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8 de noviembre de 2012

Mis aventuras en PW (Episodio XI: los hombres que esperaban hora y media para montar en los cochecitos).

Ahora que he dejado el imperio liderado por Piolín y que no volveré a ser reclutado hasta nueva órden, dentro de unos 4 meses, quería explicar brevemente porqué cuando vais a un parque temático o de atracciones esperáis tanto tiempo para montar en cualquier sitio. A veces es porque hay mucha gente y es inevitable, otras porque la atracción no da más de sí, pero otras sois vosotros los que provocáis esas colas interminables.

Aparte del absurdo de que muchas veces la gente ya se pone en la primera cola que ve, que parece que les gusta hacer cola, porque no me explico que muchas veces haya atracciones con casi una hora de espera para montar cuando las otras 40 están a 0, los motivos los voy a exponer en primerísima persona. Os lo resumo:

- ¡Ay, yo quiero ir en la derecha! ¡Ay, no, en la izquierda! ¡No, mejor en el centro! ¡Ay, no sé! ¡Ay, venga, sí, en la izquierda! Bueno, mejor no monto. 

Esto yo lo denomino como "persona que lleva treinta minutos esperando para montar y que hace esperar otros treinta minutos al resto para montar ella...o para no montar".

- Mira, hijo. Vamos a montar mi marido y yo. Aquí te dejamos a las niñas, a la abuela, las tres mochilas, la sombrilla, el paraguas, que lo hemos traído porque en agosto nunca se sabe, el carrito de las niñas, y, ¿nos puedes hacer una foto? ¡Ah, y el monedero, guárdalo también!

¿Van a ver a Lady Gaga? ¿A U2? ¡No! ¡Van a la atracción de Scooby Doo!
Y después de eso, explícale que no te quedas al recaudo ni de las niñas, ni de la abuela, ni de los objetos personales, y que no les vas a hacer la puñetera foto, y que monten de una santa vez. Te miran como si estuvieras amenazándoles con llamar a los servicios sociales por abandono de familiares, cosa que bien podrían merecerse. Y antes de ajustarles los arneses, se bajan tres veces más para recordar a las niñas que estén pendientes de la abuela, que la mujer está un poco desubicada en un lugar tan lleno de ruidos, lucecitas y gente alborotando. Si ella lo que quería era ir al baile de los domingos de la residencia, no a ver a Bugs Bunny.

- ¡Espera, no empieces todavía, que viene mi prima por ahí! - ¿Por dónde? - ¡Por allí! ¡Mira, es aquella! - 600 metros mas allá, la prima lucha por saltarse toda la fila de gente. - ¡Venga, prima, que ya empieza! - Pero la prima no ha esperado cola. - Es que viene de otra atracción y le estaba guardando el turno, que así aprovechamos mejor el día. - Pero eso no se puede hacer. - ¿Cómo que no? He esperado yo por ella. - Pues monta ella, pero usted no, entonces. - Pero yo quiero montar también. - Pues que su prima espere, como todo el mundo. - Pero queremos montar juntos. - Pues esperad juntos la cola. Pero no le guarde el turno. - ¡Esto es indignante! ¡Quiero hablar con un supervisor!

Lo peor de estas situaciones es que discutes con el hombre, con la prima, y con la gente que se queja porque no les has echado ya y la atracción está parada por su culpa. Que si por mi fuera, cogería un gancho como el de las máquinas de los recreativos y les habría sacado ya a ambos, pero está mal visto tratar así a los clientes, incluso a los pesados como esos.

- ¡Hola! ¡Somos un montón! - ¿Cuánto es un montón? - ¡Pues un montón! - En número, por favor. - Espera, que los cuento... ¡Dieciseis! ¡No, catorce! ¡Ay, no sé, un montón! - Caben nueve en cada unidad. - ¡Pero somos 18 y queremos ir todos juntos! - Solo caben 9 en cada unidad - Esperamos a la siguiente. - En la siguiente también caben 9 como máximo. - ¿Y qué hacemos? - Dividiros, obviamente. - ¿Dividirnos? ¿No podemos ir todos juntos? - ¡Que solo cabéis nueve! - ¡Ah, vale, entiendo! ¡Pues a ver! ¡La mama, el papa, el Richie, las tres Marías, el Paco, el José, el mariquita, y la Asun que pasen ya! - Van 10... Caben 9. - ¡Ay, hijo, mira que nos estás complicando! - Usted me está complicando a mí. Divídanse en dos grupos de nueve, por favor. - Entonces, ¿no podemos ir todos juntos? - ¡Que no! ¡Nueve por unidad como máximo! - ¡Rompefamilias! ¡Queremos hablar con un supervisor!

¿Cuántos dramas familiares habré provocado con situaciones similares?

Y bueno, éste es mi pequeño resumen de las cosas que hacéis la gente para contribuir a que el tiempo de espera en una atracción pueda aumentar unos quince minutos o más perfectamente evitables si llegárais organizaditos, preparaditos, y con las indicaciones de la entrada leídas cuando llegara vuestro turno.

3 comentarios:

Biónica dijo...

Y luego dicen que la aversión a la humanidad no es natural... ¿Esta gente no piensa en el efecto que causa?

Qué hartura, señor...

Puto Maiden dijo...

@Biónica: pensar? esa gente? jajajaja

David López Sánchez dijo...

Te ha faltado el "pero queremos montar solos".