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2 de diciembre de 2010

Mi divorcio con el alcohol fue en una boda.

No sé si alguna vez lo he mencionado, pero no soy muy bebedor. Lo fuí, hace un lustro tenía salidas nocturnas con mi vecino dignas de contar (eso otro día, que hoy el tema es otro). Pero hoy día, puedo decir que no bebo alcohol. Muy de vez en cuando, en ocasiones especiales, y una sola copita. Pero pongámosnos en situación, porque este rechazo hacia el elixir de los ebrios tiene su explicación y su historia, y desde entonces, creo en las terapias de choque.

Tengo una familia por parte de madre, digamos, peculiar. No es una familia de la que estar orgulloso, tampoco avergonzado. A lo que me refiero es que no somos los Ruiz Mateos, ni los Bardem, vamos, que no puedo ir por ahí fardando de apellido.

Hace cosa de cuatro años, se casó mi primo el mayor, con el que siempre me he llevado muy bien. Siempre he dicho que él me inculcó el heavy (me martilleaba con el Fear of the Dark de los Maiden y con los Manowar a los cuantro años), y ha sido como el hermano mayor que no tengo. Y su novia, ahora mujer (para mí siempre será su novia), también es muy molona. Son los típicos primos que te ven en las fiestas del pueblo, tu con tus inocentes 10 u 11 primaveras, y te dan de probar de su cubata. Bueno, a tanto no llegaron, pero por ahí van los tiros.

Pero hablaba yo de su boda. Yo acababa de estrenar la mayoría de edad, pero a ojos de mi madre seguía (y sigo) siendo el crío que se sacaba el orinal al comedor y se ponía a defecar ahí en medio. Mira que a mi las bodas no me gustan un pelo, casi siempre acabo durmiéndome en algún rincón. Pero esta boda fue épica, apoteósica, enorme. No me acuerdo muy bien de la hora exacta, pero supongamos que la ceremonia estaba prevista a las 18 horas. Bien, a las 17.30 el novio, o sea mi primo "el heavy", aún no había aparecido y no daba señales de vida. Apareció de repente, con su chándal del Real Madrid, despreocupado. Sí, venía del bar. Lo que ocurrió a continuación fue digno de subrayar y de publicar en el Libro Guiness, pues en media hora, se vistió, se hizo las fotos de rigor con mi señora tía, o sea su madre, con sus hermanos, o sea mis primos, y con nuestra señora abuela, y se presentó en la iglesia en plan triunfal.

Saltémonos la ceremonia y vayamos al capítulo interesante: la cena. Yo me senté con dos primos míos, menores que yo, y con los primos de la novia. Sin presencia adulta para supervisarnos, empezaron a caer botellas de vino tinto a cascoporro. Luego lo típico, el champán para brindar, la copita post-cena, la copita post-copita, hasta llegar a la barra libre. El tono general era de entusiasmo y alboroto. Carrillos colorados, corbatas aflojadas, camisas por fuera, algún tacón roto, frentes sudorosas,... No se salvaba nadie. Bueno sí, mi santa abuela y mi santa madre, que no son muy de beber. Yo sacaba con disimulo cubata tras cubata de la barra. Hasta que mi padre se percató de ello. Lejos de recriminarme, me cedió una de las dos copas que portaba (el cabrón se las estaba bebiendo de dos en dos), y poco después llegó mi tío el catalán y me aparcó otro. A esas alturas, ya me daba igual si estaba mezclando, si era ron, whisky o colonia lo que me estaba tomando. Ahí la gente me pillaba por banda, me soltaban un "¿dónde está mi sobrino/primo favorito?" y me colocaba un vaso de tubo con refresco mas su respectivo añadido alcohólico.

La cosa empezó a llegar al cerebro y a concebir su cometido: emborracharme. Era el momento de visitar el baño. Perturbador. Uno de mis tíos, que aún iba sereno y pertenece a la parte señorial de la familia (porque mi familia se divide en dos: la parte señorial y pepera, y la clase proletaria y roja) me pilló por banda y me echó la bronca del siglo. Que si era un degenerado, un sinvergüenza, un asustaviejas, qué se yo. Vino al rescate mi primo, el hermano del que se casaba, y me encerró en uno de los wateres. Cabe decir que él iba peor que yo. Y me pasó en plan cloegueo el brazo por detrás del hombro, y con su lexía ebria, comenzó su discurso: "tÚ a Ése ni caaaso, gue tÚ vales mUcho..., pogque a tÍ esta famiglia...te aprecia..pero mAzo...gue vAles mUcho, trgOnco... y te lo dice tu pRRimo mayOrg, que te guiere mUcho...". Y llegó el momento: "si guieres potar...hAzlo, yo te meto los dzEdos, y te sale Szolo". "No, gracias primo, no tengo ganas de potar." Salí de ahí, y la siguiente escena me mató del todo. Cuidado con los sensibles, que vienen curvas. Uno de mis tíos (de los de la clase proletaria), con la puerta del WC abierta, cagando y vomitando, ¡al mismo tiempo! Os juro que no eran alucionanciones mías, queda demostrado, se pueden hacer ambas cosas a la vez. Yo lo ví, borracho, pero lo ví.

Y nada más salir del baño de los tíos, lo siguiente fue ver a la novia de mi primo, el que me valora mucho y que me quería meter los dedos hasta la campanilla para potar, con las bragas bajadas (llevaba falda, no se vió nada, quitaos las manos de ahí, cochinos) gritándole a la puerta: "¡pero no te ciegres capUlla, que tengo que meArg! ¡COño, si egstOy fuEragl!". Recapitulando: el 95% de mi familia iban borrachos, ebrios, y bebidos, cosa que confirmé cuando ví a mi padre y mi tío el catalán, apoyados el uno al otro, echándo hasta el higadillo por la boca, en medio del restaurante.


La fiesta para mí terminó demasiado pronto (aunque por el bien de mi salud, demasiado tarde). Acepté la oferta de mi madre de irnos para casa de mi señora abuela a dormir, así que me subí en el coche junto a mis señoras madre y abuela, junto a otro tío que iba sereno y que conducía. No me mareo en coche nunca, pero en aquella ocación, fue el detonante, fue la coctelera perfecta para agitar la argamasa de alcohól que tenía en el estómago, incapaz junto a los riñones e hígado de filtrar tal cantidad. Ya podrían haber echado una mano los pulmones, serán perezosos los cabrones. El caso es que fue salir del coche y ponerme en modo aspersor, empecé a llamar a Juán como un campeón. Ahí dentro no quedó nada, juraría reconocer partes de mi primera papilla en tal revuelto. Mi abuela, asustada la pobre, vino a mi lado lo mas rápido que pudo: "Pobrecillo, le ha sentado mal la cena. Si es que era mucho." Pero ahí estaba mi señora madre para corregirla: "¡Qué va a estar malo, lo que lleva es un pedal del quince, que se ha bebido hasta el Don Limpio del restaurante!". A mí me entró llorera floja, y me fuí a dormir. Eso sí, puedo afirmar orgulloso que fuí el único de la familia que al día siguiente no tenía resaca.

Desde entonces, el alcohol me da asco, especialemente el whisky. Tolero el ron, pero lo ingiero una vez cada cinco meses de media. Y la cerveza, a no ser que sea importada, a poder ser con tequila y su trozo de limón flotando, me da náuseas. El vino tiene que ser muy dulce, sino tampoco.Y mezclas raras estilo licor 43 con batido de chocolate, que últimamente se lleva mucho entre la juventud, solo de mencionarlo me está dando repelús. En cambio el red bull con vodka me entra bien, no sé por qué, pero lo mismo, una vez cada muchos meses. Desde entonces, en las salidas nocturnas, soy el tonto del zumo de melocotón.

Y ahora os dejo, que solo de pensar en alcohol, estoy empezando a ver la taza del water con otros ojos.

14 comentarios:

Txu Mifune dijo...

43 con chocolate... me suena... xD

Emmm, eso es EPIC tío. Menuda boda! Yo he estado en 3 y menuda bazofia: bailes con las abuelas, que encima te echan en cara que no sabes bailar, ¡joder! pues déjame sentarme en paz! y los típicos amigos de fulanito poniendote roja como un tomate mientras te sacan los trapos sucios delante de tooooda la familia...
Pero la mejor fue la última a la que fui, que me presentaron a un mafioso de tomo y lomo (ex-alcalde de Pinto) y a la fulana que, válgame dios, estaba deseando conocerme...

yo estuve sin beber alcohol un tiempo después de convertirme una fuente humana en el portal de un amigo (rosa además, si rosa.. más que nada porque bebí como 5 minis de vodka rojo)
Me pongo mala sólo de acordarme...

Aitor Maiden dijo...

@ Txu Mifune: has vomitado rosa? Mira que he visto vómitos, pero nunca rosas. ¿Habrá vómitos azules?

Houellebecq dijo...

ja,ja,ja la escena de tu tío me ha ensuciado las neuronas, ahora no me la puedo quitar de la mente. El horror es algo más que lo que se ve en los cines cuando pasan alguna de vampiros o zombis. Tremendo relato. Pero muy interesante. Saludos.

miquel zueras dijo...

Bien hecho, Aitor, apártese de la bebida. En una boda mi primo también quería meter sus dedos en mi garganta para provocarme el vómite y en ese momento pegué la tralla dejando la manga de su elegante camisa de seda llena de una miscelanea de comida y bebida. Puacs. Bueno, las bodas en parte son para eso. Borgo.

Aitor Maiden dijo...

@ Houellebecq: si llega a pasarse por ahí algún zombie o vampiro...también nos lo bebemos.

@ miquel zueras: es que era una relación sin futuro, abusábamos el uno del otro mutuamente, había que romper por lo sano.

Luisete dijo...

Cuantas veces habré oído comentarios acerca de la boda de tu primo el heavy, pero nunca tan detallada!!!!
El 43 con chocolate no lo se, pero cen una ocasión que tenías mucha sed y lo bebías a palo seco, te hizo olvidar, pues no te acuerdas de lo que intentabas hacer.
Si el 95% de tu familia estaba borracha, quiere decir que sólo el 5% es la parte pepera? Eso espero aunque creo que me equivoco.
Yo bodas de primos no he tenido, pero ha asistido a la de mi hermano, hace mas añitos, y a la de mi hermana, hace menos: en estas festividades ves a tus familiares en una especie de burbuja en la que ni borracho te imaginabas que pudieras estar. Y además, al ser la de un familar de tu misma casa, el novio/novia te pide que hagas mas cosas, que si lleva tu los puros, las chuches, los regalitos, quedate aquí guardando el dinero que voy a despedir a los tios del pueblo... Y uno, cansado, deseando de que llegue la hora de irse a la discoteca para tener todo repartido y empezar a divertirme, ves a todos los de alrededor de forma similar que los familiares de Aitor.
Respecto a los vómitos y las resacas, yo he vomitado granate, de 6 litros de sangría que me bebí en las fiestas de la Avanzada hace 2 años, y al día siguiente, 9 horitas en Stunt Fall, con I.Berrio, que iba a toda hostia xk el 10.97 era de 15.0 en el parque.

¡¡Salud y Rapública!!

dr.indy dijo...

joder, que boda mas divertida la virgen! no como la de mi prima, hace poco. coñazo de proporciones estratosfericas. pero claro, esa prima pertenece a un sector de mi familia que veo una vez al año, de esos que solo sirven para darte la paga y decirte "como has crecido!". vamos que no conocia ni al 80% de la gente que estaba ahi. eso si, to dios diciendome "te acuerdas de mi??" y yo "si... si..."

para colmo, en la comida, a pesar de tener 18 años, consideraron que pertenecia al grupo de los "peques", asi que tuve que sentarme con 5 renacuajos que no habia visto en mi puta vida, y tuve que aguantarles tirandome comida...

Aitor Maiden dijo...

@ Luisete: no, los peperos también iban hasta el culo, incluido el que me abroncó. Y la borrachera esa a base de 43... Creo que empezaré a hablar de mis antiguas borracheras, en plan club social de borrachos anónimos.

@ dr. indy: uff, qué palo es tener que sentarse donde te digan en una boda. Yo en la que peor lo pasé fue en una boda de la hija de una vecina de mi abuela (tócate los huevos, qué pintaba yo ahí), en la que me senté con los niños, todos muy pijos y divinos. Esto hace unos 10 años.

Charles Hères dijo...

PERO QUÉ MI PUTA VIDA!?!? A LA VEZ!?!?*

*sencillamente, legendario, como siempre.

Aitor Maiden dijo...

@ Charles Heres: gracias, no merezco tantos elogios, que luego se me suben a la cabeza

Murciégalo dijo...

Te cambio a mi familia por la tuya una semana xD. No, en serio, lo mejor que hiciste fue dejarlo, que ya quisieran muchos

Aitor Maiden dijo...

@ Murciégalo: no lo dejé, simplemente dejé de abusar de él, y ciertas bebidas me dan asco. Ayer sin ir mas lejos me agarré una bien fina. Pero sin desfasar, era plenamente consciente de mis actos (creo).

mikee. dijo...

jajajaja tremendo xDD

y por cierto, yo tampoco tuve resaca al día siguiente! así que de único nada

Aitor Maiden dijo...

@ mikee: tu eres adopatado, así que no cuentas.