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11 de junio de 2011

Puto Maiden, el imán de los gilipollas.

Estoy con la regla y con alguien lo tengo que pagar.
Estaba planificando mi próxima entrada, pero la pospongo para cuando libre, que hoy estoy caldeadito y tengo que soltarlo en algún sitio antes de que reviente. Porque hoy en el curro me he quedado perplejo, anonadado, patitieso y patidifuso. Se me ha cerrado el culo de golpe de lo ojiplático que me he quedado. Quiero lanzar la siguiente pregunta en forma de afirmación: hay tías que viven con la regla perpetuamente, ¿verdad? ¿O es que simplemente están tan sumamente amargadas y llevan tanto tiempo sin probar pene (o chirla, dependiendo de sus preferencias, aunque las bolleras suelen estar de buen humor siempre, por lo menos con las que yo me relaciono).... ¿Qué coño estaba diciendo? ¡Ah, sí! Esas tías que siempre están amargadas, mensaje para vosotras, sobre todo si os conozco: ¡IROS Y QUE OS FOLLE UN PEZ ESPADA Y DEJADME VIVIR, JODER!

Nota aclaratoria: para las feministas, y quiero aclarar que aquí el primer feminista soy yo: simplemente decirlos que no se me enfaden por referirme sólo a tías amargadas, y no tíos, pero ahora es lo que toca porque mi caso particular va dirigido sólamente a personas con cromosoma XX.

Y diréis, "¿qué cojones te pasa si es raro que a ti te pase algo?". Tan sencillo como que hoy he tenido que soportar a la compañera chochona, quejica, y mentalmente inestable de mi trabajo. Que yo acababa de llegar a la zona de empleados antes de entrar, y no me ha dado tiempo ni a saludar cuando oigo su voz estridente dirigiéndose a mí: "¡A ver qué cojones haces hoy conmigo, que tu siempre estás subidito, y no quiero tener que cabrearme!". ¿Hola, buenos días? ¿Qué cojones te he hecho yo para que te pongas así conmigo? "¡No, no me mires así, que siempre que coincidimos en la misma atracción acabamos discutiendo!" Pero si este año ni siquiera hemos coincidido, y apenas nos hemos cruzado. "¡No, pero sé cómo eres y las frasecitas que sueltas a los demás, y yo te lo digo así, no te aguanto!"

Máximum Poker Face la mía. Yo que llegaba tan feliz, y lo primero que me encuentro es eso. Varios de mis compañeros presentes en ese momento me miran con la misma Poker Face. Y claro, a mí, para qué negarlo, que me gusta la movida más que a un tonto un envoltorio de sugus, intento picarla.

- Mira, chavala, si no quieres currar conmigo, llórale a un supervisor y pídele que te aguante otro, que a mí me haces un favor.

La inepta de mierda se me queda mirando, y lo único que se le ocurre decirme entonces es: "Pero, ¿te lo has tomado a mal lo que te he dicho?". NOOOOO, QUÉ VA. Ni siquiera sé porqué estás cabreada conmigo y te tengo que aguantar estas absurdeces. "Es que yo las cosas te las digo a la cara". Me parece correcto, pero al menos déjame llegar, permíteme dar los buenos días al menos, es más, concédeme la oportunidad de demostrárte que conmigo se curra de puta madre. Y cuídate eso, muchacha, que ser tan tonta tiene que doler. Luego ha intentado cambiar de posición con otros compañeros, y todos le han dicho un NO rotundo. Me he reído, y la he dicho: "Qué pena que vas a tener que aguantarme todo el día". Qué cara de mala follá que ha puesto, y cómo me he reído por dentro pese a saber que yo también la voy a tener que soportar el resto del día, pero ese momento me ha sabido a gloria.

No sé si alguna vez lo he dicho, y es que a veces mi sarcasmo no se entiende, que no hay nada que entender, porque no es un sarcasmo nivel Super Saiyan 5 ni nada de eso, simplemente debo de rodearme de ineptos. Considero mi sarcasmo de nivel "bajos fondos", nada que enmarcar, la verdad. Hubo una chavala, hace tiempo, que se fue llorando de una discoteca después de casi tirarme su cubata a la cara por solo decir una chorrada acerca de Kurt Cobain. Ahora que lo pienso, he hecho llorar a bastante gente por mi forma de decir las cosas. Todos con muy poco aguante y demasiado centrados en su propio ombligo como para ser capaces de reirse de sí mismos, la verdad. Y en mi trabajo, volviendo a los antecedentes, entre cierto sector tengo fama de ser un gilipollas subidito de ego en plan Nathan de Misfits (mas quisiera yo). ¡Que luego se sorprenden cuando trabajan directamente conmigo y les caigo bien y quieren salir conmigo de fiesta incluso! Qué malos son los rumores, las malas lenguas, y los que hablan sin saber. Quizá me tenga que plantear empezar a hablar de otra forma, cambiar mi acento, decir cosas poco rebuscadas perfectamente entendibles para chavales de 2º de la Eso.

A ver, a veces cuando me topo con alguien realmente lerdo que quiero eliminar de mi vida rápidamente puedo ser drástico, sobre todo si en el mismo espacio-tiempo coincido con cierto tipo al que denominaré "mi vecino el tío bueno", amigo de la infancia con el que lo he compartido todo. Hubo un chaval que intentó hacerse amigo nuestro en las fiestas de Paletobrada, pero el chaval iba en plan chulito, y le cazamos al instante pese a ir algo cocidos. Y empezamos mi vecino el tío bueno y yo una conversación sin sentido tal como:

- Mi madre me ha dejado una llamada perdida.

- Sí, es verdad, el tiempo últimamente es una mierda.

- Pero, ¿qué dices, chaval? Si eso fue antes de que Franco la palmara.

- ¡Que no, coño, que en la farmacia o vas con prospecto o no te lo venden!

- Pues yo paso de patearme ahora todo este jodio pueblo.

- ¿En serio afirmas que Kurt Cobain era marica?

- ¡Es la polla, tío, vas a alucinar pepinillos cuando la veas!

- Pues mi perro caga blanco.

Sí, a veces trolleamos de lo lindo. Claro, al pobre cretino le sacamos de sus casillas y acabó por irse de ahí él solito. Pero yo empecé hablando de todo esto por culpa de mi compañera la amargada. Si estás ahí, leyéndome, cosa que dudo, primero porque ignoras la existencia de este blog, y segundo porque no te veo capaz de leer mas allá de la etiqueta del gel barato que usas, te digo que yo también te Ai Lov Yu, y que seas feliz, que con tanto odio en tu interior se te va a acumular demasiada presión sanguínea en la cabeza y al final vas a parecer un marciano de Mars Attacks. La piel verdosa y los gritos chirriosos ya los tienes, así que ándate con cuidado.

Todo eso no cambia que mi forma de hablar y de decir las cosas sea un buen filtro de detectar gilipollas. Y gilipollas hay en todas partes.

4 comentarios:

BenKenOwi dijo...

Dales caña Aitor

H@n dijo...

+1000 por la conversación sin sentido. Las adoro.

A mi también me gusta el sarcasmo, y el humor negro... y cualquier detector de gilipollas es bueno, ahora que se han dejado de llevar las powerbalance, algo tendremos que hacer

Ana Pepinillo dijo...

Me encanta ver que mi gran frase de alucinar pepinillos sigue estando de moda ;D

neko dijo...

jajaja pues como por una casualidad acabe leyéndolo, si que va a ser amable contigo!

me ha molado la conversación trascendental con tu amigo en buenorro... tengo que practicar para alcanzarte