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9 de mayo de 2011

Ai guana bi forever young.

Llevo un par de meses sumido en la crisis de los 23. Nadie me ha enseñado a ser adulto, y tampoco es que yo le ponga demasiadas ganas al asunto, pero desde hace un tiempo la sociedad me solicita responsabili...¿QUÉ?

Vale, estoy nostálgico. Mucho. Demasiado. Hasta un punto clínicamente absurdo e incluso depresivo. Hecho en falta a muchas personas que antes eran habituales en mi día a día y que por circunstancias varias se han alejado de mí. Mi trabajo actual hace que mi vida social se haya reducido y que tenga que hacer tetris para poder quedar con mis amigos. Y por otra parte, tengo amigos que se hacen viejos. No mayores, sino viejos. Que están cansados todos los puñeteros días, vamos, y conseguir bajarles a la calle es una odisea. Que dentro de poco me los voy a encontrar jugando en la World Champions de petanca.

Aparte, mucha gente que antes eran amigos, simplemente me he alejado de ellos porque en nuestros procesos de madurez (¿?) se volvieron monguers y pasé de ellos. Antes molaban, ya no. Lo malo es que a pocos de ellos les he encontrado sustitutos. Y luego estan los amigos que en su momento se enamoraron y se convirtieron en un matrimonio sin los papeles en regla. Vamos, que es imposible quedar con ellos porque se tiran todo el puñetero día paseando por el arco iris con sus amantes. ¡Pero si hasta hay unos chavales de mi edad con los que antes quedaba que tienen planes de boda! Mira, me viene todo el bajón.

Sí que es verdad que soy una persona que necesita constantemente conocer gente, tener objetivos, tener diariamente contacto con amigos... Y si ese flujo se corta, me vengo abajo. Algo así me está pasando este año. Tengo unas ganas enormes de fiesta, de juerga y de desenfreno que no están siendo saciadas en toda la magnitud que quiero. Y tengo unas ganas enormes de empezar ya con la dichosa diplomatura, pero eso no va a ocurrir hasta octubre. La incertidumbre por el futuro tampoco me ayuda.

No quiero obviar la necesidad imperiosa de tener un beagle, pero me mantengo en una pelea diaria con mis padres para meter un chucho en casa.

A mí entre todos me estan jodiendo la adolescencia, que no creo que se acabe hasta dentro de un par de lustros.

6 comentarios:

Zips dijo...

Vente pa la playa hombre!! Que el sur siempre anima y siempre tiene ganas de fiesta!

Sr. Cuervo dijo...

Deberías aprender a estar bien sólo, contigo mismo. Te ayudará en los años venideros. No es por joder, pero gran parte de la vida, la vivimos solitos.

Atonau dijo...

Cambia.... todo cambia....

..... cambia todo cambia....


cambia.. todo.... cambia

ya llegarán los días en que prefieras ser otro... como ahora que quisieras que los demás sean otros...

Los amigos pasan.... las instituciones quedan....

la unica amiga fiable es la soledad... y la Manuela Palma de Cayosa

Mr. Rific dijo...

Yo tengo ese par de lustros de más que comentas... y hasta la fecha puedo demostrar que lo de la "eterna adolescencia" no es un mito.
Eso sí, reconozco que el final está cerca... Dorian Gray no suele acabar bien :D

Mentxu Montesquieu dijo...

No tienes cara ni mentalidad de 23, y yo no tengo cara ni mentalidad de 20, y punto.
P.D: a mí lo que me jode la adolescencia es la injente cantidad de cosas que tengo que hacer en la entresemana...caca.

neko dijo...

Pues una putada, pero el paso de los años trae eso, que algunos sepan llevarlos bien y que a otros los aplaste.

Yo también echo de menos el que mis amigos tengan mas ganas de fiesta de vez en cuando, pero en fin, adaptarse o morir, no es cierto?