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30 de agosto de 2010

Desvaríos a las 2 de la madrugada.

Hace un par de noches tuvimos unos amigos y yo una conversación, como casi todas las noches, que acabó resultando dadaísta. Dicha conversación trataba sobre una parte de mi infancia/adolescencia.

Resulta que empecé a comentar que me pasé desde los tiernos 11 años hasta la mayoría de edad (que no de madurez) en el hospital Severo Ochoa de Leganés, y les dije que este hospital debería llevar mi nombre sólo por el grosor de mi historial. Los médicos hacían de todo conmigo, me hacían exploraciones, me tocaban bultos sospechosos, me preguntaban "¿te duele?" con bastante frecuencia, me rodeaban entre cinco para mirarme,... Suena perturbador, ¿eh? La cosa explotó cuando comenté que el doctor que empezó a seguirme era el director del hospital, que era muy majo y simpático, siempre tenía palabras amables, y además tenía bigote.

- ¿Qué empezó a seguirte? ¿Palabras amables? ¿Bigote? Aitor, éso no era un médico, era un pederasta.

- ¡Que no, coño! ¡Que además era necrófago! -solté yo, queriendo decir nefrólogo, a esas horas de la noche la cabeza no me daba para un léxico apropiado- Y como luego tuve un cólico nefrítico, fue quien se encargó de mí, aparte de ser mi pederasta.

- Si hasta tú lo afirmas.

- ¡Pediatra, quise decir pediatra!

El caso, es que en dicha época me operaron tres veces de lo mismo: ganglios enquistados en el cuello debidos a una rara enfermedad llamada Síndrome de Kimura (tócate los pies), y al estar la zona que iba a ser operada cerca del oído, me tuvo que atender la doctora de dicha especialidad en la segunda intervención, habiendo sido la primera apertura de la zona para una biopsia. Así que proseguí mi explicación:

- Después de la primera operación, tuvo que estar presente en la segunda la ornitorrinca.

- ¿Ornitorrinca? ¿Te operó una ornitorrinca?

- Sí, la del oído.

- ¿Y tenía pico de pato, cola de castor y patas de nutria?

- ¡Joder, no!

- No pienso ir a ese hospital, lleno de pederastas y ornitorrincos.

- La mujer era la otorrinolaringóloga, joder, y dejad de confundirme ya.

El caso es que tras dicha conversación, parecía que tuve una adolescencia con pasajes que parecían sacados de una película de Terry Guilliam. Y ahora echo la vista atrás, y pienso que posiblemente fuese así. Todo está nublado, como aquella vez que fuí abducido por fuerzas extraterrestres. Pero esa es otra historia.

8 comentarios:

Murciégalo dijo...

¿Había alcohol de por medio?

Mr. Rific dijo...

Con el historial clínico infantil que comentas, tienes todo el derecho del mundo a ser dadaísta de madrugada... incluso los domingos por la tarde tb, ¡qué coño!

Lo de la ornitorrinca, genial

Aitor Maiden dijo...

@ Murciégalo: es lo mas curioso, que no bebemos, lo más fuerte que había por medio era un yogur líquido con sabor de limón que me estaba bebiendo yo.

@ Mr. Rific: historial clínico no, enciclopedia. En la actualidad procuro alejarme de los hospitales y evito en la medida de lo posible cualquier examen o análisis.

Zips dijo...

Flipa... justo hoy que voy a hablar de médicos yo también, me encuentro esta entrada que me ha dejado a medio camino entre la risa y el miedo... Pagaría lo que fuera por ver a la ornitorrinca operándote! Jaja!

Zips dijo...

PD.- Acabo de hacerte un poco de publi!

Aitor Maiden dijo...

@ Zips: el tema de los hospitales siempre da mucho jugo, y da para juegos de palabras con los nombrecitos que tienen en cada especialidad... Y gracias por la publi.

Zips dijo...

Es cierto lo que dices. Además, me encanta el humor con juegos de palabras y tal... Así que encantado de leerte entradas así. Por cierto, ya hay fotos del Castillo del Terror!

Txu Mifune dijo...

12 monos

siempre he creido que eres mentalmente divergente, y siempre acabas demostrándolo.. ehem

xD