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21 de julio de 2015

Inside Out, de Pete Docter y Ronaldo Del Carmen. (2015)

Hay un puñadito de gente que se ha empeñado últimamente en señalar una crisis creativa de Pixar. Y mira, por más que me empeño, ni la he notado. Porque la compañía del flexo siempre cumple. Tiene películas mejores que otras, pero lo que viene a ser decepcionar, jamás. Hagamos repaso de sus últimas películas: "UP", obra maestra; "Toy Story 3", cierre perfecto de la trilogía; "Cars 2", su único bajón, y aún así entretenida; "Brave", mejor película de princesa que muchas de la especialista en películas de princesas, o sea, Disney en solitario; "Monsters University", muchas risas. De crisis creativa, nanai. Otra cosa es que haya gente tan magufa como para reprocharles que no sean capaces de sacar una genialidad cada año. Pues miren, señores, eso no lo hace ni Pixar, ni Woody Allen, ni Tarantino, ni Kubrick. Así que relajemos la raja un poco.


Por si aún queda alguien señalando esa falta de ideas, llega "Inside Out", que sin tener que elaborarme mucha la calificación diré, simplemente, que es, dentro de lo que propone, perfecta. No es necesario buscarle otro calificativo cuando no le encuentro defectos. Sorprende tanto como en su día lo hizo la primera "Toy Story", usando la misma base narrativa: dos personajes totalmente opuestos se pierden en un mundo que hasta entonces solo conocían a través de un ventanal, y que deben apurarse en regresar a su base para salvaguardar a la niña que han custodiado desde siempre. Pese a este paralelismo, tiene personalidad propia y brilla por sí misma. "Inside Out" no se apoya en unos personajes tan carismáticos como lo eran personajes de la franquicia como Woody y compañía, Mike y Sulley, o Dory. Su mayor baza tampoco es esa aventura en la que Alegría y Tristeza se sumergen dentro de la cabeza de una niña que vive el trauma de separarse de su ciudad natal para mudarse a otra donde no conoce nada ni a nadie. La genialidad de Indside Out resulta de hacer fácil lo complejo. Los guionistas podrían haber tirado perfectamente hacia la sencillez de fabricar una especie de "Érase una vez el cuerpo humano", y habrían logrado sin despeinarse demasiado un resultado seguramente decente. En vez de conformarse con eso, tiran de imaginación, inteligencia, emotividad y ternura para explicarnos conceptos tan ambiguos que encierra la mente humana como lo son las ideas, los sueños o los miedos y nos hacen reflexionar durante hora y media en la que no falta el humor contagioso y una catarsis final de lagrimilla nada forzada, cosa de agradecer en este tipo de películas, y sí muy elaborada durante todo su desarrollo en la que las evoluciones de sus personajes principales son constantes y progresivas.


Estamos hablando de una película dirigida por Pete Docter, responsable de "Monstruos S.A" y "UP", por lo que se da por hecho el chorreo visual al que vamos a asistir. Al igual que en aquellas ocasiones, se gana de inmediato al público infantil gracias a personajes coloridos y fácilmente identificables, con sus propias muletillas, y con gags recurrentes y muy divertidos. De igual manera, el público adulto queda prendado por las reflexiones y conceptos arrebatadoramente inteligentes que va dejando posar, apostando también por la melancolía o la nostalgia que ya desprendía "Toy Story 3". Invita a la empatía hacia los demás utilizando a una niña de 11 años con la que rápidamente nos identificamos, siendo una de las pocas veces en las que verdaderamente una película de tal contexto y pensada para tener una taquilla generosa se preocupa tanto por ahondar en la perspectiva de una persona que está a punto de embarcarse en la madurez. 


No me atrevo a decir que sea lo mejor que han parido los creativos John Lasseter, Andrew Stanton y compañía. Des luego, puede codearse en ese olimpo de joyitas que son las "Toy Story", "Up" o "Wall-E".




20 de julio de 2015

El Deus Ex Machina 2.0 o algo así.

A ver, mierdas, que sois unos mierdas. Bueno, en realidad no, pero tenía que empezar la entrada con algo impactante y que llamara la atención, y de momento no he llegado al nivel de attentionwhorismo en el que enseño el pene para llamar la atención.

Debido a innumerables peticiones de personas, bots, gente sin vida de internet y animales de compañía, voy a empezar a publicar las críticas de las pelis que voy viendo en el blog, que es algo que lo hago en Facebook, pero al parecer tengo más público ahí fuera. Vamos, que el blog regresa a sus orígenes. Como cuando esto era un blog que solo leía gente culta y de mente ágil. Total, la cosa está ya tan pervertida que meterle otro cajón desastre es como meterle otra gaita a Mago de Oz, otra película a "El Hobbit" u otra operación de cirujía estética a Cher. Si a ellos les funcionó, por qué a mí no. Además, me reservo el mesudalapollismo que siempre ha caracterizado a este blog para, pese a las telarañas que acumula por desuso y desactualización, seguir exponiendo de vez en cuando mi irrelevante opinión sobre cualquier tema intrascendental que, sorprendentemente, a mucha gente le despierta interés. Y que a este blog le tengo cariño, entre otras muchas cosas, porque me sirve para cruzarme con todos los gilipollas, cuñados y tenedores de la razón suprema que habitan en la red. 

Que los tenedores de la razón suprema no son utensilios para comer que han tomado conciencia propia y me replican con aires de superioridad y una moral inmaculada, lo cual sería estupendo para escribir una novela distópica en la que tenedores, cucharillas del café y tuppers controlan la sociedad humana. No, tenedores del verbo tener, que hay que explicároslo todo (¿veis como sois unos mierdas, joder?).

Así que como hay que llevaros de la manita a todas partes para que no os perdáis, os explico: este blog sigue siendo el referente para exponer mis gilipolleces. Pero básicamente a partir de ahora va a ser un cúmulo de las críticas de pelis que voy viendo (y que como las cosas se me suelen ir de las manos, meteré críticas de los libros que leo, o de discos que escucho, videojuegos que nunca me termino de pasar, o de los programas de Ana Rosa que me trago. Yo que sé.)

Y publico esta entrada no como nota informativa, que no sois tan importantes como para manteneros al loro de mis intenciones. El único motivo de esta entrada es publicar algo. Lo que sea. Aunque no sirva para nada. Y que ello me obligue, por dignidad, a empezar a publicar asiduamente lo que ya he explicado en párrafos anteriores. ¿Que qué he explicado en párrafos anteriores? Pues mira, majo, si te los has saltado y directamente te has venido aquí abajo es que eres más tonto que las protas de "Sucker Punch", que escriben su plan en una pizarra y para que el malo no lo descubra lo único que hacen es girarla.