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26 de mayo de 2014

Y ahora, a seguir.

Pues los resultados de las elecciones europeas en España me dejan bastante contento. Confieso que hasta el último momento antes de votar, dudaba entre seguir votando a IU o darle mi confianza a PODEMOS. Como preveía que la formación de Pablo Iglesias iba a dar una sorpresa, al final se lo di a IU, ya que tenía esperanzas de que Javier Couso lograra entrar al parlamento europeo. Al final se ha quedado fuera, una pena. 

Pero sí, estoy contento. Primero porque tanto PP como PSOE pierden 3 millones de votantes cada uno. El lado negativo de esto es que siguen tan arriba por ese engañabobos que sigue siendo la abstención. Hay un 55% de población que sigue creyendo que no votando está mandando un mensaje, cuando legítimamente lo que están haciendo con ello es silenciarse a sí mismos. Muchos dicen que no puede denominarse democracia a un sistema que queda legitimado con un 55% de abstención. Pues siento sacaros de vuestro limbo, pero en efecto es democracia. Ese 55% ha optado por el silencio. Un silencio que ampara a PP y a PSOE en Europa, pese a haber perdido 3 millones de votantes cada uno.

Cuando hagan políticas de recortes, recordad que hubo 18 millones de personas que no votaron en contra de ellos para impedírselo, porque tal como está el patio, el único arma que nos queda es el voto.
No votar es sinónimo de lavarse las manos, de mostrar indiferencia hacia los resultados. Gracias a 18 millones de personas, el batacazo del bipartidismo, el cual ya no llega al 50% del apoyo electoral, no ha podido ser aún mayor. 18 millones de personas que si votas, te dicen que no sirve de nada. Que si sales a protestar y a manifestarte, te dicen que tampoco. Y ya si participas en algún movimiento social, te tachan de utópico. No, lo mejor va a ser quedarse en casa enfurruñado insultando a unos señores que salen por la tele, que a lo mejor así las cosas cambian de manera espontánea.

La segunda razón de estar contento es que IU ha sumado 1 millón de votantes más respecto al 2009. Ahora bien, fuera entusiasmos extremos porque me parece demasiado poco con la que está cayendo. La irrupción de PODEMOS con otro tanto millón de votantes desencantados con lo que ya había antes va a haber que tomársela como un punto profundo de reflexión. IU no es capaz de atraer a la gente jóven ni a muchos ciudadanos que hasta ahora era inimaginable que fuesen a acudir a las urnas. Todos ellos han optado por darle su apoyo a la nueva formación. Y me alegro de veras. Si las cúpulas de ambos partidos son inteligentes, comenzarán a acercar posturas, dejando ombliguismos aparte y centrándose en lo que verdaderamente importa: qué es lo que quiere la gente, no solo los militantes, y la formación de una gran alianza de izquierdas. Ha quedado demostrado que las caras jóvenes,
Cof, cof...Alberto Garzón for president... Cof, cof...
nuevas, con un discurso fuerte, coherente y ante todo cercano impregnan ilusión y airean el ambiente. Hay que quitarles el sillón a los que llevan lustros trabando el ascenso de IU en pos de perpetuarse.Y lo que está claro es que la política de izquierdas tiene que humanizarse, ser más cercana a la gente. Por el momento sigo creyendo en IU, pero desde luego hay muchas cosas que mejorar y que rectificar.

La tercera razón: se demuestra que el 15M sirvió para algo, y ahora lo corroboran las urnas. En solo 3 años se ha logrado una movilización social que antes nadie podría imaginar. La PAH, las mareas verde y blanca, la lucha de los agricultares, de los mineros, la de los afectados por los EREs de CocaCola y otras empresas, los escraches, la huelga de basuras en Madrid... Una pena que a nivel de sindicatos, al menos a nivel nacional, aún no se vea movimiento de cambios, y creo que es el siguiente paso a dar, la renovación sindical.

Una última razón por la que estoy contento: la caverna está echando espuma por la boca, lo cual me satisface mucho. Ver a esa gentuza tildando de desastre el ascenso de estos partidos, de que esto nos acerca a Venezuela, o de que PODEMOS es la izquierda radical (antes de estos lo era IU, tócate los cojones, así es cómo está el patio) no hace más que hacerme feliz. 

En un año municipales y generales. Un año en el que hay que trabajar, luchar y ser optimistas. Un año en el que hay que convencer a toda esa gente que no mueve el culo de que su voto es muy útil.

P.D.: Por una vez siento que España es el país listo de Europa viendo como en el resto de la unión, exceptuando Grecia y poco más, la extrema derecha hace un Dawn of the Dead. Cada vez entiendo menos este continente.

28 de abril de 2014

Lamento electrónico.

El siglo XXI, sociopolíticamente hablando, es una mierda. La sociedad es un conjunto de personas cobardes, demasiado temerosas de perder lo poco que tienen, o demasiado egoístas como para compartir lo mucho que les sobra. 

Lo hemos convertido absolutamente todo en un ente tan complejo, raro e indefinido que las cosas simples, pequeñas y que valen la pena resultan extravagantes y son repelidas por la mayoría, y sustituidas por robots que prometen mejorar nuestra calidad de vida, por la incertidumbre de un futuro prometedor pero frágil, por la lejanía entre personas en pro de la cercanía de lo abstracto y lo falso.

Algo tan sencillo como un abrazo a día de hoy se ha convertido en un gesto valiente. Tenemos miedo de nosotros mismos y de acercarnos demasiado a los demás. Ni siquiera somos capaces de hablar de optimismo, de amor o de esperanza porque son utopías, y evocándolas podrías estar haciendo campaña publicitaria involuntaria a Coca Cola o al banco Santander. 

Queremos convertir la vida en un videoclip musical, en un anuncio de televisión, en un reality show, en un escaparate, en una película de Hollywood. La vida no es eso. La vida es algo tan sencillo, tan nimio, tan lleno de oportunidades. Pero nos hemos vueltos orgullosos y narcisistas. Yo, yo y yo. Si la vida se tratase de eso, la procreación consistiría en nacer solos en una isla desierta cuyas posibilidades no irían más allá de un limitado conjunto de acciones individuales, entre ellas el onanismo.

El ser humano se ha convertido en un ser paranoico y testarudo, encantado de conocerse a sí mismo. Le
resulta complicado enamorarse, separarse de sus bienes, salir a explorar, conocer cosas nuevas o luchar por una vida mejor. Esa comodidad que no hace más que llevarle al odio. Odio a lo ajeno y a lo desconocido.


Que le den por culo al odio y a los que odian. Que le den por culo a la tecnología que dice acercarnos unos a otros. Que les den por culo a los que presumen de sus logros sin percatarse de que sin el resto de personas que le rodean esa prosperidad jamás le habría llegado. Que les den por culo a los que se anclan en su zona de confort. Que les den por culo a los que temen a los valientes que se arriesgan a algo mejor. Que les den por culo a quienes desprecian a los felices.


Un emoticono jamás podrá sustituir la calidez de un beso. Un "me gusta" no puede combatir con un apretón de manos. Compartir tu vida en una red social carece de la gratificación de hacerlo con un amigo.

5 de abril de 2014

La aventura de mi señor novio.

Para presumir tanto de él, nunca había escrito un post sobre mi novio, así que aprovechando la aventura en la que se ha embarcado, lo hago. Y porque en mi blog de vez en cuando tengo que ponerme empalagoso para parecer buena persona. Lo que más admiro de El Gran Rak no es su capacidad de llevarme aguantando desde hace más de un año, sino su capacidad de sorprenderme constantemente. Y de sacarme de quicio. Son cosas que van de la mano.

Resulta que hace unos meses, Desigual lanzó una campaña por las redes sociales llamada #yomeatrevo, con la cual escogería al que mejor propuesta hiciera y le pagaría la hazaña. Mientras otros se dedicaban a decir que se atrevían a vivir, o a ser felices, o a irse de compras por Nueva York, El Gran Rak soltó la siguiente perla: "yo me atrevo a irme de Madrid a Oslo en bicicleta". Así, tal cual. Lo peor es que cuando me lo dijo, le creía capaz. Porque este chaval está mal de la cabeza.

Tras unos meses de culturizarle cinematográficamente, de picarme en la máquina de bailar con él, o de iniciarme en la escalada o casi matarme patinando por su culpa, una mañana vino corriendo histérico a mi casa y me dijo que había ganado el premio, que Desigual había elegido su propuesta. Me quedé a cuadros: un estallido de alegría y de acojone tremendo. Por un lado yo era el primero que le decía que adelante, y por otro lado pensar en que se iba a tirar varios meses en bicicleta haciendo el cabra por Europa me aterraba. Y aparte, había que decírselo a sus padres. Todo terrorífico y adrenalítico y fantástico.

Pero como he dicho, eso es lo que más me gusta de él. Esa espontaneidad y predisposición para hacer cosas increíbles, esas ganas de exprimir la vida. Y su capacidad para animarme a compartir ese entusiasmo.

Al final el viaje se queda en 1900 kilómetros desde Barcelona a París a pedales en un mes. La cosa no se queda ahí: rafting, escalada, visitar Disneyland, o un festival de música son algunas de las cosas que va a estar haciendo (y mientras yo le voy a estar envidiando bastante). Creo que después de Spiderman (el de Andrew Garfield, que el otro era un soso) y Joseph Gordon Levitt, es el mejor novio que podría tener.

Y ahora voy a ponerme con la Play, que se ha convertido en su sustituta para este mes.

26 de marzo de 2014

Están locos estos antidisturbios.

Érase una vez en el basto Imperio Romano, allá por el año 1 D.C., más o menos por Palestina y esos países en los que en las noticias siempre salen moros liándose a hostias, un tal Herodes dijo que había que matar a los recién nacidos, por radicales. Tal tarea la realizarían los soldados.

Así pues, los soldados se pusieron a degollar bebés. Hubo quien defendió a los soldados: "es gente que está haciendo su trabajo". 

Otros preferían argumentar que los padres de las criaturas estaban actuando al margen de la ley, que se estaban pasando, que había otras maneras de protestar más pacíficas. Así que hubo padres que intentaron esa vía, la pacífica.

"Estas son nuestras armas", protestaban los padres con las manos en alto, mientras los soldados cogían al niño y le convertían en pincho moruno. "Qué dignidad tienen", decían los vecinos acerca de esos padres. Mucha dignidad y pacifismo, pero vamos, que el niño acababa ensartaíto.

Pero hubo madres antisistema que se pusieron violentas y les atizaron con palos, algún jarrón y adoquines sueltos. Con lo primero que pillaban, vamos. Entre ellas había soldados infiltrados, los más imberbes para que se notara menos, que se disfrazaban con un velo o un burka, y se liaron a pedradas con los soldados, para que pareciera que esas señoras eran el demonio. Y el resto de las madres se envalentonaron, y se abrió una batalla campal entre padres y soldados. "Por mi hija mato, ¡MATO!", gritaba alguna.

Los soldados más desprevenidos se quedaron aislados del resto de sus compañeros, y fueron pasto de la barbarie, siendo presas fáciles para esos padres llenos de ira, odio y frustación. En una de las persecuciones, uno de los soldados con burka tropezó con los bajos, pues no estaba acostumbrado a llevar ese tipo de vestimenta, y varios soldados le empezaron a asestar latigazos. "¡Que soy compañero, coño!", gritó. 

Al día siguiente, esos soldados que sufrieron golpes, que se quedaron sin el apoyo del resto durante tales incidentes, se manifestaron contra sus superiores. "Ya ni degollar niños con un mínimo de seguridad laboral se puede", decían. Mientras tanto, los sindicatos de la SPQR mostraban las armas incautadas a las madres violentas: un teseracto, las tablas de la ley, las siete bolas de dragón, un niño bomba y la ballena que se comió a Jonás.

A todo esto, el niño objetivo de Herodes logró sobrevivir. 33 años después, descubierta su guarida a través de sus contactos etarras, se le ajustició. Lo normal, vejado, humillado y crucificado. Los soldados encargados de tal logro después dijeron "pues fíjate que después de dejarle hecho un cristo era verdad que resultaba ser hijo de dios. Bueno, qué, ¿unas cañas?".

27 de febrero de 2014

Hablar sale gratis.

Desde hace un tiempo más o menos reciente, el mundo me da miedo. Antes ya era consciente de que los humanos somos peligrosos, y que la masa es ignorante. Pero viendo todo lo que está pasando de un tiempo a ahora, me da la sensación de que ya todo da igual, de que se ha suprimido por completo el derecho a la seguridad ciudadana, y de que cualquier barbaridad más propia de sociedades medievales que de una sociedad del siglo XXI puede quedar impune.

En Rusia y Uganda se persigue y se trata de erradicar la homosexualidad. En Ucrania se ha levantado, consentido y apoyado desde fuera un movimiento popular opositor, pero cuya raíz es fascista, y que en unos meses ha expulsado a minorías étnicas, ha prohibido partidos de izquierda o ha destruído monumentos a aquellos que les liberaron de la ocupación alemana durante la II Guerra Mundial. En Venezuela hay una batalla con síntomas de guerra civil. En España se ha prohibido el aborto y hay un movimiento represor hacia las clases más desfavorecidas. Como en todo el sur de Europa. Mientras tanto, la ONU o mira hacia otro lado, o no quiere enterarse, o se lava las manos.

Centrándome en nuestra amada patria monárquica, católica y tradicional, la justicia se está tomando unas buenas vacaciones. No solo en términos legales, sino en términos cívicos y éticos. Declaraciones como la de un concejal del PP de Villarrobledo a una parada: "Métete a puta". O de la presentadora Toñi Moreno a una mujer maltratada por su pareja: "o se denuncia, o se calla una para toda la vida". Más declaraciones por todos conocidas: el "que se jodan", sin ir más lejos. O las portadas de ciertos periódicos día tras día. O el libro del arzobispo de Granada, "Cásate y sé sumisa". Quiero decir, que hay un sector de la sociedad que se siente impune a todo. Da igual lo que digan, lo que hagan. Si alguien les acaba advirtiendo de que han metido la pata, pedirán perdón y dirán que no lo volverán a hacer. Ni pierden el cargo, ni tienen ninguna sanción. Castigos más propios de niños de preescolar para cargos públicos.

Luego está el hecho de la frecuente manipulación de información a la que estamos abandonados. Es agotador buscar por los medios cualquier artículo de lo que sea que realmente tenga una veracidad íntegra y una objetividad precisa. Total, engañar no sólo es más fácil que decir la verdad, puesto que para contar la verdad el informador debe buscar fuentes y contrastarlas, sino que la mentira le sale gratis a tal informador. Y tales mentiras pueden llevar a creernos que lo que ocurre en Ucrania o en Venezuela son movimientos democráticos y pacificadores, y que las manifestaciones que aquí hacemos son radicales y anticonstitucionales.

En fin: todo es fabuloso.

20 de febrero de 2014

Mi Top 20: películas, parte 2 (ACTUALIZADO 2014)

10. Apocalypse Now (Francis Ford Coppola) 1979

Colosal obra maestra, con una producción mítica, excesiva y caótica. Una disección no de la guerra, sino de la locura humana, del animal que llevamos dentro. Insuperable cine bélico.



9. El imperio contraataca (Irvin Kershner) 1980

Si bien su antecesora se confirmaba como la mayor aventura espacial de todos los tiempos, esta secuela la superaba en cuanto a madurez de personajes y de trama, dejando a Lucas en labores de producción y de supervisión de efectos, cachibaches, criaturas y bichos, lo cual le sentó de lujo al conjunto.



8. El bueno, el feo y el malo (Sergio Leone) 1966

La guinda de la trilogía del dólar. Parte de los tres estereotipos más reconocibles del western, y los lleva a un triunfo de la picaresca y de los canallas, a una ensalada de tiros muy bien rodada, que obliga al espectador a sentir la tensión de las espuelas, del ulular del viento desértico, del sudor graso de quienes van a enfrentarse.



7. El club de la lucha ( David Fincher) 1999

Es el resultado de que un tropecista del ritmo narrativo y del atractivo vosual como Fincher llevara la extraña y violenta historia que dio éxito a Chuck Palahniuk al cine. Su único propósito es ser efectista lanzando una salvaje y peligrosa crítica a la masa social actual. Contundente, radical e imprescindible.



6. Old Boy (Park Chan-wook) 2003

Chan-wook es experto en destripar los sentimientos más extremos de sus personajes. Potente, visceral y, constatado por la hostia que se ha metido Spike Lee en taquilla y en acogida tanto de crítica como de público con su remake, inimitable.



5. Ciudad de Dios (Fernando Meirelles) 2002

Turbia y realista exhibición del mundo del narcotráfico y de las bandas de las fabelas. Transparente, magistral y bello relato de lo terrible.



4. El padrino II (Francis Ford Coppola) 1974

Vale, ya no está Brando, pero con un De Niro increíble esta secuela que se parte en un montaje paralelo entre la situación que hereda Michael y la situación de cómo Vitto llegó a ser quien fue supera a una primera parte que parecía ya de por sí insuperable.



3. El Señor de los Anillos. El retorno del rey (Peter Jackson) 2003

No da tregua desde el minuto 1. Fantástica, con batallas colosales, cada personaje tiene su momento de gloria. Es una de las mejores inversiones que se pueden hacer en colirio para paliar las consecuencias de no pestañear.



2. El Caballero Oscuro (Christopher Nolan) 2008

Cambió radicalmente no solo el cine superheróico, sino el género de acción. Seria, adulta, con un protagonismo coral enfrentado a un Joker siniestro, divertido y anárquico. Ha dejado el listón por las nubes para intentar llevar de nuevo a cualquier personaje de cómic tan alto.



1. Pulp Fiction (Quentin Tarantino) 1994

No hay nada que no se haya dicho de ella. Una puta genialidad.


18 de febrero de 2014

Mi top 20: películas, parte 1. (ACTUALIZACIÓN 2014)

20. Jurassic Park (Steven Spielberg) 1993

¿Hay alguien a quien no le guste? Es una lección de cómo hacer entretenimiento, tiene frases y personajes míticos ("¿en algún momento veremos dinosaurios en su parque de dinosaurios?"), y aún 20 años después sigue impresionando su diseño de producción.



19. Stoker (Park Chan-wook) 2013

Es una película que hipnotiza, tensa, con un guión rompedor, elegante y aterrador. Por otra parte, es el debut norteamericano de Chan-wook, que demuestra su poderío visual y narrativo.



18. ¡Olvídate de mí! (Michel Gondry) 2004

Jim Carrey demostrando todo el talento que no ha sabido aprovechar, una historia de amor contada desde el desamor, con un guión originalísimo, con unos medidos toques de humor y drama.



17. Piratas del Caribe. La maldición de la Perla Negra. (Gore Verbinsky) 2003

Es una aventura perfecta, llena de humor y acción, que de paso resucitó el género bucanero, y dejó para la historia a Jack Sparrow.



16. (500) Days of Summer (Mark Webb) 2009

La comedia romántica definitiva, que parte de la base de que la historia de amor que te va a contar no acabará bien, dejando para el misterio el por qué de tal fracaso amoroso. Nostálgica, divertida, sincera, diferente. Pequeña gran joya.



15. Django Unchained (Quentin Tarantino) 2012

Es la película en la que Tarantino ha llegado a su cénit como director. Las interpretaciones de Christoph Waltz y Leonardo DiCaprio son admirables. Tiene una logradísima unión de momentos delirantes en los que ries a carcajadas, con momentos de crueldad y tensión extrema.



14. Una historia de violencia (David Cronenberg) 2005

Un western ambientado en la época actual, cine negro alejado de la selva de la gran ciudad, donde Viggo Mortensen es el padre de familia idílico pero que se convierte en héroe local al impedir un atraco con una inusual habilidad para matar gente.



13. Déjame entrar (Tomas Alfredson) 2008

Una tragedia juvenil, en el que se da una vuelta de tuerca al mito del vampiro sin prostituir la figura de la criatura, sin ñoñerías adolescentes. Tierna, perturbadora, bella y brutal.



12. Origen (Christopher Nolan) 2010

La película es un desafío en sí mismo. Grandes escenas, dentro de grandes escenas, dentro de grandes escenas. Un puzzle el cual es un gozo ir resolviendo poco a poco, con un reparto y dirección de lujo.



11. Seven (David Fincher) 1995

Ninguna película de asesino en serie ha logrado tanta solidez. Tiene una ambientación sucia, rara, mohosa, la cual se ha sido una referencia a imitar posteriormente. El montaje y la narración no dan pie a posible agujeros vacíos.