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18 de noviembre de 2022

Mira quién vuelve con el rabo entre las piernas.


Querido blog, dos puntos. Ni me acuerdo de la última vez que te hice caso, pero menudo montón de mierda almacenada tenemos aquí.

A ver, te explico. Parece que Twitter va a quedar hecho un estercolero. Ya era una mierda, pero era nuestra mierda. Un señor multibillonario que no es Batman y al que a partir de ahora llamaremos Space Karen ha jodido el invento. Estamos desesperados por ver dónde nos acogen. Estoy haciendo como cuando entré en crisis y regresé a casa de mis padres. En realidad, esto es como volver al vientre materno. O como un anuncio de Navidad. O como ir al dentista cuando ya has terminado de joderte una muela. 

Joder, qué bochorno. La última entrada de este blog es de 2015. En 2015 todavía no había coches voladores.

A ver, resumiendo, para quien se haya perdido mi vida: sigo en el mismo trabajo, sigo odiando el mismo trabajo. Soy delegado sindical del comité de empresa. He escrito y publicado un libro, mi salud mental parece estable, estoy súper anciano por dentro. Estoy independizado pero sigo sin valerme por mí mismo. Comparto piso con mi ex, otros dos amigos y un número basculante entre 1 y 4 perros. Por mi vida han pasado Paquita Salas, Leftovers, el chasquido de Thanos y una saga de cómics que se llama Saga. Estoy solterísimo. Soy más súper rojo que nunca, antifa de narices y lo que la gente que huele a esmegma reseco llama "woke". Soy menos bocazas porque ya no me apetece tanto discutir.

Voy al gimnasio, uno que tiene piscina de la que no hago uso. No entro a spinning porque eso es lo que le hicieron los romanos a Jesús, pero sobre una bicicleta estática. Hay una señora que hace abdominales como mi madre bate los huevos o hace ganchillo: que podría generar energía renovable. Soy incapaz de seguirle el ritmo. Estuve a tope con la escalada, pero ahora no subo ni por escaleras porque tengo ascensor.

Estoy en los inicios de una fase creativa. Estoy escribiendo un cojón. Vale, aquí no. Me refiero a que estoy escribiendo cosas que luego podría llevar al registro de la propiedad intelectual. Estoy rezando para cruzarme con algún mecenas que se dé cuenta de que soy el Velázquez literario del siglo XXI y me quite de estudiar. Sí, seguimos estudiando. Pero esta vez nada de cosas locas como Cinematografía o Sociología, sino algo que traiga prosperidad. Vamos, que como todo Millenial aspiro a trabajar para papá Estado.

He descubierto a Terry Pratchett y a Neil Gaiman. He visto Battlestar Galactica y Sense8. Me he tatuado al Joker de Heath Ledger, y con ello he enterrado mi Joker fan era. He descubierto que en el Ahorramas no ahorras más. Tenemos el Presidente del Gobierno más guapo de la historia. El alcalde de Madrid se llama Carapolla. Nos hemos tirado dos años llevando mascarilla, y nos inventamos un ritual que consistía en salir a la ventana a aplaudir todos a la vez. Tumblr murió porque dejó de tener porno.

Ana de Armas aspira a ganar un Oscar. Me han puesto una multa en el metro de París. El precio de la gasolina está como el precio de los cómics. La mejor película de Star Wars es 'The Last Jedi'. Soy adicto al helado de cookie vainilla Hacendado. Veo fatal de lejos y las gafas favorecen mi rostro. He sentido calorcito con 'Los Anillos del Poder'. Hacen más de 20 grados en noviembre. Warner se ha fusionado con Discovery y todavía no ha sido capaz de crear un universo uniforme de superhéroes. La reina Isabel II no va a saber el final de One Piece. 

Hacemos memes de que nos va a caer un misil nuclear. Twitter se está rompiendo.

Entonces, yo no sé qué va a pasar. Es que si supiera ver el futuro lo que haría sería ver el número premiado de la lotería. Por si acaso, me voy a refugiar aquí para intentar mantener el contacto con la gentecilla que me habla por el ordenador.

21 de julio de 2015

Inside Out, de Pete Docter y Ronaldo Del Carmen. (2015)

Hay un puñadito de gente que se ha empeñado últimamente en señalar una crisis creativa de Pixar. Y mira, por más que me empeño, ni la he notado. Porque la compañía del flexo siempre cumple. Tiene películas mejores que otras, pero lo que viene a ser decepcionar, jamás. Hagamos repaso de sus últimas películas: "UP", obra maestra; "Toy Story 3", cierre perfecto de la trilogía; "Cars 2", su único bajón, y aún así entretenida; "Brave", mejor película de princesa que muchas de la especialista en películas de princesas, o sea, Disney en solitario; "Monsters University", muchas risas. De crisis creativa, nanai. Otra cosa es que haya gente tan magufa como para reprocharles que no sean capaces de sacar una genialidad cada año. Pues miren, señores, eso no lo hace ni Pixar, ni Woody Allen, ni Tarantino, ni Kubrick. Así que relajemos la raja un poco.


Por si aún queda alguien señalando esa falta de ideas, llega "Inside Out", que sin tener que elaborarme mucha la calificación diré, simplemente, que es, dentro de lo que propone, perfecta. No es necesario buscarle otro calificativo cuando no le encuentro defectos. Sorprende tanto como en su día lo hizo la primera "Toy Story", usando la misma base narrativa: dos personajes totalmente opuestos se pierden en un mundo que hasta entonces solo conocían a través de un ventanal, y que deben apurarse en regresar a su base para salvaguardar a la niña que han custodiado desde siempre. Pese a este paralelismo, tiene personalidad propia y brilla por sí misma. "Inside Out" no se apoya en unos personajes tan carismáticos como lo eran personajes de la franquicia como Woody y compañía, Mike y Sulley, o Dory. Su mayor baza tampoco es esa aventura en la que Alegría y Tristeza se sumergen dentro de la cabeza de una niña que vive el trauma de separarse de su ciudad natal para mudarse a otra donde no conoce nada ni a nadie. La genialidad de Indside Out resulta de hacer fácil lo complejo. Los guionistas podrían haber tirado perfectamente hacia la sencillez de fabricar una especie de "Érase una vez el cuerpo humano", y habrían logrado sin despeinarse demasiado un resultado seguramente decente. En vez de conformarse con eso, tiran de imaginación, inteligencia, emotividad y ternura para explicarnos conceptos tan ambiguos que encierra la mente humana como lo son las ideas, los sueños o los miedos y nos hacen reflexionar durante hora y media en la que no falta el humor contagioso y una catarsis final de lagrimilla nada forzada, cosa de agradecer en este tipo de películas, y sí muy elaborada durante todo su desarrollo en la que las evoluciones de sus personajes principales son constantes y progresivas.


Estamos hablando de una película dirigida por Pete Docter, responsable de "Monstruos S.A" y "UP", por lo que se da por hecho el chorreo visual al que vamos a asistir. Al igual que en aquellas ocasiones, se gana de inmediato al público infantil gracias a personajes coloridos y fácilmente identificables, con sus propias muletillas, y con gags recurrentes y muy divertidos. De igual manera, el público adulto queda prendado por las reflexiones y conceptos arrebatadoramente inteligentes que va dejando posar, apostando también por la melancolía o la nostalgia que ya desprendía "Toy Story 3". Invita a la empatía hacia los demás utilizando a una niña de 11 años con la que rápidamente nos identificamos, siendo una de las pocas veces en las que verdaderamente una película de tal contexto y pensada para tener una taquilla generosa se preocupa tanto por ahondar en la perspectiva de una persona que está a punto de embarcarse en la madurez. 


No me atrevo a decir que sea lo mejor que han parido los creativos John Lasseter, Andrew Stanton y compañía. Des luego, puede codearse en ese olimpo de joyitas que son las "Toy Story", "Up" o "Wall-E".




17 de noviembre de 2014

Interstellar.

"Interstellar" es simplemente la mejor película de ciencia ficción en lo que llevamos de siglo. Y lo digo con la boca pequeña. Es imaginativa, coherente consigo misma en todo momento, sobrecogedora y a veces aterradora por el mundo en el que te adentra, una maravilla visual, sonora y atmosférica, en cuyos 160 minutacos de metraje no hay ni vacíos ni sobrecarga. 


Habla de tantas cosas de manera tan sutil, tan humana e introspectiva en un escenario tan gigantesco como la propia multidimensionalidad del espacio-tiempo, que no queda otra que dejarse llevar por la ola en la que te sumerge. 


Y tiene la inteligencia de no profundizar en divagaciones filosóficas o moralistas, sino que explora el infinito a través de los detalles humanos más pequeños. Y no necesita una gran dosis de acción o fuegos de artificio para resultar estimulante y épica. La escena en la que Cooper se despide de su familia, abandona su granja dejándoles atrás, mientras el sonido ambiente es el del cohete que le llevará a las estrellas, un cambio de un plano en la cabina de una furgoneta por la cabina de una nave espacial, es una elipsis que concibe un punto de giro de guión memorable, por poner un ejemplo de uno de sus múltiples "perfect shoots". 


En mi caso particular, no tengo mejor calificativo para ella que decir que es como "2001" pero con corazón y con la ventaja de que te dan ganas de volver a verla de nuevo.

30 de septiembre de 2014

¿Una versión de Doctor Who a la española? ¡YO DIGO SÍ, JODER!

Porque aquí somos muy de coger cosas de fuera, hacerles un par de arreglillos para que cuele dentro de nuestro folklore, nuestra forma alegre, pícara y dicharachera de ver la vida, impregnarles de ese toque de caspa tan nuestra, y a tomar por culo: tenemos un producto 100% made in Spain. Si tuvimos los cojones de hacer pasar a Dani Martin por una suerte de Jack Bauer madrileño, o de emular Cheers cambiando a Woody Harrelson por Resines, ¿por qué no probar con Doctor Who?


Ésta es mi propuesta. La serie no se llamaría Doctor Who, evidentemente. Aquí necesitamos un título directo, que no les haga comerse el coco demasiado a los televidentes. "El Doctor" podría valer, pero más de uno se esperaría un pseudo Hospital Central mixeado con Médico de familia, y Doctor Who no va de eso. "El Doctor de las galaxias" me parece más acertado. Además con eso enganchas a toda esa peña que sabe o en algún momento a oído hablar de La guerra de las galaxias, pero que le preguntas por Chewacca y te señala un rebaño asturiano.

Para las diferentes regeneraciones del doctor aquí tenemos actores válidos para dar y tomar. Por ejemplo, podríamos iniciar la cosa con algún actor consagrado que vaya a durar una temporada, porque lo de la regeneración hay que dejarlo mascadito cuanto antes: José Coronado, que haría lo de robar la TARDIS y todo eso. TARDIS que aquí simplemente se llamaría LA CAJA, y en vez de ser una cabina de policía londinense sería una de las antiguas cabinas de Telefónica.

Álex O'Doguerty sería una de las apuestas fuertes en una de las sucesivas regeneraciones. Pasaría pronto a ser uno de los doctores más queridos por la audiencia y con él se cosecharía un inmensa horda de fans. Sacaría mucho jugo a la indumentaria y al destornillador sónico, que aquí sería igualmente un palo pero que en una de las extremidades tuviera algún útil para golpear cosas. Que aquí las cosas se arreglan a hostias.

Raúl Arévalo podría ser otro sucesor de garantías. Y luego ya para atraer al sector que no hemos contemplado aún, las forracarpetas de la Super Pop, habría que poner durante un par de temporadas algún ídolo juvenil, estilo DVD, el niño guapo de Los Serrano, que a estas alturas ya tendrá pelos en los huevos y no fomentaríamos la pederastia. Para rematar la faena, el hombre que está en todas partes: Dani Rovira, que además tiene acento andalúz, muy aprovechable para todo tipo de chistes, burlas y gracietas que tan fácilmente nos sale en cuanto tocamos algún esteoro...estirio...(ay, la dislexia)...¡estereotipo, coño ya! Y como ahora está Peter Capaldi en plan cascarrabias, pues aquí tenemos a Pepe Sancho.

Vale, muy importante las acompañantes que va a tener el héroe. Igual que en el original triunfó Billie Piper, quien no se comía un colín en el mundo del Pop, pues aquí ponemos a Melody, que además es mona y apenas tiene que esforzarse para ser cateta pero que luego cae bien y tiene su gracia. Como madre de ella, Ana Obregón, que todavía tiene su público y es bastante fiel. Para cuando a Melody le toque quedarse encerrada en una dimensión paralela o anclada en un punto fijo del espacio-tiempo, tenemos a Alexandra Jimenez (sí, me comí mucho Los Serrano, ¿vale?). Y en la reserva para hacer de una españolizada River Song tenemos a una ya madurita Eva Santolaria.

Y no nos olvidemos de los innumerables enemigos: para mover cualquier Dalek y ponerle la voz nos vale Jesús Bonilla, y tenemos modelos polacos buscando su suerte en tierras latinas para dar y exportar, por lo que para enfundar gente grande en Cybermens también estamos cubiertos. La raza de Strax y el propio Strax sería Pepón Nieto; la mujer lagarto camuflada en el Londres victoriano sería Belén Rueda (pero camuflada de chulapa, claro). Y para los Slitheen nos valemos de cualquier político, que da todo el pego.

13 de agosto de 2014

¿Por dónde iba?

A ver, gente. Me he perdido. Yo os estaba contando mi fascinante vida y mis simpáticos pensamientos en este blog y de repente dejé de teclear. Con lo bonito que me estaba quedando el invento. Pero yo qué sé, me agobiaría o me entraría pereza, o simplemente no me salió de los cojones escribir más. Es que joder, ¿os he dicho ya que mi vida es fascinante?

Tan fascinante vida no da un minuto de tregua para ponerme a escribir cosas para que luego vosotros las leáis, digáis "qué pensamientos tan simpáticos tiene este muchacho", y cerréis la pestaña así sin más. Sin una mísera propina, o un cheque, o un Ford Mustang, o una invitación de un año para recorrerme Sudamérica. Joder, un detallito, yo qué sé.

Pero como persona de pensamientos simpáticos con vida fascinante que soy, soy un tío honrado, así que no os echaré la culpa por haber dejado de lado este pedazo de blog. Aunque la tengáis. Porque la culpa es solo vuestra, tenedlo claro. Pero como echaros la culpa sería lo más sencillo, buscaré otra excusa: maquetas. Maquetas de barcos antiguos. A eso me he dedicado todo el verano.

Que no os lo tragáis, ¿no? Normal.

Vale, joder, seré sincero. El puto verano me produce bloqueo mental. El achicharramiento que se produce en mi cabeza es tal que no me sale un puto párrafo decente. Es como cuando tienes ganas de cagar, aprietas, y de tu culo no sale nada más que aire, produciendo un trompeteo agudo bastante vergonzoso y que parece burlarse de ti diciendo "jódete, que hoy tampoco cagas". No cagar duele. Es un problema que sufre gran parte de la población adulta y que lleva a más de uno a contemplar el suicidio como vía de escape. Y claro, es un problema que se reprime, porque no les vas a llegar a tus amigos, familiares y a tú médico de cabecera y decirles "mira, que por más que aprieto, no puedo cagar". Porque no es algo elegante. Imaginad al James Bond de Daniel Craig, que es así como un tipo duro que con solo mirarte ya te ha matado tres veces, diciendo que no puede cagar. No. Inviable. Si el James Bond de Daniel Craig no puede cagar, se lo guarda para sí mismo y sigue para adelante, sufriendo en silencio y follándose solo a un par de tías por peli en vez de seis o siete como hacía el de Pierce Brosnan.

Pues eso. Que no sée de qué estaba hablando. Pero es que tengo las ideas que no salen. Se quedan ahí dentro, taponando el agujero del embudo mental que tengo. Luego saldran todas a la vez y me llevarán a escribir algo que será recordado por los anales. Anales de año, no de ano. Que hubo un día que de la desesperación estuve a punto de escribir un post titulado "The End". ¿Sabéis que significa eso? Exacto, the end. Que se acabó. Que a tomar por culo.

Pero qué sangre fría le he echado, pavos.

Bueno, que ya otro día os cuento algo de mi fascinante vida y mis simpáticos pensamientos, ¿va?

28 de abril de 2014

Lamento electrónico.

El siglo XXI, sociopolíticamente hablando, es una mierda. La sociedad es un conjunto de personas cobardes, demasiado temerosas de perder lo poco que tienen, o demasiado egoístas como para compartir lo mucho que les sobra. 

Lo hemos convertido absolutamente todo en un ente tan complejo, raro e indefinido que las cosas simples, pequeñas y que valen la pena resultan extravagantes y son repelidas por la mayoría, y sustituidas por robots que prometen mejorar nuestra calidad de vida, por la incertidumbre de un futuro prometedor pero frágil, por la lejanía entre personas en pro de la cercanía de lo abstracto y lo falso.

Algo tan sencillo como un abrazo a día de hoy se ha convertido en un gesto valiente. Tenemos miedo de nosotros mismos y de acercarnos demasiado a los demás. Ni siquiera somos capaces de hablar de optimismo, de amor o de esperanza porque son utopías, y evocándolas podrías estar haciendo campaña publicitaria involuntaria a Coca Cola o al banco Santander. 

Queremos convertir la vida en un videoclip musical, en un anuncio de televisión, en un reality show, en un escaparate, en una película de Hollywood. La vida no es eso. La vida es algo tan sencillo, tan nimio, tan lleno de oportunidades. Pero nos hemos vueltos orgullosos y narcisistas. Yo, yo y yo. Si la vida se tratase de eso, la procreación consistiría en nacer solos en una isla desierta cuyas posibilidades no irían más allá de un limitado conjunto de acciones individuales, entre ellas el onanismo.

El ser humano se ha convertido en un ser paranoico y testarudo, encantado de conocerse a sí mismo. Le
resulta complicado enamorarse, separarse de sus bienes, salir a explorar, conocer cosas nuevas o luchar por una vida mejor. Esa comodidad que no hace más que llevarle al odio. Odio a lo ajeno y a lo desconocido.


Que le den por culo al odio y a los que odian. Que le den por culo a la tecnología que dice acercarnos unos a otros. Que les den por culo a los que presumen de sus logros sin percatarse de que sin el resto de personas que le rodean esa prosperidad jamás le habría llegado. Que les den por culo a los que se anclan en su zona de confort. Que les den por culo a los que temen a los valientes que se arriesgan a algo mejor. Que les den por culo a quienes desprecian a los felices.


Un emoticono jamás podrá sustituir la calidez de un beso. Un "me gusta" no puede combatir con un apretón de manos. Compartir tu vida en una red social carece de la gratificación de hacerlo con un amigo.

26 de marzo de 2014

Están locos estos antidisturbios.

Érase una vez en el basto Imperio Romano, allá por el año 1 D.C., más o menos por Palestina y esos países en los que en las noticias siempre salen moros liándose a hostias, un tal Herodes dijo que había que matar a los recién nacidos, por radicales. Tal tarea la realizarían los soldados.

Así pues, los soldados se pusieron a degollar bebés. Hubo quien defendió a los soldados: "es gente que está haciendo su trabajo". 

Otros preferían argumentar que los padres de las criaturas estaban actuando al margen de la ley, que se estaban pasando, que había otras maneras de protestar más pacíficas. Así que hubo padres que intentaron esa vía, la pacífica.

"Estas son nuestras armas", protestaban los padres con las manos en alto, mientras los soldados cogían al niño y le convertían en pincho moruno. "Qué dignidad tienen", decían los vecinos acerca de esos padres. Mucha dignidad y pacifismo, pero vamos, que el niño acababa ensartaíto.

Pero hubo madres antisistema que se pusieron violentas y les atizaron con palos, algún jarrón y adoquines sueltos. Con lo primero que pillaban, vamos. Entre ellas había soldados infiltrados, los más imberbes para que se notara menos, que se disfrazaban con un velo o un burka, y se liaron a pedradas con los soldados, para que pareciera que esas señoras eran el demonio. Y el resto de las madres se envalentonaron, y se abrió una batalla campal entre padres y soldados. "Por mi hija mato, ¡MATO!", gritaba alguna.

Los soldados más desprevenidos se quedaron aislados del resto de sus compañeros, y fueron pasto de la barbarie, siendo presas fáciles para esos padres llenos de ira, odio y frustación. En una de las persecuciones, uno de los soldados con burka tropezó con los bajos, pues no estaba acostumbrado a llevar ese tipo de vestimenta, y varios soldados le empezaron a asestar latigazos. "¡Que soy compañero, coño!", gritó. 

Al día siguiente, esos soldados que sufrieron golpes, que se quedaron sin el apoyo del resto durante tales incidentes, se manifestaron contra sus superiores. "Ya ni degollar niños con un mínimo de seguridad laboral se puede", decían. Mientras tanto, los sindicatos de la SPQR mostraban las armas incautadas a las madres violentas: un teseracto, las tablas de la ley, las siete bolas de dragón, un niño bomba y la ballena que se comió a Jonás.

A todo esto, el niño objetivo de Herodes logró sobrevivir. 33 años después, descubierta su guarida a través de sus contactos etarras, se le ajustició. Lo normal, vejado, humillado y crucificado. Los soldados encargados de tal logro después dijeron "pues fíjate que después de dejarle hecho un cristo era verdad que resultaba ser hijo de dios. Bueno, qué, ¿unas cañas?".

1 de febrero de 2014

Antihype innecesario.

Mi frikie interior está indignado por el cúmulo de haters y antihype que se está generando alrededor de los proyectos que tiene DC para sus próximas películas y salto a la televisión. Al mismo tiempo, indignado por lo sobrevalorado que está todo lo que ha hecho Marvel. Y, sinceramente, ni la primera se merece la de piedras que les están cayendo, ni la segunda se merece los lametones de polla de los que está disfrutando.


Analicemos lo que ha hecho Marvel hasta la fecha. Sin contar Spiderman, que va a su bola y es una franquicia manejada por la Sony, tenemos a Capitan America, cuya primera parte es para críos, una memez de la que el propio Hugo Weaving se arrepintió por haber participado en ella, y cuya secuela tiene un tráiler molón pero que aún no ha demostrado nada; tenemos a Thor, cuya primera parte solo tiene una cosa buena, y es Loki, del que, como queda visto en su mejorada secuela, no se puede desprender; dos películas de Hulk aburridas y sosas; y la trilogía de Iron Man, con una primera parte muy buena, una segunda que se va por los cerros de Úbeda, y un final digno. Luego está Los Vengadores, donde la cosa funciona que te cagas. De la serie Agents of Shield mejor ni hablo, porque qué cosa más espantosa. Guardianes de la galaxia puede convertirse en otro logro...o en una gran cagada. Habrá que ver.

Vamos a DC. Tiene la mejor trilogía que se ha hecho de un superhéroe, el Batman de Nolan. Man of Steel habrá a quien no le guste, y habrá quien prefiera el Superman salvagatitos de Christopher Reeve, pero ahí está, con suficiente potencial como para haber resucitado a un personaje que no sabían cómo cogerlo, una película que implora una secuela. Luego está Green Lantern, fracaso absoluto, y la serie Arrow, que ni fú ni fá.

Sin tener en cuenta todo lo que se hizo antes de los proyectos futuros de Avengers por parte de Marvel y Justice League por parte de DC Comics, a mí esto me parece un empate técnico. Ni la Marvel está en la absoluta gloria en la que algunos la colocan, ni DC está haciendo las cosas tan mal como la misma gente dice. ¿Que se va Nolan de los proyectos de DC? Es que ni siquiera iba a haber producido Man of Steel, y solo lo hizo bajo petición de la Warner. Él quiere centrarse en proyectos propios más allá de los superhéroes, es una etapa que ha dado por finalizada.

¿Cual es el futuro de DC en cine? Lo que hasta ahora se conoce como "Superman VS Batman", presentando a un nuevo Batman interpretado por Ben Affleck. A mí tampoco me gusta Affleck como Batman, pero si tanto insisten con él después de todo lo que ya se ha dicho en su contra, es que están muy seguros de sí mismos. Yo le doy el beneficio de la duda. Y, sorpresa, Lex Luthor será Jesse Eisenberg. Los haters ya han hecho su puesta en escena. ¿Por qué Jesse Eisenberg teniendo, por ejemplo, a Mark Strong? Cuidado, un tío que siempre hace de villano haciendo de villano por enésima vez. O Brian Cranston... ¿Para qué? ¿Para repetir su papel "badass" de Breaking Bad? Pues, sinceramente, prefiero a Jesse Eisenberg porque es distinto a lo visto hasta ahora. Ya hemos visto a Luthor como un tío en plena madurez, con Spacey y Hackman dejándole a la altura del betún. Eisenberg puede renovar a Luthor de la misma manera que lo hizo Heath Ledger con Joker. 

Y la serie "Gotham", protagonizada por Gordon, comenzando desde el asesinato de los padres de Bruce Wayne, que será un personaje secundario, y cuya primera temporada finalizaría con su transformación en Batman, con apariciones de villanos los cuales tendrán la oportunidad de mostrarse y desarrollarse en todo su explendor. No me digáis que esta mezcla de "Gotham Central" y "Año Uno", y que podría coger tramas de villanos como la del comic protagonizado por Harvey Dent "Jekyll & Hyde" o el de "Joker" no es llamativa.

Lo dicho, mucho hater que tira piedras y juzga cuando aún no se ha mostrado nada de algo que tiene mucho potencial, y que encumbra a una productora que ha tenido el mismo número de cagadas y cuyo mayor logro ha sido hacer que los Avengers reunidos funcionen de manera plena. Tened un poquito de fe, tristes, que sois unos tristes.

20 de enero de 2014

Estoy estudiando.

Dejad de molestarme, por favor. Estoy estudiando. Vamos, es que estoy estudiando tanto que deberían darme una beca aunque las prohibieran. Es que solo por el abismal esfuerzo que estoy haciendo por estudiar, ya deberían garantizarme aprobar los exámenes. 

Me he dado cuenta de que en la pared frente al escritorio hay mensajes subliminales en el gotelé. "EXTERMINAR, EXTERMINAR...". ¡Joder, basta! Tengo que concentrarme, en 15 días tengo que saberme al dedillo todas estas mierdas para demostrar mi superioridad intelectual y mi capacidad de memorizar cosas que las olvidaré 5 minutos después de plasmarlas en un folio. ¡Eh, no! Que yo no soy uno de esos alumnos empollones, que yo retengo conceptos y sé aplicarlos en la práctica.

Además, disfruto mucho estudiando. Y más ahora que en en Historia Sociopolítica de España voy por la parte en que ETA inventa una nueva modalidad olímpica de salto de altura con Carrero Blanco, y Arias Navarro ya ensaya los gallitos para anunciar que se equivocaban al creer que Franco era inmortal. Así que dejadme en paz, que necesito concentración absoluta.

¿Qué dices PlayStation 3? ¿Que si me hace una partidita? Es que verás, yo tengo una voluntad de hierro, y estoy cien por cien metido en los libros. No, no insistas... En serio... ¡Ay, mira que eres pesada! Venga, vale, pero solo media hora. ¡¡¡JODER!!! ¿Quién ha adelantado repentinamente 4 horas el reloj? Mierda, mierda, mierda. Venga, guardo la partida, y a hincar codos.

Ey, pues la materia de Economía tampoco es tan chunga. ¿Quién no iba a suponer que una subida de precios afectaría negativamente a la demanda del número de bienes deseada por los consumidores? ¿O que a menor renta de las familias, menos posibilidad de adquirir bienes y servicios de lujo? Espera, esto contradice lo que las noticias dicen que ocurre en realidad, que se suben precios, se bajan rentas, y todo va de puta madre. ¿Qué me quieres decir, libro de texto de Economía? ¡Hazme una señal!

Mira, me estoy poniendo nervioso. Me voy a estudiar los temas de antropología: el hombre desciende de sociedades de grandes primates. Ah, pues mira, esto ya me lo sé. Lo que significa que puedo dedicarme veinte minutitos a hacer que los bolígrafos son espadas láser manejadas por un caballero Jedi y por un Sith, y que están combatiendo a muerte porque uno es el padre del otro, y hay unos traumas infantiles y unas carencias paternofiliales no resueltas ahí metidas de la hostia. ¡Has matado a mi maestro! ¡Hijo de puta! Ups, espera, en Star Wars no dicen palabrotas. Bueno, pero ahora el tema lo llevan J. J. Abrahms y Disney, gracias a los cuales existen la serie "Perdidos" y Miley Cyrus, que no son demasiado formales, la verdad. Así que... ¡Hijo de puta! ¡Te voy a meter el sable por donde te salen las almorranas!

Soy aplicado como este señor que era amigo de Paco.
Mierda, Aitor, concéntrate. ¿Qué estabas haciendo antes de todo esto? ¡Ah, sí, estudiar! A ver qué tal técnicas de Investigación Social. Bah, esta la dejo para septiembre y ya ahí con toda la calma del mundo me luzco y saco nota. ¡Qué hambre! No hay nada en la nevera. Me bajo al chino a por unas pizzas. Y no me voy a poner a comer unas pizzas sin ponerme a ver una peli, un capítulo de Doctor Who o porno mientras. 

Bueno, mira, que no me molestéis, que tengo que estudiar. Poned velitas para que apruebe y mandadme dinero para sobornar a los que vayan a corregir los exámenes. Gracias de antebrazo.

9 de enero de 2014

Universitarios arios.

La universidad es una institución muy digna pero que se está llenando de completos ignorantes. Ser universitario no rivaliza con el hecho de que puedas ser un subnormal absoluto. Para dar más en el clavo, solo hay que apreciar la cantidad de estudiantes que miden su "intelecto" con el hecho de estar estudiando una carrera o con el hecho de sacar buenas notas. Es comparable a presumir de tener una polla de 22 centímetros pero no demostrar si sabes usarla.

Una constatación a tal ignorancia es la cantidad de universitarios que se quejan de que sus carreras son un coñazo. Yo, a lo loco, me cuestiono qué cojones esperaba esta gente. A ver, que sin darle muchas vueltas a la cabeza, lo primero que le supongo a alguien que se matricula en un grado es su interés por hacerlo, su iniciativa de querer estudiar una materia a la que se querrá dedicar durante su vida profesional, que para eso sirven los estudios. Entonces, ¿a qué vienen tantos lloriqueos acerca de lo aburrido que es lo que están estudiando? Que puede ser pesado, duro, y costoso. ¿Pero aburrido? ¿Acaso alguien te apuntó con una pistola para meterte en una carrera? 

¡Ten huevos, hijo de puta! ¡Ten huevos y si tan aburrido te parece lo que estás estudiando abandónalo y métete a otra cosa! ¡O no estudies si realmente no quieres hacerlo!

No sabía cómo ilustrar el post, así que os pongo a Borjamari y Pocholo.
Otro índice de ignorancia superlativa dentro de la universidad: el infantil intento de ganar cualquier discusión con el argumento "lo he estudiado". Estudiar algo no implica tener idea de algo. Lo mismo que tener idea de algo no necesariamente viene precedido de un título universitario. Que a los 13 años está genial eso de zanjar discusiones viendo quién es el que más pajas diarias es capaz de hacerse, pero a partir de los 20 te resta credibilidad. Sin tener nada en contra de la masturbación, ojo a eso: las pajas molan. 

Con lo bonito que es el saber, el estudiar para saber, y el no saber para curiosear, que haya crecido desorbitadamente el número de gente que estudia para ser guay es tan triste como que haya gente que crea que su moral y ética es superior porque va todos los domingos a misa.

Todo esto lo digo yo, haciendo mi segunda carrera y en búsqueda de mi tercer título porque soy la polla con el que envolver chopped, que pese a ello sigo soltando tal cantidad de gilipolleces que me extraña que no me hayan ofrecido a estas alturas un puesto en Intereconomía.

3 de enero de 2014

Las mejoras del 2014.

No hay que ser muy listo para pronosticar las mejoras de números que van a experimentar el paro y la economía a lo largo del 2014. Guardad el cotillón y los matasuegras, que no he dicho que esto vaya a ser una fiesta.

En España tenemos lo que viene siendo empresarios torpecitos y cobardicas. Esto es, se han metido en el juego de la Economía, y como no tienen ni puta idea de jugar, se lo han puesto en modo fácil. Lo cual significa que las variables a tener en cuenta para que el juego funcione salen jodidas. Esas variables no son otras que los factores productivos, o sea, familias, empresas y sector público. Porque ahora que ya es más barato una hora de trabajo de cualquier empleado o despedirle que comprarle dos paquetes de pañuelos al rumano del semáforo, ¿quién no va a querer tener a su disposición unos cuántos empleados de más? A los faraones no les molestaba tener unos cuantos israelíes de más haciendo las pirámides.

Las familias, gracias a los nuevos puestos de trabajo, podrán seguir viviendo. Eso sí, tendrán que prescindir de todos los caprichos, como pagar tasas de universidad o libros y material escolar a sus hijos, o quitar la calefacción en invierno, o sustituir lámparas por velas, y con una o dos comidas nadie se muere. Ni qué decir del tiempo de ocio, que eso son lujos, y ya tenemos una edad para saber decidir entre trabajar o vivir.

Las empresas lo tienen chupado. Se han generado 5 millones de individuos en busca desesperada de trabajo, por lo que a cada oferta de trabajo lanzada, una demanda de 800 o 900 personas llegará casi por arte de magia. Seguro que escondida entre ellas está el candidato idóneo. Ala, que se pongan a buscarlo. Que total, si fallan con el elegido a la primera, podrán despedirlo y pillar a otro. Tienen 900 oportunidades para acertar. Solo tienen que sacrificar tiempo, los costes de reclutamiento de cada nuevo empleado fallido, la imagen de marca de la empresa por tener costantemente al "es que es mi primer día", o al propio empleado idóneo, el cuál ya ha sido pillado por otra empresa que tuvo más suerte. ¡Seguid jugando!

Y ya el sector público ni os cuento lo bien que va a estar a partir de ahora. El superávit va a ser histórico. Habiendo suprimido costes en sanidad, educación, proyectos sociales, pensiones, transporte, y un largo etcétera, la de pasta que va a haber en las arcas del Estado cogiendo moho va a ser tremenda.

Disfrutad de lo votado y feliz 2014.

31 de diciembre de 2013

Fin de año.

Paso de escribir una parrafada para despedir el año. Resumiré deseando a las personas que se lo merecen un año 2014 cojonudo, y quiero insistir en que las circunstancias pueden ser desfavorables pero eso no significa que os tengáis que dejar de mover.


20 de diciembre de 2013

Cómo sobrevivir a la cola de un McDonalds.

En mi incansable labor por facilitaros la vida, ya que estáis tontos y tendéis a complicarosla en cuanto se os da el mínimo resquicio, he elaborado un pequeño pero elaborado manual para actuar en una de esas situaciones cotidianas de la que tanto callamos y de la que creo que es indispensable levantar el tabú: la cola del McDonalds.

Incluso me he tomado la molestia de marcaros los pasos a seguir, porque luego también os liáis y acabáis poniendo de Presidente a quien nadie dice haber votado, mandando a Eurovisión a cómicos de televisión o haciendo que Bustamante pierda la final de Operación Triunfo. Allá vamos, estad atentos:
  1. Entra en el McDonalds y ponte a la cola: recuerda que estamos en un restaurante de comida rápida, no en la pollería, así que nada de preguntar quién da la vez. Tú te pones ahí a cholón, donde te parezca a ti.
  2. Muestra seguridad ante el resto de clientes: nada más colocarte en la cola, inconscientemente te has sumergido en una guerra psicológica por ver quién tiene más dignidad e integridad. Si ves que tu cola se desvía de las cajas y en realidad se dirige al baño, nada de cambiarse. Tú vas al baño, meas (o finge mear en caso de tener la vejiga vacía), lavarse las manos es de maricones, y te vuelves a las colas. ¿Que vuelves a equivocarte y te has metido en la cola que va a los columpios infantiles? No pasa nada. Tú sigue ahí, te tiras por el tobogán, y regresas a las cajas.
  3. Odia en silencio: cuando ya has recorrido más colas que la boca de la ex-mujer de Pipi Estrada y has logrado llegar a la de pedidos, la estrategia a seguir es indignarte por la voracidad del sistema capitalista que lleva a las masas a concentrarse en un mismo punto en un mismo momento, colpasando el local, como si tú no fueras contribuyente de tal fenómeno. Miras a tu alrededor, proyectas en tu mente a toda esa gente siendo incinerada por dragones furiosos, sacas el móvil y twitteas que estás hasta la polla de la gente.
  4. Pasa a la agresión física camuflada: a estas alturas, ya te habrás dado cuenta de que hay al menos tres señoras intentando colarse y varios niños correteando entre la gente mientras sus papás les dicen "estáos quieeeeeeetos" o "¿a que nos vamos a casa?". Para eso estás tú ahí, para que haya justicia divina. A las señoras les propinas un codazo. Si te miran, tú mira al frente como si no te hubieses dado cuenta de nada. Cuando se giren, les das un empujón. Si te acusan de que les estás dando, un simple "¡señora, no invente!" bastará para calmar los aires. En cuanto a los niños, tendrás que tener un poco más de paciencia y esperar a que correteen justo por delante de ti. Será el momento oportuno para estirar la pierna y hacer que tropiecen. No sólo lograrás que las criaturas se estén quietas en el suelo, sino que además conseguirás que su papá les coja, les lance un combo colleja-regañina-tirón del brazo, y encima te pedirán perdón.
  5. Turno de pedir: después de media hora en esta cola (el tiempo de las demás colas es demasiado variable) y la cajera (o cajero, o, con un poco de suerte, cajero guapo) te pregunte por tu pedido, preguntarás "¿qué tenéis?". Después de señalarte los carteles a su espalda con los menús, preguntarás "¿qué me sale mejor?" y "¿qué ofertas tenéis?". Luego sacarás un puñado de tickets de descuento y le pides que te coja varios, pero te dirá que no son acumulables. Te indignas. Lo twitteas. Cuando ya te hayas decidido, te ofrecerán junto a tu pedido un helado o alitas para acompañar, que rechazarás. Mientras te estén preparando el pedido, les dirás "¡ay, la McRoyal sin pepinillo y las cocacolas sin hielo!". Cuando corrijan el pedido y te hayan cobrado 8€, llamarás su atención nuevamente para pedir el helado.
  6. Coge mesa: atraviesa la cola. Es algo así como una prueba final en la que debes sortear papás, niños corriendo y señoras intentando colarse mientras llevas una bandeja con tu menú y no se te puede caer nada. Tiras la cocacola sobre un niño. El papá le regañará y te tendrá que pagar una nueva. Va con hielo. Tú la quieres sin hielo. La cajera/cajero/cajero guapo tirará la que lleva hielo y te pondrá una nueva sin hielo. Quizá a estas alturas algo de lo que hayas pedido lleve escupitajo. No te preocupes, no te lo han cobrado. Al ir a por mesa, todo el local está lleno. Que ni te molestes en buscar una libre, vamos. Así que regresa a la caja y pide que te lo pongan para llevar.
  7. Disfruta de tu menú: te vas a la calle. Es diciembre y hace un frío de cojones. Pero tú acabas de ganar una batalla épica que pasará a los anales de la historia de la restauración familiar. Desenvuelves la hamburguesa, das el primer bocado... No han quitado el pepinillo. Que le den por culo.
Si así lo deseas, en McDonalds también puedes hacerte una foto-tuenti con Mario vaquerizo.
Y creo que no me dejo nada. Este manual es aplicable a Burguer King, Telepizza, Dominos Pizza, Pizza Hut no porque no tiene clientes, KFC, 100 Montaditos (donde además a la hora de hacer el pedido y te pidan el nombre les dirás algo así como "Chiquito de la Calzada") y Pans & Company. Espero que os haya sido de utilidad.

17 de diciembre de 2013

Querido yo mismo de hace 7 años.

Querido yo mismo de hace 7 años:

Antes que nada, decirte que Plutón ya no es un planeta porque así lo han decidido unos señores. También hay un robot suelto por Marte haciendo fotos. O que el presidente de EEUU es negro y que al rey le están convirtiendo en Terminator. Y que lo de que te sientas incómodo con la chica con la que estás saliendo lo empezarás a comprender en breve.

Por otra parte, tus pretensiones para dentro de 7 años son demasiado altas y me has metido una presión de la hostia. Qué pena que solo pueda escribirte y no viajar en el tiempo para darte un puñetazo. Mira, iré al grano: dentro de 7 años no estás viviendo en Londres, ni eres cineasta, y a efectos prácticos ni siquiera tienes un título universitario como tal. Es más, sigues viviendo con tus padres, no tienes tanto dinero como te gustaría, sigues haciéndote pajas y sigues viendo dibujos animados. Pero no pongas esa cara, que no estás fracasando.

Te explico. Dentro de 7 años no eres aquello que ahora mismo pretendes ser ni estás donde pretendes estar. Te aconsejo que te agarres los huevos bien fuerte porque tu cabeza va a estar dando tumbos constantemente, y vas a sufrir bajadas y subidas emocionales que dejarían en ridículo a cualquier telenovela de las que ve tu abuela. Y que dentro de poco vas a tener que despedirte de algunas personas sin las que ahora mismo no concibes la vida. No pasa nada, lo superarás. Además, durante los próximos años conocerás nuevas personas, a algunas les mandarás a la mierda, pero otras van a merecer mucho la pena. Y tendrás un beagle que se pasará el día llorando, durmiendo y pidiendo mimos. Es un poco como tú.

Aunque ahora estés intentando ser conciliador entre todos tus grupos de amigos y llegues a un punto en que te distancies de ellos, volverás. Vas a pasar una época muy extraña y dura. Incluso harás un par de pequeños viajes en solitario por el simple hecho de que es así como quieres estar, paseando por lugares desconocidos, descubriéndolos mientras haces lo propio contigo mismo. Y vas a estar enfadado con todo el mundo, contigo el primero, y creerás que nada de lo que haces tiene algún sentido. Pero estos 7 años que nos separan pasarán, y te sentirás mucho mejor.

Vas a quedarte con la gente adecuada. Vas a tener los dos dedos de frente que ahora mismo no tienes. Tendrás un trabajo precario, como casi todo el mundo, que al principio te gustará mucho, y que con el tiempo acabarás aborreciendo, pero que te permitirá tener medios con los que ir subsistiendo. Y gracias a varios títulos que te vas a sacar, escribirás muchísimo. No vas a estar viviendo de ello de momento, pero ayuda. Cuando menos te lo esperes, va a llegar a tu lado una de las personas más importantes de tu vida, que dentro de 7 años tiene la misma edad que tienes tú ahora mismo. No sabes cuánto te vas a reír con él y la de cosas que jamás harías que vas a hacer gracias a él. Pero tampoco quiero hacerte demasiados spoilers, que a mí estas cosas me han ido llegando por sorpresa y tampoco te lo quiero poner tan fácil. 

Tan solo relájate, no tengas tanto miedo. Todas tus incertidumbres se irán aclarando poco a poco. Deja de lado, aunque sea un poco, esa megalomanía que tienes, y aprende a ser humilde, cuanto antes mejor. Insisto, no tengas prisa. Total, dentro de 7 años habrá gente que aún crea que tienes la edad que ahora mismo tienes y que vas al instituto. Y sí, dentro de 7 años sigues jugando a Pokémon y revisionando cada unos pocos meses las versiones extendidas de El Señor de los Anillos. Como ves, las cosas no van tan rápido como esperas, pero van bien.

2 de diciembre de 2013

Estáis usando mal el amor y lo vais a romper.

De los creadores de "no pareces gay" llega "tú y tu novio sólo parecéis amigos". Efectivamente, en el mundo ya hay más subnormales que armas de fuego, y es una pena.

Yo querría explicar una cosa bien sencilla que pocos parecen comprender, por si acaso os identificáis conmigo o solo estáis aquí porque os hago gracia o yo qué sé. Resulta que cuando tienes pareja no hay ni una puta ley, ni aquí ni en ningún país del globo terráqueo, que te obligue a demostrar tu amor, pasión y desenfreno a todas putas horas. En serio, parece una locura de las mías, pero qué va. Que he estado buscando, y que no existe tal ley.

Que no es necesario que vayas de la mano de tu pareja a todas partes como si de soltarte te fuese a atacar un convoy de antidisturbios. Que lo de publicar 48 fotos de tu fin de semana en pareja es algo que si no lo haces tampoco pasa nada. Digo más: si en vez de 48 fotos haces 12 que sean bonitas y no al tun-tún (que no se si tun-tún se escribe así, pero para mí tiene sentido) y te las guardas para ti, nadie te va a denunciar. Y que si vas con tu grupo de amigos y te distancias más de metro y medio de esa persona a la que tanto amas, no van a venir los comunistas a expropiártela. Que eso sólo son leyendas y cuentos de viejas. Os lo juro por lo más bendito que ha parido este país, me cago en la virgencita guapa, que no es otra cosa que el hijo de Ana Obregón.

"Es que tú eres gay y por eso no vas con él en plan pareja por la calle". Agárrame el rabo y estira. Mira, no. Lo que pasa es lo siguiente: yo quiero a mi novio. Él me quiere a mí. Yo lo sé. Él lo sabe. Es suficiente. No necesitamos que toda nuestra red de amigos y conocidos estén pendientes a todas putas horas de todo el amor inmenso que sentimos el uno por el otro, capaz de hacer cagar arco iris a una camada de gatitos recién paridos. Al igual que no nos lanzamos nuestras arrebatadoras declaraciones pasionales que hacen que la luna brille en la noche más oscura en público, y nos basta con hacérnoslas el uno al otro, en privado, en plan de que a nadie más le importa. 

"Yo y la Pili en Murcia pasándolo bien".
Que es que luego rompéis con vuestra Pili, a la que tanto queríais a todas putas horas y que decíais que estaríais siempre juntos porque nada podría separaros, y quedáis un pelín ridículos por no decir gilipollas. Y no os hagáis luego los suecos, que tal amor shakespiriano lo presencié yo, lo vieron los 768 amigos de Facebook que tenéis, y lo vio Obama. No es que lo viésemos, es que nos lo metísteis por los ojos, hijos de puta. Y ahora la Pili no os toca ni con un palo y encima se ha quedado con la Play. Que estáis confundiendo el amor con ganas de ser portada del Pronto.

Haced un favor. No a nosotros, sino a vosotros mismos. Reservad vuestro amor a vuestra pareja, que es la que lo tiene que sentir, que al resto nos encanta que os queráis tanto pero que al final los que se tienen que follar a la Pili sois vosotros, no nosotros. Que de verdad, nos la suda lo bien que lo habéis pasado en Murcia en el puente de agosto, o que hayáis ido a ver el árbol de navidad de Sol en mitad de noviembre. Que además vuestras fotos son una mierda y son todas iguales. Dejad de dar la chapa, por favor, y limitáos a quereros el uno al otro. Gracias.

P.D.: Cariño, cosita guapa, que luego voy a buscarte y que te quiero mucho.

P.D.D.: el P.D. era un mensaje privado para mi novio, no para vosotros, putos cotillas entrometidos, que estáis empezando a parecer acosadores queriéndolo saber todo. Mira que os denuncio, mamones.

P.D.D.D.: A ti no, cariño, a ti te quiero con locura. Tú puedes entrometerte en mí todo lo que quieras.

P.D.D.D.D.: ¿no tenéis otra cosa que hacer que leer mi blog? Ponéos a leer un libro, que tiene más páginas y más sentido que ésto.

19 de noviembre de 2013

Hace un frío de la polla.

El señor del tiempo francés aquél por fin se ha salido con la suya: no hay verano. Ya no hay quien se pueda quejar de las altas temperaturas que no dejan ni respirar, ni de las noches sudorosas, o de los mosquitos chupópteros, o de los señores que van a las piscinas municipales a hacerse pis dentro de ellas. 

Porque ha llegado el puto frío. Lo cual significa que para salir a la calle tienes que embutirte en camiseta interior, camiseta térmica marca Quechua, camiseta de manga larga de Springfield que disimule que por debajo llevas tales horteradas, jersey, chaqueta con capucha, abrigo, palestina (que las bufandas son muy del siglo XX), gorrito peruano (el gorro de lana que te ha tejido tu abuela con todo su amor lo usa el perro como juguete sexual), orejeras, guantes sin dedos por debajo de guantes con dedos, medias de fútbol, bóxer sexy que nadie más que tú va a ver y que te queda estrecho y se te mete por la raja del culo, pantalón de pijama y por encima el pantalón de verdad, botas que pesan más que tres melones de los que vende el gitano de la esquina de tu calle, y paquetito de pañuelos que, llegado el caso de necesidad, no vas a ser capaz de manipular. Si nieva, la batalla de bolas de nieve no la vas a ganar, pero tampoco vas a salir herido porque vas más acolchado que la celda de un preso des asilo de Arkham.

Además, automáticamente te conviertes en una máquina de refill de mocos. Y Burguer King con su política de "llena tu vaso las veces que te dé la gana" está perdiendo un agujero del mercado en este sentido. Bueno, en realidad no, pero ahora te he inculcado un pensamiento asqueroso del cual no te vas a poder desprender. Jódete.

El puto frío trae consigo a su vez la navidad. En noviembre. Qué necesidad de estresarse tiene la gente con la navidad. Dejemos de hablar de navidad. Hablemos de dolores de espalda. Porque como hace puto frío, caminas encogido y tiritando, y eso afecta a los riñones y al líquido cefalorraquídeo, provocando intenso cansancio en lo que viene siendo la parte alta del culo, la parte baja del cuello, y extrañamente en los pectorales. Tal es mi obsesión por estos padecimientos lumbares que he llegado a soñar con que estaba ingresado para ser operado de urgencias porque el líquido de la médula se me había acumulado en un punto, por lo que un enfermero me insuflaba varias hostias secas en el sitio concreto para que se exparciera y así luego realizar una biopsia, seguida de una apertura en canal de toda la espalda y me libraran de tal cansancio de espalda. Que claro, yo no quería ser operado, que menuda cicatriz tan fea iba a quedarme, y que imagínate tú si la anestesia se mete por donde no se tiene que meter y me quedo parapléjico, vegetal o inútil como el rey. Pobrecito el rey, que no deja de caerse. Que además el hombre está en una edad de riesgo a la que el puto frío afecta severamente. No vaya a ser que coja un catarro algo fuerte y se nos muera. 

Quizá suene a locura, pero quizá le proponga matrimonio a la caldera. Unas duchas en modo sauna que me pego, que cuando salgo de ahí parece "Lluvia de estrellas" combinado con "Silent Hill", Bertín Osborne presentando a Piramid Head. Imagínatelo. Y las mantitas por la noche lo bien que te abrazan, que aquí tengo que reivindicar lo mucho que se echa de menos que tu cama la haga tu madre. Porque las madres tienen la habilidad de comprimir al vacío las mantas de la cama, y que cuando te acuestas y te arropas con ellas no te puedes mover. Que yo cuando duermo en una cama hecha por mi madre no es que no madrugue, es que me tiro 4 horas para conseguir librarme de la opresión mantil. 

Y bueno, que ya en julio vuelvo para quejarme del puto calor y echar de menos el invierno.

7 de noviembre de 2013

El juego del gallina.

Ahora que estudio Sociología (con mayúscula, que queda como más "superhéroe abierto de piernas y con brazos en jarra mirando al horizonte") he analizado milimétrica y empíricamente la razón de porqué no hay un estallido social. En concreto, las razones son dos. A saber:
  1. Porque no hay huevos.
  2. Porque aunque plantees la situación del "a que no hay huevos" a la sociedad, sigue sin haberlos.
Eso explicado en modo "tengo un máster". Os lo voy a explicar de modo que hasta alguien que aún vota al PSOE por convicción pueda entenderlo. Si habéis leído Historia más allá de los libros de texto de bachillerato, posiblemente os habréis parado alguna vez a indagar en la crisis de los misiles de Cuba. Y si no, os lo explico en dos patadas: resulta que durante la Guerra Fría murió mucha gente congelada la URSS y EEUU seguían un modus operandi en cuanto a lanzarse amenazas similar a la del juego del gallina. Los soviéticos decidieron instalar misiles nucleares en Cuba, lo que acojonó bastante a Kennedy. Los americanos lanzaron una amenaza como contraataque: si esos misiles llegaban a la zona de bloqueo que se había instaurado en la isla de Castro, lanzarían un ataque nuclear a sus oponentes desde Turquía, donde tenían armamento, también nuclear. A esta gente le iba eso, lo nuclear. Todos locos.

Estas estrategias no eran más que pasarse la pelota entre una superpotencia y otra, en un afán inmenso no solo por demostrar su capacidad militar y nuclear la una a la otra, sino de demostrar también su disposición a utilizarla, fueran las consecuencias las que fueran (ya fuesen éstas el fin de la humanidad), si llegaran a ver la necesidad de hacerlo. Al final, la URSS no metió misiles en Cuba. Por lo tanto, en el juego del gallina, el gallina (el que se retira del juego) fueron los soviéticos.

Retomemos con lo que decía al principio. Estudio Sociología y soy más listo que tú La lucha entre las clases dominantes y las clases bajas se basa necesariamente en un juego similar de hacer sentirse amenazado al oponente hasta límites insoportables, y, muy a nuestro pesar, vamos perdiendo por goleada. A los opresores, ya sean los Wert, Cospedal y compañía, o las grandes empresas, o los banqueros, o las fuerzas de la ley, o los colaboradores de Sálvame, no les damos ningún miedo. Porque estamos jugando muy mal al juego del gallina, que consiste en que gana el que en la amenaza de un choque frontal pierde el primero que se desvía de su trayectoria para evitar el impacto. 

Ya sea por temor a perder un puesto de trabajo, o a pasar la noche en el calabozo, ser agredido en una manifestación, por pereza, por decepción ante las circunstancias, o porque hoy juega el Madrid, el caso es que vamos perdiendo. En la crisis de los misiles, somos la URSS. Nuestras huelgas generales, aparte de pocas, apenas duran 24 horas, y nuestras protestas se quedan en salir muchos una tarde a pegar berridos a coro, quizá haciendo algunas pintadas y quemando algún contenedor. 

La solución a esto es única: seguir jugando al juego del gallina y no retirarse en la primera jugada. No hay otra. Hasta que no sea así, hasta que no sientan que nuestras amenazas son serias, que nuestra decisión por "lanzar nuestros misiles" es firme, se seguirán descojonando de nosotros.

4 de noviembre de 2013

Mis aventuras en PW XII: los hombres que se cabrean porque haces bien tu trabajo.

Hace mucho que no le dedico una entrada a ese maravilloso lugar donde trabajo lleno de sonrisas forzadas a base de grapas en la comisura de los labios, y ahora que ya he terminado por esta temporada (y no digo para siempre porque a ver de qué otro sitio me saco yo un contrato fijo-discontinuo) creo que es el momento para hacerlo. 

Como en todos los sitios, en mi trabajo tenemos visitantes de calidad, y tenemos visitantes de mierda. Pero la media se inclina más hacia una de las dos variantes. Suponed cual. Tenemos un selecto grupo de clientes que vienen, se resisten a pagar la entrada de sus niños, y te recriminan que debido a tal cobro no podrán comer a final de mes. Lo típico: "Ay, Manolo, este mes o comemos o nos dejamos el sueldo en un parque temático y no sé cuáles son mis prioridades". O que aprovechando la jugosa promoción del segundo día gratis, traen a su prima que el día anterior no pudo venir e intentan colarla. Sin entrada del día anterior, sin la pulsera que debe portar para demostrar la estancia,... "Pero tron, que te juro que ayer vino pero se le olvidó hacer lo del segundo día". Qué casualidad que le pidas fotos del día anterior y ella no salga en ninguna porque siempre hacía ella las fotos. O que la foto que finalmente me enseñe se la haya hecho junto a las taquillas de fuera, que te he visto, campeón.

Bien. Apretáos los huevos. Mi último ciclo en una atracción esta temporada fue grandioso. Pude ganarme reclamaciones y una paliza de unas veinte personas. ¿Sabéis eso de que todos los tontos se juntan? Pues ese día tuvimos más de 20000 visitantes, lo cual significa que de media esperarían unos 40 minutos para montar en cualquier cosa. Así que la paciencia de esta gente a última hora estaba mellada. Lo dicho: último ciclo del día. Cierro la puerta de la atracción y dejo en la zona de colas a la gente que había entrado antes de la hora del cierre para darles su vuelta. Además es que me quedo con sus caras para que nadie se cuele. Hasta ahí todo bien.

Llega el momento de dejarles pasar. Eran 12 o 13 personas. Justo estoy con los últimos, cuando una tropa de gente irrumpe en la zona de colas de repente.

"Chicos, está cerrada".

"La puerta estaba abierta".

"La puerta la he cerrado yo, y la atracción está cerrada".

"Pero si ellos van a montar".

"Porque han llegado antes del cierre, vosotros no". 

"Pero te van a quedar huecos libres".

"Pero habéis abierto una puerta que estaba cerrada, habéis dejado que la zona de colas se me vuelva a llenar, y ya no va a montar nadie más".

"Pues de aquí no nos vamos".

"Pues quedáos ahí".

Los chavales, al ver que no daba mi brazo a torcer, salieron fuera, y a través de la valla los más adultos me empezaron a preguntar de nuevo que porqué no montaban. Vuelta a explicar.  Los nervios suben. Empiezan a insultarme, poquito de momento. Eso significa que yo dejo de ser condescendiente y paso al modo "soy sueco, no te entiendo". Este modo le suele molestar bastante a la gente, así que empiezan las amenazas. Yo me doy la vuelta y preparo el ciclo como otro cualquiera, con la góndola medio vacía. Es más, he dejado pasar a cuatro personas que me lo habían pedido amablemente por la salida. Pero a los que estaban gritándome les ignoraba con una tranquilidad que debía resultarles desesperante.

"TE SUDA LOS HUEVOS, ¿NO? TE LOS SUDA", me gritaba el hombre más enfurecido de todos. Esto queda más gracioso si os digo que, como ha sido temporada de Halloween, toda esta gente decente e indignada estaba disfrazada de vampiros putas, zombies putas y putas putas.

Me metí en la cabina, pegada a la valla del público, y según estoy dando el ciclo, el hombre comenzó a golpear la puerta.

"ERES UN HIJO DE PUTA, ME CAGO EN TUS MUERTOS, EN TU MADRE". El ritmo entre sílaba tónica y golpe furioso en la puerta era para alabarle. "TE VOY A PONER UNA RECLAMACIÓN QUE TE VAS A CAGAR, TE VOY A DEJAR SIN TRABAJO, SUBNORMAL".

"Es mi último día de trabajo, caballero: póngame cuatro. En atención al cliente, por favor, donde hay aproximadamente una hora de espera para ser atendidos".

Y así he terminado la temporada. Triunfando.

30 de octubre de 2013

Los señores que exigen realidad a la ficción.

La ficción, bitches.
A ver, cariñitos míos, que os tomáis el cine más en serio que la propia realidad. Partamos de la base de que el cine, por muy realista que trate de ser, o por muy "basado en hechos reales" que esté, sigue siendo ficción. Dicho ésto, os señalo con un puntero láser, putos aplicadores de las leyes científicas a la ficción.

¿Vosotros no conocéis a esa gente que, por algún motivo, quizá una infancia sin amigos, pone tildes a cualquier separación de la realidad que tenga una película? ¿Y no os entran ganas de abofetearles hasta que les revientesn los ganglios? Porque a ver, hay gente, como tú y como yo (bueno, como yo no, porque yo soy dios) que tolera que en artes pictóricas aparezcan toros blancos que vuelan y raptan doncellas, que en una canción le digan que están lloviendo hombres o café en el campo, que un mimo no sea capaz de atravesar paredes que no existen, que en una obra de teatro hayan soliloquios de los que el resto del personajes no se enteran pese a estar al lado de quien lo pronuncia,... Pero luego van al cine y: ¡eso es imposible! ¡Eso no existe! ¡Eso no se lo cree nadie!

¡Anda y vete a tomar por culo, puto cansino!

Aprendamos una valiosa lección: las películas tienen su propia realidad. ¿Qué significa esto? Muy simple: al cine le importa tres cojones la realidad, y se fabrica un universo propio para que las historias que cuenta tengan verosimilitud dentro de él, no en el nuestro.

Me da igual que en Braveheart se pasen la historia por el forro, que en Gravity la estación espacial internacional y una estación espacial china se vean en el mismo plano visual, que en cualquier película de superhéroes se carguen cualquier ciudad con tres puñetazos, que en Star Wars se oigan los disparos lásers en el espacio o que Brad Pitt conserve su peinado perfecto en cualquier película. Mientras el universo ficticio lo sostenga, y no sea un fallo descomunal que desmorone la historia, el resto es contexto manipulable al antojo de los creativos para acercarnos a ella.

Os aseguro que se disfruta mucho más de cualquier tipo de cine cuando lo usas para pasar un rato entretenido y dejarte llevar por sus propuestas que cuando te pones a destripar los fallos de física, historia o de cualquier materia de nuestra realidad que tenga. En caso de que no estéis de acuerdo con esto pues mirad, hermosos, mejor dedicáos a ver cómo las hormigas realizan aprovisionamiento de comida para el invierno, que no solo es 100% realista, sino mucho más entretenido que cualquier película, dónde va a parar.

23 de octubre de 2013

El cine a 3€.

Ayer me convertí en unos de esos gorrones que se aprovecharon de la Fiesta del Cine, que este año está teniendo una acogida magnífica pese a que, si no me salen mal las cuentas, es el cuarto año consecutivo que se hace, y en sus anteriores ediciones no recuerdo tan tremenda repercusión. La conclusión más inmediata es bien simple de encontrar: el cine a 3€ atrae espectadores a las salas. Ahora metamos el dedo un poco más en el asunto.

El cine es caro. Pagar 9€ por un ticket sencillo es una pasada, y muchas salas pequeñas, y no tan pequeñas, se han visto obligadas a cerrar por ello debido a que a pocos les interesa ver una película en su medio natural teniendo alcance a ellas de forma inmediata y gratuita en cualquier rincón de internet. Ha sido promocionar tal evento, que las sesiones se agotaban incluso una hora antes de la sesión. Lo que no se veía desde "Titanic", vamos. Ahora bien, ¿si se mantuvieran los precios tan bajos, se mantendría a su vez tal cantidad de espectadores? No lo creo. Desde luego, el número de personas que regresarían a los cines sería importante, pero como ya he dicho en la primera línea del post, somos gorrones. No creo que el cine barato permanente llenara salas necesariamente. Que no digo que no haya que bajar los precios, ojo, pero tampoco soy tan ingenuo como para creer que eso hiciera que todos se volcaran a ver películas a chorrón en una sala comercial. Lo de ver salas llenas con el precio tan bajo ha ocurrido por ser un evento perecedero. El "oferta, oferta, señora, que me lo quitan de las manos" es una estrategia de márketing que sigue funcionando.

Que sí, que la experiencia demuestra que a la gente le sigue interesando el cine, y que los precios actuales son muy restrictivos. Habría que ver la afluencia media teniendo tales precios durante todo el año. Por otra parte, si te buscas las mañas no pagas más de 6€ por ir a ver una película. Ofertas hay por todas partes, al menos si eres de Madrid. Es lo mismo que te cuesta un cubata y menos de lo que te cuesta un menú de McDonalds. Otra cosa es que al precio del ticket le vayas sumando pijadas y complementos: que si el 3D (hasta ahora, solo he visto 2 películas por las que el juguete de Cameron haya valido realmente la pena), que si palomitas y bebida,... Si estás cambiando la idea original de ir al cine por la de ir a un parque temático, al final normal que te dejes 20€ en la tontería.

Por otra parte, no solo saco la parte positiva de abaratar el cine, también tiene sus inconvenientes. El más obvio: la gente no sabe comportarse cuando ve una película en otro lugar que no sea el salón de su casa. Atraer a todo el público significa dar cabida a gente que atiende el móvil en medio de la película, que se levanta sin ninguna preocupación por no tapar la pantalla, que habla, que chismorrea, que llega tarde y tarda minutos en encontrar sus butacas,... En definitiva, que molesta. Por lo tanto, lo de bajar tanto los precios sacrifica bastante comodidad, porque dudo mucho que la figura del acomodador que te echaba del cine si advertía que habían dejado pasar animales en vez de personas vuelva a aparecer. Otro inconveniente: tener que sacar la entrada con tanta anterioridad como si asistieses a un concierto de los Rolling Stones. Lo de hacer cola durante 45 minutos para que al final estén agotadas las entradas es una putada, me diréis que no.

En definitiva: el precio del cine tiene que bajar. ¿Cuánto? Lo suficiente para que no sea un lujo, ni más ni menos. ¿Quizá habría que distinguir precios entre películas de estreno, para evitar masificaciones de gorrones, y películas que superen la semana, cuyo precio fuera más barato, como se hace en otros países? Lo vería estupendérrimo. Y desde luego, abordar el tema de precios respecto al cine menos comercial y el cine nacional. Es un cine que pocos valoran para ver proyectado, por lo que es necesario darle un empuje para que espectadores de toda clase, y no solo gafapastas, culturetas, cinéfilos y gente que no pertenece al llamado "gran público" asista a ver estas películas.