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4 de noviembre de 2013

Mis aventuras en PW XII: los hombres que se cabrean porque haces bien tu trabajo.

Hace mucho que no le dedico una entrada a ese maravilloso lugar donde trabajo lleno de sonrisas forzadas a base de grapas en la comisura de los labios, y ahora que ya he terminado por esta temporada (y no digo para siempre porque a ver de qué otro sitio me saco yo un contrato fijo-discontinuo) creo que es el momento para hacerlo. 

Como en todos los sitios, en mi trabajo tenemos visitantes de calidad, y tenemos visitantes de mierda. Pero la media se inclina más hacia una de las dos variantes. Suponed cual. Tenemos un selecto grupo de clientes que vienen, se resisten a pagar la entrada de sus niños, y te recriminan que debido a tal cobro no podrán comer a final de mes. Lo típico: "Ay, Manolo, este mes o comemos o nos dejamos el sueldo en un parque temático y no sé cuáles son mis prioridades". O que aprovechando la jugosa promoción del segundo día gratis, traen a su prima que el día anterior no pudo venir e intentan colarla. Sin entrada del día anterior, sin la pulsera que debe portar para demostrar la estancia,... "Pero tron, que te juro que ayer vino pero se le olvidó hacer lo del segundo día". Qué casualidad que le pidas fotos del día anterior y ella no salga en ninguna porque siempre hacía ella las fotos. O que la foto que finalmente me enseñe se la haya hecho junto a las taquillas de fuera, que te he visto, campeón.

Bien. Apretáos los huevos. Mi último ciclo en una atracción esta temporada fue grandioso. Pude ganarme reclamaciones y una paliza de unas veinte personas. ¿Sabéis eso de que todos los tontos se juntan? Pues ese día tuvimos más de 20000 visitantes, lo cual significa que de media esperarían unos 40 minutos para montar en cualquier cosa. Así que la paciencia de esta gente a última hora estaba mellada. Lo dicho: último ciclo del día. Cierro la puerta de la atracción y dejo en la zona de colas a la gente que había entrado antes de la hora del cierre para darles su vuelta. Además es que me quedo con sus caras para que nadie se cuele. Hasta ahí todo bien.

Llega el momento de dejarles pasar. Eran 12 o 13 personas. Justo estoy con los últimos, cuando una tropa de gente irrumpe en la zona de colas de repente.

"Chicos, está cerrada".

"La puerta estaba abierta".

"La puerta la he cerrado yo, y la atracción está cerrada".

"Pero si ellos van a montar".

"Porque han llegado antes del cierre, vosotros no". 

"Pero te van a quedar huecos libres".

"Pero habéis abierto una puerta que estaba cerrada, habéis dejado que la zona de colas se me vuelva a llenar, y ya no va a montar nadie más".

"Pues de aquí no nos vamos".

"Pues quedáos ahí".

Los chavales, al ver que no daba mi brazo a torcer, salieron fuera, y a través de la valla los más adultos me empezaron a preguntar de nuevo que porqué no montaban. Vuelta a explicar.  Los nervios suben. Empiezan a insultarme, poquito de momento. Eso significa que yo dejo de ser condescendiente y paso al modo "soy sueco, no te entiendo". Este modo le suele molestar bastante a la gente, así que empiezan las amenazas. Yo me doy la vuelta y preparo el ciclo como otro cualquiera, con la góndola medio vacía. Es más, he dejado pasar a cuatro personas que me lo habían pedido amablemente por la salida. Pero a los que estaban gritándome les ignoraba con una tranquilidad que debía resultarles desesperante.

"TE SUDA LOS HUEVOS, ¿NO? TE LOS SUDA", me gritaba el hombre más enfurecido de todos. Esto queda más gracioso si os digo que, como ha sido temporada de Halloween, toda esta gente decente e indignada estaba disfrazada de vampiros putas, zombies putas y putas putas.

Me metí en la cabina, pegada a la valla del público, y según estoy dando el ciclo, el hombre comenzó a golpear la puerta.

"ERES UN HIJO DE PUTA, ME CAGO EN TUS MUERTOS, EN TU MADRE". El ritmo entre sílaba tónica y golpe furioso en la puerta era para alabarle. "TE VOY A PONER UNA RECLAMACIÓN QUE TE VAS A CAGAR, TE VOY A DEJAR SIN TRABAJO, SUBNORMAL".

"Es mi último día de trabajo, caballero: póngame cuatro. En atención al cliente, por favor, donde hay aproximadamente una hora de espera para ser atendidos".

Y así he terminado la temporada. Triunfando.

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