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23 de noviembre de 2015

Ser o no ser, hay que ver qué coñazo.

No es la primera vez que hablo sobre esto, y me temo que no será la última. Porque sí, coleguis, puedo llegar a repetirme más que las judías pintas de la abuela. ¿Que se repiten? Sí. ¿Que volverás a comerlas como si fuera tu última comida? También. Pues yo igual.

A ver. Que me han vuelto a decir la puta frasecita "qué poco gay eres". Y me toca los cojones. Porque uno no es muy gay o poco gay, o un 56% gay, o 7 estadios de fútbol gay. No, joder.

Uno es gay. O no lo es. Pero no se queda a medias. (Gracias, Yoda, por inspirarme para esta frase).

Esta foto no viene a cuento, pero tenía
 que estar en mi blog de algún modo
Igual que uno es hetero. O bisexual. O pansexual. No lo es ni mucho, ni poco, ni una pizquita, ni una mijá, ni un montón. Lo es.

Otra cosa es que tengas más o menos pluma. O seas más bien afeminado, o seas más masculino. Joder, me estoy contradiciendo.

Puedes tener recaídas en tu condición sexual y sentirte atraído por una criatura que no pertenezca a tu especie (sí, especie, que yo a los humanos los trato como si fueran bestias). Puedes ser gay cuando perdiste la virginidad con la rubia de la que andaban detrás la mayoría de tus amigos (puede que esté hablando de mí en tercera persona, yo dejo sembrada la duda). Puedes ser hetero y acabar comiéndote una polla en la habitación de un morenazo. Eso no te quita tu condición de hetero. Pero vamos, que escribiendo esto que acabo de escribir ya me he hecho la picha un lío yo solito.

Voy a intentar hacer un esfuerzo para reafirmarme. Bueno, mira no, me da pereza. Fuera etiquetas. A tomar por culo. Joder y jodamos, que todos somos hermanos. Libres domingos y domingas.

21 de julio de 2015

Inside Out, de Pete Docter y Ronaldo Del Carmen. (2015)

Hay un puñadito de gente que se ha empeñado últimamente en señalar una crisis creativa de Pixar. Y mira, por más que me empeño, ni la he notado. Porque la compañía del flexo siempre cumple. Tiene películas mejores que otras, pero lo que viene a ser decepcionar, jamás. Hagamos repaso de sus últimas películas: "UP", obra maestra; "Toy Story 3", cierre perfecto de la trilogía; "Cars 2", su único bajón, y aún así entretenida; "Brave", mejor película de princesa que muchas de la especialista en películas de princesas, o sea, Disney en solitario; "Monsters University", muchas risas. De crisis creativa, nanai. Otra cosa es que haya gente tan magufa como para reprocharles que no sean capaces de sacar una genialidad cada año. Pues miren, señores, eso no lo hace ni Pixar, ni Woody Allen, ni Tarantino, ni Kubrick. Así que relajemos la raja un poco.


Por si aún queda alguien señalando esa falta de ideas, llega "Inside Out", que sin tener que elaborarme mucha la calificación diré, simplemente, que es, dentro de lo que propone, perfecta. No es necesario buscarle otro calificativo cuando no le encuentro defectos. Sorprende tanto como en su día lo hizo la primera "Toy Story", usando la misma base narrativa: dos personajes totalmente opuestos se pierden en un mundo que hasta entonces solo conocían a través de un ventanal, y que deben apurarse en regresar a su base para salvaguardar a la niña que han custodiado desde siempre. Pese a este paralelismo, tiene personalidad propia y brilla por sí misma. "Inside Out" no se apoya en unos personajes tan carismáticos como lo eran personajes de la franquicia como Woody y compañía, Mike y Sulley, o Dory. Su mayor baza tampoco es esa aventura en la que Alegría y Tristeza se sumergen dentro de la cabeza de una niña que vive el trauma de separarse de su ciudad natal para mudarse a otra donde no conoce nada ni a nadie. La genialidad de Indside Out resulta de hacer fácil lo complejo. Los guionistas podrían haber tirado perfectamente hacia la sencillez de fabricar una especie de "Érase una vez el cuerpo humano", y habrían logrado sin despeinarse demasiado un resultado seguramente decente. En vez de conformarse con eso, tiran de imaginación, inteligencia, emotividad y ternura para explicarnos conceptos tan ambiguos que encierra la mente humana como lo son las ideas, los sueños o los miedos y nos hacen reflexionar durante hora y media en la que no falta el humor contagioso y una catarsis final de lagrimilla nada forzada, cosa de agradecer en este tipo de películas, y sí muy elaborada durante todo su desarrollo en la que las evoluciones de sus personajes principales son constantes y progresivas.


Estamos hablando de una película dirigida por Pete Docter, responsable de "Monstruos S.A" y "UP", por lo que se da por hecho el chorreo visual al que vamos a asistir. Al igual que en aquellas ocasiones, se gana de inmediato al público infantil gracias a personajes coloridos y fácilmente identificables, con sus propias muletillas, y con gags recurrentes y muy divertidos. De igual manera, el público adulto queda prendado por las reflexiones y conceptos arrebatadoramente inteligentes que va dejando posar, apostando también por la melancolía o la nostalgia que ya desprendía "Toy Story 3". Invita a la empatía hacia los demás utilizando a una niña de 11 años con la que rápidamente nos identificamos, siendo una de las pocas veces en las que verdaderamente una película de tal contexto y pensada para tener una taquilla generosa se preocupa tanto por ahondar en la perspectiva de una persona que está a punto de embarcarse en la madurez. 


No me atrevo a decir que sea lo mejor que han parido los creativos John Lasseter, Andrew Stanton y compañía. Des luego, puede codearse en ese olimpo de joyitas que son las "Toy Story", "Up" o "Wall-E".




20 de julio de 2015

El Deus Ex Machina 2.0 o algo así.

A ver, mierdas, que sois unos mierdas. Bueno, en realidad no, pero tenía que empezar la entrada con algo impactante y que llamara la atención, y de momento no he llegado al nivel de attentionwhorismo en el que enseño el pene para llamar la atención.

Debido a innumerables peticiones de personas, bots, gente sin vida de internet y animales de compañía, voy a empezar a publicar las críticas de las pelis que voy viendo en el blog, que es algo que lo hago en Facebook, pero al parecer tengo más público ahí fuera. Vamos, que el blog regresa a sus orígenes. Como cuando esto era un blog que solo leía gente culta y de mente ágil. Total, la cosa está ya tan pervertida que meterle otro cajón desastre es como meterle otra gaita a Mago de Oz, otra película a "El Hobbit" u otra operación de cirujía estética a Cher. Si a ellos les funcionó, por qué a mí no. Además, me reservo el mesudalapollismo que siempre ha caracterizado a este blog para, pese a las telarañas que acumula por desuso y desactualización, seguir exponiendo de vez en cuando mi irrelevante opinión sobre cualquier tema intrascendental que, sorprendentemente, a mucha gente le despierta interés. Y que a este blog le tengo cariño, entre otras muchas cosas, porque me sirve para cruzarme con todos los gilipollas, cuñados y tenedores de la razón suprema que habitan en la red. 

Que los tenedores de la razón suprema no son utensilios para comer que han tomado conciencia propia y me replican con aires de superioridad y una moral inmaculada, lo cual sería estupendo para escribir una novela distópica en la que tenedores, cucharillas del café y tuppers controlan la sociedad humana. No, tenedores del verbo tener, que hay que explicároslo todo (¿veis como sois unos mierdas, joder?).

Así que como hay que llevaros de la manita a todas partes para que no os perdáis, os explico: este blog sigue siendo el referente para exponer mis gilipolleces. Pero básicamente a partir de ahora va a ser un cúmulo de las críticas de pelis que voy viendo (y que como las cosas se me suelen ir de las manos, meteré críticas de los libros que leo, o de discos que escucho, videojuegos que nunca me termino de pasar, o de los programas de Ana Rosa que me trago. Yo que sé.)

Y publico esta entrada no como nota informativa, que no sois tan importantes como para manteneros al loro de mis intenciones. El único motivo de esta entrada es publicar algo. Lo que sea. Aunque no sirva para nada. Y que ello me obligue, por dignidad, a empezar a publicar asiduamente lo que ya he explicado en párrafos anteriores. ¿Que qué he explicado en párrafos anteriores? Pues mira, majo, si te los has saltado y directamente te has venido aquí abajo es que eres más tonto que las protas de "Sucker Punch", que escriben su plan en una pizarra y para que el malo no lo descubra lo único que hacen es girarla.

6 de mayo de 2015

Te actualizo.

Querido blog, dos puntos.

Ya ni me acuerdo de la última vez que te hice caso, pero es que te estabas volviendo muy antojadizo. Y para aguantar tonterías ya tengo a mucha gente aquí fuera. 

A ver, qué te iba a contar yo. Sí, mira. Hace un mes volví al gimnasio. A uno que tiene piscina y te ponen a hacer sentadillas aunque la clase a la que hayas entrado sea Aqua Dinamic. Hoy la monitora me ha dicho que me metiese a hacer spinning, que más o menos es lo que en su día le hicieron los romanos a Jesucristo pero sobre una bicicleta estática. Y luego hay una vieja que hace abdominales al mismo ritmo que el resto de abuelas mundiales hacen ganchillo o baten un huevo: podría generar energía renovable, vamos. A día de hoy, me siento orgulloso de ser capaz de seguirle el ritmo. 

¿Y qué más cosas? ¡Ah, sí! Estoy en fase más creativa que receptiva. Vamos, estoy escribiendo un cojón. Vale, no aquí. No te me pongas dramático que te dejo esta entrada a medias. Me refiero a que estoy escribiendo cosas que en cuanto las acabe podré ir a registrarlas como propiedad intelectual, y que si suena la campana algún mecenas me considerará su Velázquez particular. Cambiando lo pictórico por lo literario, tú me entiendes la alegoría. Porque eso que acabo de hacer es una alegoría, ¿no? Sí, bueno, en estos meses también me he vuelto un poco más tonto. Lo cual es menos doloroso de lo que temía: las cosas me afectan menos y soy más productivo. 

He descubierto a Terry Pratchet. Deberías echarle un ojo. Es como Neil Gaiman pero sin viñetas. Y mi novio me ha obligado a comenzar Battlestar Galactica. Y ha salido un nuevo Joker que a todo el mundo le horroriza pero que a mí me gusta. Ya sabes que sobre gustos soy muy de llevar la contraria.

¡Ah! También he descubierto que en el Ahorramás no ahorras más. Cambiando de tema, ¿te acuerdas de lo que te decía que la izquierda iba a llegar a ese punto absurdo cuyo mayor debate iba a ser quién es más rojo que nadie? ¡Está ocurriendo, tío! Y ahora a que la gente acepte por necesidad puestos de trabajo de 5 horas semanales por 4€ la hora se le llama "crecimiento". Un locurón de año que llevamos con ésto.

Bueno, que ya te visitaré en otro momento. Hazte amigo de otros blogs o vete de viaje, que ahora la fibra óptica llega a todos los sitios y como medio de transporte de datos es lo más.