gustó, pero después,... Que no la aguanto, vamos. Igual que "El acorazado Potemkin". Es una película que hay que ver por tratarse de historia del cine. Hay que verla una vez. Y ya. Dos no. Una. Que si la ves por gusto debes de ser masoquista.

Así que, por favor, dejáos de prejuicios, de hacer críticas, tanto buenas como malas, sin una base. No os dejéis llevar por las corrientes predominantes que hacen que directamente tengas que alabar o crucificar una obra. No os creáis poseedores de la verdad absoluta. Y sobre todo, disfrutad un poquito del cine, que de eso se trata.

26 de julio de 2012

The Dark Knight Rises (ALERTA DE POSIBLES SPOILERS)

Título original: The Dark Knight Rises
Director: Christopher Nolan
Nacionalidad: EEUU
Duración: 164'
Año: 2012
Reparto: Christian Bale, Tom Hardy, Anne Hethaway, Michael Caine, Gary Oldman, Joseph Gordon-Levitt, Marion Cotillard, Morgan Freeman,...
Género: Acción


Sinopsis: Hace ocho años que Batman desapareció en la oscuridad, dejando de ser un héroe para convertirse en fugitivo. Al asumir la culpa por la muerte de Harvey Dent, el Caballero Oscuro decidió sacrificarlo todo por lo que consideraba, al igual que el Comisario Gordon, un bien mayor. La mentira funciona durante un tiempo, ya que la actividad criminal de la ciudad de Gotham se ve aplacada gracias a la dura Ley Dent. Pero todo cambia con la llegada de una astuta gata ladrona, que pretende llevar a cabo un misterioso plan. Sin embargo, mucho más peligrosa es la aparición en escena de Bane, un terrorista enmascarado cuyos despiadados planes para la ciudad obligan a Bruce a regresar de su voluntario exilio.

Valoración personal: 9,75

Crítica: Nolan lo ha hecho. Hace ocho años cogió a un icono popular estancado en el marco gótico depresivo de Tim Burton, ridiculizado e infantilizado por Joel Schumacher, y le resucitó con una primera entrega modesta en cuanto a presupuesto y artilugios pero con unas pretensiones y una ambición elevadísimas en cuanto a calidad y entretenimiento. Después regresó a Gotham para reconfigurar el cine de superhéroes, y ahora cierra su saga dándole a su protagonista, no Batman, sino Bruce Wayne, el hombre sobre quien siempre ha girado todo el drama, la película que se merecía.


Si The Dark Knight era un puzzle minuciosamente reflexivo y con un grado de complejidad antes inimaginable en una película de justicieros encapuchados, su secuela es una batalla campal que acierta en describirnos la historia de Bruce Wayne como una odisea que necesariamente debe ser finalizada de manera épica, porque su cruzada no ha sido un simple choque contra la villanía, sino una guerra constante.


Vale que no tiene a un personaje tan absorbente como Joker, pero el conjunto de nuevos personajes es suficiente para no necesitarle y mantener el listón bien alto, y ese es quizá el gran mérito logrado. Selina Kyle es perfecta en su rol de felina sexy, divertida, atlética, tramposa e inteligente, interpretada por Anne Hethaway que, tal y como hizo Heath Ledger con su Joker ante la avalancha de críticas cuando fue elegido para ponerse el maquillaje del payaso, ha dado un zarpazo y un zas en toda la boca a todos los que dudaron de sus capacidades. Me huele además que compartirá galardones con Ledger cuando se acerquen los grandes premios del cine. Con el personaje de John Blake, llevado por Joseph Gordon-Levitt, Nolan ha hecho lo que lleva haciendo toda la saga con sus personajes a la hora de adaptarlos desde las viñetas al celulodide: coger todas sus etapas, extraer lo mejor de ellas y dejar que formen un nuevo concepto de tal personaje. Lo hizo con Batman y sus respectivos villanos en Begins, con Joker y Harvey Dent en TDK, y (ATENCIÓN SPOILER) ahora lo hace con Robin en esta parte. Por su parte, Tom Hardy hace lo que su personaje Bane pide: agresividad, asfixia y desmesura, y tiene tres momentos que por sí solos ya le dan galones como un gran antagonista: su puesta en escena en la escena inicial de los aviones, la brutal paliza que le da a Batman destrozándole, literalmente, y la magnífica secuencia en la que pone Gotham patas arriba. Buen personaje.


Una vez más, Nolan no se deja nada en el tintero y no repara en gastos. Las explosiones son reales, los miles de extras son reales, las acrobacias son reales,... Acierta por decantarse por IMAX y rechazar el 3D porque sabe que lo importante es la historia, sus personajes, y no deja que los escenarios y sus ambientes estén por encima de ellos en ningún momento sin privar al espectador de su magnificencia. La fotografía quizá sí que sea la mejor de toda la trilogía. Se explota ese formato IMAX con el que Wally Pfister, que ya va siendo hora de que alguien le de un reconocimiento en forma de estatuilla, hace virguerías y juguetea a su antojo. La narración usa más que nunca la elipsis para hacer avanzar la trama que se construye con un ritmo pausado que se vuelve frenético tras el punto medio, se aleja de clichés y adapta los contenidos al momento histórico actual, demostrando que su cine lo concibe para espectadores inteligentes que quieren ver algo más aparte de meros fuegos artificiales. Hans Zimmer reclama atención con la banda sonora y se deja llevar por la grandilocuencia que la película le pide. Para los más fanáticos del personaje en las viñetas: he babeado con las referencias a los pozos de Lázaro y a los episodios de "Tierra de nadie", introducidos con el tono realista al que ya se nos ha acostumbrado.


Poco más que valorar. ¿Mejor que TDK? No, pero superar a su antecesora no era un requisito, aparte de que intentar tal hazaña era misión suicida. TDK se sostiene por ella misma y sentó nuevas bases sobre las que el cine de superhéroes debe asentarse a partir de ahora. "Rises" simplemente se dedica a mantener esa línea y a terminar lo que se empezó en Begins de la manera más honesta posible. Nadie ha conseguido hacer nada parecido con ningún superhéroe antes. El aplauso al comenzar los títulos finales de crédito es de sobra merecido.


19 de junio de 2012

(500) Days of Summer

Título original: (500) Days of Summer
Director: Marc Webb
Nacionalidad: EEUU
Duración: 90 minutos
Año: 2009
Reparto: Joseph Gordon-Levitt, Zooey Deschanel, Geoffrey Arend, Chlöe Moretz,...
Género: Comedia romántica


Sinopsis: Un joven redactor de tarjetas de felicitación busca desesperadamente a la chica de sus sueños... y su nueva compañera de trabajo parece ser la indicada. Pero en los 500 días de su atípica relación, la senda de la felicidad puede ser imprevisible e incontrolable.

Calificación personal: 8

Crítica: Tengo varios argumentos para calificar (500) Days of Summer -me niego a llamarla por el título que en España le han puesto- como la mejor comedia romántica de lo que va de siglo. Es un calificativo extremo, sí, pero para nada banal. Podría ponerme a adjetivarla hasta el infinito: atrevida, diferente, simpática, divertida,... Pero necesita su explicación.


Su pilar y apuesta más contundente es el guion, sencillo, sin adornos innecesarios, sin lucimientos que desvíen la atención, honesto como lo es el enamoramiento de Tom, cruel como lo son las intenciones de Summer, dolorosamente real y con el nivel suficiente de mala leche. Los dos protagonistas son sinceros con el espectador, están repletos de complejidades, contradicciones e imperfecciones humanas, algo que les aparta de las ñoñerías y armonías estereotipo del género, por lo que la identificación con ellos es inmediata. 


Si bien es cierto que la historia gira en torno a una relación que desde el minuto 1 se sabe que llega a mal puerto sin que el personaje de Tom, sobre quien gira el relato, sepa muy bien porqué, de lo que nos habla no es de eso, que es otro punto a favor de la película: la historia de amor no es lo importante ni el tema central. Lo que realmente nos cuenta va más allá de algo tan obvio: habla de las esperanzas, las esperas, los anhelos y deseos incumplidos, de cómo la realidad golpea a los personajes cada vez que se acercan a ellos, de cómo una noche uno se puede acostar con el amor de su vida y al día siguiente amanecer con alguien totalmente diferente a él. Y en ese sentido, la película crece por lo que calla y no por lo que dice. 


Además tiene la cosa esa que el buen cine indie-pop tiene y que no sabría definir, llamémoslo descaro, y que desafía a un género tan maltratado y desgastado. Y habiendo dejado claro que no es un romance al uso, dejo reflexionar una cuestión flotando en el aire que hace que ninguno de los personajes se escapen sin su parte de culpa: ¿la zorra es Summer o el pardillo es Tom?